Ante todo, dejemos las cosas claras: si estáis esperando un artículo revindicando la serie clásica y rechazando la nueva porque «ya no es lo mismo», dejad de leer en este mismo momento. Si queréis nostalgia se van a teacuerdas.com o algo de eso: aquí la añoranza por la regulera serie clásica es más bien poca.

 

Sí amigos, la serie de los 80 de He-man y los masters del universo era malísima. La animación era pésima: Filmation reutilizaba una y otra vez una serie de fragmentos, llegando a realizar capítulos enteros a base de secuencias de otros episodios. No sólo eso; por ahorrar tiempo y dinero utilizaban siempre el mismo diseño de personaje, el cual cambiaban con cuatro accesorios y algo de color. Por eso todos los Masters tenían el mismo cuerpo.

Y aunque el mundo creado era bastante atractivo, los flojísimos guiones originales la asemejaban involuntariamente con la serie de los 60 de Batman, más que con la épica de Conan para la cual se habían creado, en principio, las primeras versiones de los muñecos.

Yo creo que me gustó hasta los diez años, cuando ya me mosqueaba que Skeletor fuera tan tonto (¿por qué se reía tanto?), que sus esbirros eran totalmente retarded y me preguntaba por qué diantres He-Man jamás utilizaba el espadón que llevaba. Vamos, que ni de pequeño.

El caso es que la nueva serie de MOTU (abreviatura de Masters of the Universe) lo tenía fácil, muy fácil para superar a su antecesora. Cartoon Network, que quitó hace tiempo a la MTV el distintivo de «tele cool», sabía perfectamente lo que tenía que hacer: historias que puedan gustar a los antaño niños, ahora adultos, fans de la serie, que conocen a los personajes, y a la vez atraer a una nueva generación de chavales. Y según parece, lo han conseguido.

El de azul es Skeletor en el pasado. Al menos ahora no lleva ese bigote.

La primera historia se extiende a lo largo de los tres primeros capítulos. Hace 16 años, Randor, un valiente soldado y los suyos, lograron derrotar a las malvadas tropas de Keldor, que pretendían hacerse con el control de Eternia. En el transcurso de la batalla, el rostro de Keldor queda horriblemente deformado. Por medio de un conjuro, levantaron una infranqueable barrera (como la de la nave del Phoenix) que aisló a las fuerzas del mal del resto del planeta en una oscura y apartada región.

Avanzamos hasta el presente: Randor ha tenido un hijo, el joven príncipe Adam, un chaval más preocupado por pasárselo bien que por aprender las artes guerreras…

La propia Teela, su guardaespaldas e hija del Hombre de Armas, fiel amigo del rey, le da sopas con ondas en el arte de pegar palos. O sea, igual que el Adam de siempre, pero menos gay. Junto a ellos, se encuentran otros poderosos guerreros del reino: el volador Stratos, Mekanek, Ram-man y Man-E-Faces. Y Orko, claro. Tenían que volver a traer a Orko.

En esto que Keldor, que se ha cambiado el nombre a Skeletor, a juego con su deformada cara (bueno, cara por decir algo) descubre una manera de poder franquear la barrera y decide atacar Eternia en plena celebración, secuestrando al rey Randor, con la intención de vengarse. Las tropas malvadas, los ya conocidos Triklops, Evil Lynn, Trap-Jaw, Beast Man, Clawful y Mer-Man se encargan de mantener a los héroes a raya. En esto que Man-At-Arms recuerda que la profecía dice que en estos momentos de necesidad se alzará un campeón para defender Eternia y blah blah blah. Él, que tenía muy claro que Adam iba a ser ese campeón, aunque todos crean que tiene menos valor que Shaggy, lo lleva hasta olvidado Castillo Greyskull, y ante La hechicera.

 

Supongo que esta parte la recordáis: la hechicera entrega la espada a Adam, la cual utiliza para acceder a las místicas energías del castillo y convertirse en He-Man, y a su gato en Battelcat (que no habla). Un He-Man, que, agárrense ES DIFERENTE AL PRÍNCIPE ADAM. Menos mal, porque había que ser un poco cortito para no darse cuenta de su doble identidad en la serie original, otra de las chapuzas que hicieron para ahorrar. ¡Al menos Clark Kent se quitaba las gafas

 

Como Orko estaba espiando, le hacen jurar que jamás revelará a nadie los sucesos allí acaecidos, ya saben: «Sólo otros tres comparten mi secreto..» Por lo demás, He-Man llega, salva a su padre, pega a los malos, salva el día y se conecta a Viruete.com a leer algún artículo.

Como ya dije antes, era sencillo superar la serie original y a fe mía que lo han conseguido. De momento, en estos tres capítulos, ya tenemos más información sobre el Castillo, Skeletor, el rey Randor y He-Man de la que tuvimos en todos aquellos rancios episodios. Pero no acaban ahí las mejoras: los personajes TIENEN DISTINTOS CUERPOS. Los diseños se han modernizado, bebiendo un poco, como no, de la estética manga. En cuanto a la animación, no es la mejor que he visto últimamente, pero seguramente estos tres episodios tengan más secuencias originales que toda la primera serie.Y los personajes utilizan las armas. Y hasta se pegan entre sí. Aún así les voy a reconocer que hay algo en la animación de Filmation, en esas figuras tan sencillas de trazos gruesos que tienen su encanto. Hala, ya ¿estáis contentos?

No es oro todo lo que reluce, y sería injusto no reseñar un par de problemillas que tiene la serie. Mi principal queja viene con respecto a las peleas. No son lo suficientemente dinámicas. Los personajes hacen muchos molinetes con las armas y se miran demasiado. Y saltan más una manada de canguros espídicos, oigan. Como se nota que a los de Michael Young Productions (los responsables) les moló Tigre y dragón. Otro punto criticable sería el doblaje al castellano de la serie que podemos disfrutar en Fox Kids, donde se está emitiendo la serie. El de Adam no me convence demasiado y además la voz de Mekanek la pone Pepe Carabias. No es sólo que no pegue con el personaje es que ESTOY HASTA LAS NARICES DE OIR LA VOZ DE PEPE CARABIAS EN TODOS LOS DIBUJOS ANIMADOS. Por favor, que lo deje, que retiren su camiseta si quieren en el Madison Square Garden, que ya ha dejado su huella en el mundo del doblaje… pero que no doble más dibujos, se lo pido de rodillas. Por último, la serie adolece de una banda sonora un tanto anodina, hecho de menos la partitura original, mucho más dramática.

El universo de los Masters sale reforzado en esta nueva encarnación: a medida que vean los episodios verán que terminos como «continuidad» o «coherencia» tan ajenos a la producción de Filmation, ahora existen y se respetan. De hecho, si han tenido ocasión de leer la biblia de He-man, el trasfondo y líneas maestras para la serie que escribió Michael Halperin en 1982, comprobaran que esta versión es muchísimo más fiel a este documento que la original. ¡Y eso que han pasado 20 años ya!

 

 

Personalmente, estoy muy contento con la nueva serie. He-Man fue parte importante de la infancia de muchos, pero demasiados episodios terminaban siendo frustrantes debido a la comedia involuntaria. Los malos diálogos y las situaciones absurdas campaban a sus anchas, lo que me frustraba de pequeño. Eso sí, ahora les veo su gracia, veo su valor, y encima, tengo donde elegir. Si se quejan es por que quieren. Aunque, fijáos lo que os digo, para mí que dentro de unos años me va a molar más volver a ver la serie antigua… Si es que no tenemos arreglo.