Monster Mash: bailando el himno de Halloween

En España, Halloween significa, básicamente, dos cosas: especiales en todo programa, blog o podcast que se precie (incluido Gran Hermano) y el debate sobre celebrar fiestas extranjeras. Debate baladí, porque con todo, hemos adaptado la celebración a nuestra cultura: aquí los niños no vienen a pedir caramelos: piden dinero, directamente. Y qué decir de las fiestas en bares y discotecas: ¡cualquier excusa para beber y drogarnos como cosacos es bienvenida!

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La señalada fecha ha calado a base de ser sometidos por la cultura pop americana: no hay serie de TV que no tenga su episodio de noche de brujas. De las películas ni hablemos. ¿Y cual es la canción que suena siempre en esas circunstancias? El gigantesco Monster Mash, el hit terrorífico por excelencia y el himno pop de la fiesta, como el Jingle Bell Rocks lo es de la navidad o el Un año más de Mecano de la nochevieja (¡glups!). ¿Celebrar Halloween escuchando a Fito? Aquí lo vais a ver y a sufrir.

El Monster Mash de Bobby Pickett nace no con ganas de explotar explícitamente esta la noche del 31 de Octubre, sino más bien un par de modas que pegaban fuerte en el momento de su grabación…Por un lado la moda del “Mash”, la patata aplastada un baile que arrasó entre la juventud de la época y que tan bien bailaba Ricky Lee en el Hairspray original. Fueron varios los hits que hablaban de este baile, pero el más celebrado fue Bobby Dee.  Aquí claro está, casi todos estos hits son poco recordados salvo por los rockers más recalcitrantes.

Pero está claro que no hay nada en bailar aplastando patatas que guarde especial relación con la noche de brujas. Si al menos aplastaran calabazas. Pero no. La otra moda que Pickett aprovechó fue la de los Monstruos. Hemos hablado de esto hace poco en Campamento Krypton: con la llegada de la TV, las películas de monstruos clásicas cobraron nueva vida. Los filmes de Drácula, Frankestein y compañía que ya tenían sus buenos 15 años en la época, fueron repetidos una y otra vez en las cadenas locales, presentados por socarrones anfitriones disfrazados de enterradores, mad doctors, youtubers y profesiones igualmente terroríficas. Y lo petaban entre los chavalicos.

En breve, los críos tenían a su disposición la revista Famous Monsters of Filmland. Y si por navidad te traían una de las legendarias maquetas de Aurora lo flipabas. Boris Karloff volvía a ser popular y se convirtió en presencia habitual en TV. Y resulta que el amigo Picket clavaba su voz.

Por lo visto, el intérprete, enrolado en un cuarteto vocal, gustaba de improvisar algunas palabras imitando a Karloff, durante una versión para regocijo de los asistentes. Pronto, un colega suyo, propietario de un estudio, le animó a escribir un tema en el que aprovechara la moda monstruosa y cantara imitando al tétrico actor. Los discos de imitación siempre tuvieron su mercado: mientras se vendían discos, claro. Incluso aquí: recuerden aquello de Oh genio Dalí o, más adelante, el ya inmortal Amatoma de ese súper grupo que fue Lucas y sus Janders.

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Aunque Pickett se resistió durante un tiempo, la premura económica le obligó a acceder a la petición de su amigo, y en tres horas se cascó este rock’n’roll, en el que aprovechaba para fusionar esas dos modas. En dos días el single y su cara B estaba registrado y estaba listo para hacerles ganar unas perrillas. En principio era una gilicanción, pero trascendió su condición. Cuatro acordes, unos efectos de sonido y una letra que bien hubiera firmado Forrest J. Ackerman. Simple, fresco y divertido. 3 minutos de perfección pop.

Lo que no sabían es que, gracias a ese tema, podría vivir de las rentas durante el resto de su vida. Según se acercaba Halloween, las ventas subían, hasta llegar al nº1 coincidiendo con la semana de la fiesta. En años posteriores, el single volvió a entrar en las listas, tanto en EEUU como en Reino Unido. Las ventas se estiman en superiores a los cuatro millones de copias. Casi na.

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Si leéis esta página con regularidad, sabéis nuestra obsesión por diseccionar las cosas que nos apasionan, aunque sean cosas como un simple tema. Hoy no vamos a hacer una excepción: la letra del tema es cojonuda y me apetece comentarla con vosotros.

I was working in the lab, late one night

When my eyes beheld an eerie sight

For my monster from his slab, began to rise

And suddenly to my surprise

Picket comienza el tema con la voz de Karloff, narrando como está experimentando en su laboratorio con un proto-rap terrorífico que se adelantaba en décadas el de Vincent Price en Thriller. En realidad, al amigo Boris se le identificaba más como criatura que como científico: de existir redes sociales, los fans se echarían encima del cantante. Pero como no había, y en aquella época a los adultos no les iba la vida en defender o atacar frikadas, pues no pasó nada.

He did the mash, he did the monster mash

The monster mash, it was a graveyard smash

He did the mash, it caught on in a flash

He did the mash, he did the monster mash

El doctor, al dar vida a su criatura, se sorprende al comprobar que lo que quiere hacer su monstruo es… ¡bailar! ¡Bailar la patata aplastada, el “mash” de los “monsters”! El cantante describe como el baile como fue “un éxito en el cementerio” y se puso de moda prácticamente de un día para otro. ¡Ay, esta loca juventud de 800 años de edad!

From my laboratory in the castle east

To the master bedroom where the vampires feast

The ghouls all came from their humble abodes

To get a jolt from my electrodes

Las siguientes dos estrofas son las más dulces para los fans del horror, al comprobar como vampiros, gules y momias se unen a la fiesta y al baile a base de descargas eléctricas.

The zombies were having fun, The party had just begun

The guests included Wolf Man, Dracula and his son

Curiosamente, explica que el Hombre Lobo y Drácula no viven en el mismo castillo: tienen demasiado nivel y estarán todos independizados. El vampiro se planta en la fiesta con… su hijo. ¿Qué hijo? ¿Quién es el hijo de Drácula? Existía, efectivamente, un film llamado El hijo de Drácula… pero en realidad era el mismo  conde de siempre, y el título no era sino un gimmick.  Y es que… ¿pueden los vampiros tener hijos o es adoptado? ¿De dónde sacó Picket esta idea, que no explora durante el resto de la canción? Uno sólo puede soñar con un Conchita y su polígrafo interrogando al vampiro sobre su supuesta paternidad.

 

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Aunque la respuesta nos la darían Marv Wolfman y Gene Colan en el tebeo de La tumba de Drácula: sí, pueden tenerlo, aunque luego muera asesinado por tus enemigos y Dios lo resucite y los transforme en superhéroe para enfrentarte a ti.

The scene was rockin’, all were digging the sounds

Igor on chains, backed by his baying hounds

The coffin-bangers were about to arrive

With their vocal group, “The Crypt-Kicker Five”

La fiesta estaba a todo trapo, con la presencia de Igor tocando las cadenas. El intérprete aprovecha para colar en la canción con su grupo de acompañamiento los Crypt-Kickers, que quizá podría ser una referencia a los Crickets que acompaña a Buddy Holly. O quizá no.

Me turba también la referencia a los “coffin-bangers”, porque tiene un doble sentido turbador: los que follan en ataúdes, como Arturo e Indhira en su momento. O quizá peor aún: gente que folla con muertos. Existe toda una interpretación sexual de la canción, que yo no comparto, pero que os dejo aquí por si queréis consultarlo.

Out from his coffin, Drac’s voice did ring

Seems he was troubled by just one thing

He opened the lid and shook his fist

And said, “Whatever happened to my Transylvania twist?”

Drácula es representado como un poco tocapelotas: en medio de la fiesta comienza a protesta. ¿El motivo? Se queja de que su baile, el Twist de Transilvania, ha pasado de moda. Efectivamente: cuando el tema fue grabado, era el “mash” el baile de moda, sustituyendo al “twist” que tanto había pegado años atrás, sobre todo en voz de Chubby Checker, y como sucedería después con este mismo baile. El guiño anticipaba el éxito de Land of thousand dances de Wilson Pickett,  que citaba uno tras otro bailes de moda durante los 60. Y otro señor temazo, añado.

Now everything’s cool, Drac’s a part of the band

And my monster mash is the hit of the land

For you, the living, this mash was meant too

When you get to my door, tell them Boris sent you

Pero al final a Drácula se le pasa el cabreo y se une al grupo. Picket nos cuenta que los vivos también podemos bailarlo, y aprovecha para identificarse como “Boris”, por si alguien no había entendido la imitación y no le pillaba la gracia a la canción.

Pero el tema era tan bueno que no hacía falta ni pillarle la gracia. Como hemos dicho, fue un éxito total en su momento, y cada Octubre volvía a vender un quintal de discos, entrando varias veces en las listas en años venideros, cuando la imitación de Karloff ya estaba algo demodé. A estas alturas ya no importaba: era un clásico moderno que tenía que sonar, sí o sí, en tu fiesta de navidad.

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La canción ha contado con cincuenta mil versiones posteriores y hoy día es bien posible que hayáis escuchado antes una cover que el original. De hecho, la primera vez que recuerdo escucharla y fijarme en ella fue en la BSO de La divertida noche de los zombies, en voz de un tal The Big O y con una producción bastante 80s que ahora se me antoja bastante espantosa. Y a partir de ahí, decenas de versiones de artistas de todo pelaje:presentadores de la tele, grupos punk, rockabilly… Es lo que tienen los estándars,  que es en lo que se ha convertido. La versión los Misfits es especialmente celebrada, posiblemente la modernización más aceptada. Por suerte, parece que Phil Collins no ha prestado voz al tema.

Como casi todos los éxitos de la época, contó con un versión en español. En este caso vino de México y por lo que he podido contrastar tampoco tuvo demasiado tirón. Que Monstruo Son de Luis “Vivi” Hernández no tiene imitación de Karloff (lo verían doblado, con lo cual no tenía mucho sentido). Mucho más sosa y con unos infernales coros femeninos que arruinan el tema. Y en España, ni eso, que aquí no teníamos ni día de los muertos. En los 60 y 70 no la conocía ni dios, hasta que los medios, y los Misfits, nos enseñaron a amarla.

En cuanto a Pickett, intentó tirar del éxito del tema algunos años más. Al año siguiente registró Monster Holidays, en la que Drácula y compañía celebran las navidades y que es EXACTAMENTE LA MISMA CANCIÓN. A su lado, AC/DC o Modern Talking son un dechado de creatividad que ni el Zappa ése. De hecho, el LP que grabó para capitalizar el disco contaba con 10 canciones en las que imitaba en TODAS a Karloff, cosa que hacía hasta en sus apariciones televisivas. Quizá un poquito de variedad hubiera estado mejor. ¿Qué tal alguna imitación de Vincent Price? ¿O de Peter Cushing?

Gracias a la magia de Youtube podéis disfrutar de Star Drek, un disco de comedia en el que parodiaba a, claro, Star Trek, riéndose del merchandising de la serie (algo alucinante para la época) e imitando a toda la tripulación original del Enterprise. Intuyendo el éxito del King Kong de DeLaurentis, registró en el 76 un tema dedicado al gigantesco mono, que con sus arreglos de funky, está entre lo mejor de su obra posterior al jitazo.

En los 1983 volvió a la carga aprovechando otra moda, con The Monster Rap, donde enseñaba a rapear a su monstruo y que tenía cierta gracia.Temas de moderada a baja repercusión, pero que le garantizaban exposición en los medios y galas durante el susodicho mes de Octubre. Tampoco es que lo necesitara: los varios millones de copias vendidos y la continua emisión de su tema bandera cada año se traducía en un jugosísimo cheque con el que vivir todo el año.

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Por lo demás, el tipo se divertía haciendo apariciones televisivas aquí y allá y se convirtió en un habitual del circuito de convenciones. Incluso llegó a rodar una película basada en su Monster Mash, donde aparte de codearse con Candance Cameron, TJ de Padres Forzosos, aparecía la grandísima Mink Stole. ¿Veis como la conexión con John Waters estaba ahí? Siendo sincero, tiene pinta de ser un Rocky Horror 90s con menos gracia (valga la redundancia), pero hey: no todas las canciones pueden presumir de tener una película sobre ellas.

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Pickett murió ya hace 7 años, bastante feliz con la vida que había llevado y el papel que le tocó en la vida. Dennis Drunkatis, de Scary Monsters Magazine, contaba en su revista que, lejos de acabar harto de su gran éxito, disfrutaba atendiendo a la prensa, tocando en fiestas y convenciones de fans del terror y colaborando con grupos y artistas más jóvenes. Y si lo dice uno de los mayores expertos de la “Monster Culture” del mundo, yo le creo. Hasta Dylan lo comentaba en su programa de radio: “será un one-hit wonder, pero es uno que vuelve y vuelve todos los años”. Quizá por eso es la más grande de las canciones estivales: como los monstruos de los que habla, vuelve de la tumba esa fatídica noche.

 

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