No me den la lata con Cantinflas o el Santo: lo más grande que ha salido de Méjico es Chespirito. Él, Hugo Sánchez y Cristian Castro. Por cierto Cristian, a ver si haces ese disco de rock del que llevas tanto tiempo hablando. A lo que iba, en viruete.com somos grandes seguidores de Chespirito, con lo cual podéis imaginar que el descubrir que se editó un juego sobre el Chapulín colorado despertó nuestra curiosidad.

Para los ordenadores siempre existieron juegos con licencias de nuestros héroes o modas. Recuerden aquellos juegos de Fernando Martín, El Capitán Trueno o Mortadelo y Filemón. Pero claro, para las consolas ya era otro cantar, pues el formato de cartuchos era muy costoso y no permitía que las pequeñas empresas de programación se arriesgaran a sacar sus juegos, cosa que si permitía el cassette. Aún así, y debido al tremendo éxito del Chapulín (y el Chavo) en toda Latinoamérica, una empresa brasileña decidió lanzar su propio juego del superhéroe frijolero para la Master System de Sega, consola de gran éxito en aquel país.

La idea ya nos choca bastante. ¿El Chapulín contra Drácula? No recuerdo si esto ocurría en alguno de los 85.000 capítulos de la serie, apuesto a que sí, pero el ambiente terrorífico tampoco me parece lo más apropiado para el personaje. Ni para mí, que me dan miedo los esqueletos. La mécanica del juego, que supongo estaba orientado a los más jóvenes de la casa, consistía básicamente en deambular por la mansión buscando los ataúdes del vampiro. Según las instrucciones del juego hay un total de cinco Dráculas en cada escenario, cuatro aprendices y un maestro (?). ¿Será un curso del paro? ¿A los aprendices les dan un diploma o algo así cuando terminan?

¿Es Drácula o Lorenzo Sanz?

 

Los esbirros de Drácula nos intentarán poner las cosas más difíciles. ¡Cabrones! No os creáis que hay tantos: murciélagos, fantasmas (que te los puedes cargar de un puñetazo), momias y unos bichejos rojos que escupen fuego. Más que no panda el cúnico: para ayudarnos en nuestra misión tenemos repartidas por toda la mansión unas cajas con una interrogación… que SIEMPRE contienen energía. ¿A qué diantres viene entonces la interrogación si siempre hay lo mismo? La única persona que podría encontrar en ello algún tipo de sorpresa sería el protagonista de Memento.

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El Chapulín podía realizar los movimientos tradicionales de este tipo de juegos: saltar, agacharse y pegar un tortazo. Y en ocasiones podía utilizar su Chipote chillón, el famoso martillo, para defenderse de los monstruos. Del resto de armas del universo Chapulín (las antenitas de vinil, las pastillas de chiquitolina o la chicharra paralizadora) ni rastro.

Como habrán supuesto, la adicción del juego queda muy lejos de la del Ghost´n´goblins. Y hasta de la del Pong. Y los aspectos técnicos no son precisamente sobresalientes. Lo cierto es que el juego da pena de sólo mirarlo. Lanzar en pleno 1993 un juego con unos gráficos y un sonido de 1986 tiene su delito, oigan, y encima para una consola ya en las últimas como la SMS. «Se aprovechan de mi nobleza», pensaron sin duda los compradores del juego.

Sin embargo todo esto tiene una explicación muy sencilla: El Chapulín vs Drácula no es más que un «hack» del juego Ghosthouse. Ghosthouse fue uno de los primeros títulos de la Master System allá por, efectivamente, 1986, lo cual explica todo. ¡Lo sospeché desde un principio! Vean, vean sino las imágenes.

Gracias a esto comprendemos que los brasileiros estos consiguieron lanzar el juego. Lo que más mola es que aunque pirateran el título original por todo el morro si se aseguraran de pagar a Chespirito, como nos indica el Copyright de la pantalla de presentación. Y no fue el único, en Brasil aparcieron hacks basados en personajes populares, como muestra la foto de abajo: el Super Wonderboy convertido en las aventuras de Mónica, un personaje de cómic que en su día también fue publicado por aquí.

Al final resulta que el juego del héroes latino más famoso de la tele debe más a la picaresca de unos espabilaos que a las buenas acciones del protagonista. Si es que al Chapulín le salía todo al revés, y al final resulta que los malos le engañaron. Si lo desean, pueden bajarse el juego de esta paginita para su emulador de Master System favorito. Aunque, ya puestos, en la misma página se pueden bajar el Choplifter o el Chuck Rock que molaban bastante más.