El Hombre y la Chancla VIII: Movilízate, cabrón

Turu-tururu-turu-turu-tururu catacum-cum-catacum
Bienvenidos a una nueva entrega de El Hombre y la Chancla, espacio pluscuamperfecto y pirohipoantimonítico que llega a sus casas por cortesía de Pyjamarama! (Las Parvadas de Wally Week!) y empresas Pillanueva Puf, Homenajeando a Superlópez desde 1992
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Interesante contradicción: conforme evolucionan los sistemas de comunicación, más autistas y ensimismados encontramos a los humanos. Con esta frase, les estamos ahorrando el visionado de tostones cinematográficos como “Kairo” y su versión estadounidense, “Pulse”. Gracias a internet, la tasa de embobamiento ante la tele ha disminuido, ante el atractivo abanico de posibilidades de agilipollamiento que nos brinda el monitor del ordenador. Y gracias a la telefonía móvil, hemos conseguido crear una utilidad en una dependencia absoluta, un montón de inutilidades en necesidades y una serie de privilegios en derechos a exigir. Es decir, que la gente se ha vuelto de un gilipollas subido que asusta y, para confirmarlo, el equipo de El Hombre y la Chancla ha dedicado dieciocho meses al estudio de campo del tema.


Veamos las distintas trayectorias que puede tomar la visita de un gilipollas a un distribuidor de telefonía móvil:
—Hola, buenos días.
—Buenos días, dígame.
—Una consultita…
Primer bache. El significado de la palabra “consulta” se ha difuminado horriblemente durante los últimos años, generalmente por culpa de la terminología rimbombante que se usa en atención telefónica: “Tenga la bondad de aguardar un instante, mientras accedo a la aplicación, no se retire, gracias…” en lugar de “Un momento, por favor”. Pero claro, eso resultaría ofensivo y reduciría el tiempo de la llamada a un tercio, sería indigno. En cuanto al diminutivo, a esa “consultita”… veamos las tres posibilidades.
Introducción:
Compré aquí este teléfono hace tiempo, y… / Saco aquí todos los teléfonos, y… / He hecho uno o varios contratos con vosotros, y…
(Mal comienzo. Algo va a pedir, que se hace el simpático o está dejando claro que es un cliente antiguo y fiel)
Consultita 1. El gilipollas saca unos papeles con el membrete del operador y los desdobla.
ALTO: el distribuidor NO lleva la facturación. Es cosa del operador, es quien le factura y le cobra, no importa dónde haya sacado usted el contrato. Sin embargo, como si de un ritual druídico se tratase, es imprescindible pasar por el siguiente diálogo:
—¿Pero no me lo puede mirar usted?
—No, lo siento, tiene usted que reclamar al operador, llame a atención al cliente.
—He llamado muchas veces y no me lo coge nadie, me salta una máquina y no hay forma de que…
—¿Qué dice usted para que le atiendan?
(La gente se ha aprendido el truquito de la máquina porque no le sale de los huevos llamar por teléfono y punto.)
—Pues… (duda, juguetea con la factura)… que quiero hablar con un operador.
—Le habrá dicho que le diga el motivo por el que llama, para pasarle con el departamento apropiado. ¿Qué ha dicho usted?
(La gente no sabe que el tipo que les está atendiendo también ha tenido que llamar a ese número unas cuantas veces y sabe perfectamente cómo funciona. Viéndose pillado, cambia de tercio a otro lugar común)
—Nada más que me lo cogen extranjeros, que no saben ni hablar… (ve que el rollito xenófobo no funciona y trata de arreglarlo)… que no me entienden o no les entiendo yo… y me dicen que esto y que lo otro y que total, me tienen toda la tarde llamando y no me arreglan nada.
—Pues lo siento, pero tienen que hacerlo ellos.
(el gilipollas señala al ordenador)
—¿Y usted no me lo puede mirar ahí?
(La gente ha visto demasiadas películas en las que los ordenadores son omnipotentes, y cualquiera que se siente tras ellos y aporree teclas tiene acceso a cualquier información. La gente tiende a pensar que se les está engañando por pereza o por escurrir el bulto. Fuera como fuese, la gente parece no escuchar la primera respuesta, esa en la que se dijo “no, lo siento, etcétera”.)
—Pues no, lo siento. Tiene que llamar a tal o cuál número, son gratuitos. Diga “facturación” y se lo cogerán.
—¿Y no puede llamar usted, que entiende más de estas cosas?
(Al fin, el gilipollas se revela. La palabra “consultita” significa, en realidad, “vengo a que me lo haga usted, que es más cómodo y encima es gratis”)
La escena termina con una afirmación a regañadientes o bien con una repetición de la negativa y el gilipollas abandonando el distribuidor echando pestes y asegurando que se va a dar de baja. En cuanto a esto último, ver más adelante.
Consultita 2. El gilipollas entrelaza los dedos.
—Quería dar de baja una línea.
—Tiene que llamar a atención al cliente y solicitarla. Las tiendas no damos bajas.
(el gilipollas sonríe con pinta de “me unto las tostadas con mermelada y cinismo cada mañana”)
—Pero altas sí, ¿no?
Exacto: las tiendas venden. Se facilita lo que al operador le interesa que se facilite, es decir, hacer dinero. Para las bajas es todo mucho más difícil, como ya sabrán por un buen puñado de sketches de esos programas supergraciosos que se fotocopian unos a otros. La conversación puede tomar aquí dos derroteros:
—Esto es una vergüenza, lo fácil que lo ponen para darse de alta, y luego… es para denunciarlos, desde luego.
—Pues sí, seguramente. Pienso igual que usted. (El secreto del éxito: ponerse de su lado. Lo único que la gente necesita para sonreír es que se le dé la razón).
—¿Entonces llamo adónde, me has dicho?
Se le repite el número o se le apunta en un papelito, y se larga con viento fresco. Por el contrario, el camino a tomar puede ser el siguiente:
—O sea, que no me lo quieres hacer.
—No es que no quiera, a mí me daría igual hacérselo (con tal de que se fuera usted a tomar por culo cuanto antes), pero no tengo posibilidad, lo siento. Lo hace el operador directamente.
—Me parece muy bien, para vender os dejáis la piel, pero luego para ayudar a la gente… Pues lo que voy a hacer es dar todas las líneas de baja y punto.
El educado personaje se larga refunfuñando y protestando. Maldice que la puerta sea automática y corredera por no poder dar un portazo al salir.
Consultita 3. El gilipollas saca un móvil y lo deja sobre la mesa.
—Os compré este móvil hace tiempo, los compro todos aquí… (ya saben, es como el “érase una vez” en los cuentos)
Las opciones suelen ser tres, pero en esta entrega sólo veremos la primera de ellas:
A.- No me funciona bien.
El gilipollas explica lo que (cree que) le pasa al teléfono. Para ganar tiempo, el distribuidor le quita la tapa, le saca la batería, mira que la tarjeta SIM esté bien puesta y no esté anticuada… y si todas las comprobaciones indican que, efectivamente, al móvil le pasa algo:
—Va a haber que enviarlo a reparar.
—¿Cómo, no me dan otro?
Junto a “consulta” hay otra palabra que no se termina de ver clara. Esa es “garantía”. Y, ciertamente, al cliente le corresponde un terminal nuevo en garantía, pero sólo en caso de que no tenga reparación y no sea debido a mal uso (óxido, golpes…; aunque nadie moja ni golpea los teléfonos nunca, ni los someten a temperaturas extremas, ni los dejan cargando doce horas seguidas, ni les quitan la batería sin apagarlos, ni se los dejan a los bebés para que jueguen con ellos y chupen bien el conector de carga…).
—Pues no. Esto se envía y el fabricante determina si se puede reparar o le corresponde otro.
—De todas maneras me ha salido malísimo (como si fuera un guisado o, no sé, un melón). Me falla desde el primer día, la batería no le dura nada y …
El “le dura poco la batería” es muy útil, porque es imposible de comprobar en el momento. Mucha gente lo suele utilizar para devolver un teléfono que se ha llevado y de pronto ha decidido que no le gusta y quiere otro. Aparte, hay que ver qué es “durar poco la batería”, y pensar que cuantas más mierdas tenga un chisme, más tira de batería aunque no se usen. O cuánto uso se le da. O las cargas que se hacen. Finalmente, queda la minúscula posibilidad de que la batería esté mal de verdad.
—Lo siento mucho, pero si han pasado más de diez días, tiene que ir al fabricante. (Además, si le falla desde el primer día, haber venido el segundo día. O qué pasa, que has estado muy liado durante los once últimos meses)
—(refunfuña) Pero me dejáis uno mientras tanto, ¿no?
Sujeto a disponibilidad. Los operadores se encargan de suministrar teléfonos destinados a préstamo a los distribuidores, la cantidad, los modelos y con la frecuencia que les da la gana. Hay quienes se quedan con el teléfono de préstamo porque le devuelven el suyo sin reparar por las razones antes descritas. O los devuelven estropeados. Como nadie quiere oír hablar de pagar un depósito por un teléfono de préstamo, hay quienes no lo cobran. Mal hecho.
—Lo siento mucho, pero ahora no dispongo de ninguno (o bien:) Si lo necesita con bluetooth, lo siento mucho, pero no tengo ahora mismo.
—¿Y qué hago yo sin teléfono?
No sé, seguro que tiene usted alguno antiguo en su casa, porque todos sabemos que son objetos atesorables. Y si no, conoce al menos a dos personas que pueden dejarle uno. En caso contrario, lo más probable es que tampoco tenga a nadie que le llame o a quien llamar, de modo que puede estar un tiempo sin móvil y no pasará nada. Por último, siempre le queda la opción de buscar otro sitio que tenga teléfonos de préstamo y dejar el suyo allí a reparar. O, no sé, váyanse a tomar por culo usted y su teléfono roto.
—Bueno, vale, pues envíalo.
—¿Trae la factura?
—Lo compré aquí.
—¿Trae la factura? Hay que enviarlo con factura.
Señala al ordenador. ¿Recuerdan? Esa ventana mágica. Eso que saluda al profesor Falken y es capaz de iniciar una guerra a nivel mundial si se pulsan las teclas adecuadas.
—¿No me la puedes sacar tú?
La respuesta en este caso debería de ser “La factura es responsabilidad suya, no mía. Si es usted un irresponsable, se jode y baila. Le avisé de que guardase la factura durante dos años.” Pero por no calentar más el horno, uno se pone a buscar la factura por IMEI (el identificador del teléfono) y si por algún error informático o porque el cabrón embustero lo ha comprado en otro sitio no aparece la factura, habrá sudores fríos para todos. En un alto porcentaje de casos, el gilipollas da rienda suelta a la conocida amenaza: ME DOY DE BAJA.
Esto lo veremos con más profundidad en el siguiente programa, pues se nos ha acabado el tiempo por hoy. Sólo adelantarles que al distribuidor se la suele soplar que usted se dé de baja, se vaya a otro operador o se vaya a hacer de portería en un torneo de teto. Permanezcan atentos a sus pantallas, que aún quedan los viejos que “no entienden de esto, mire a ver si usted me puede…” y los que quieren renovar su móvil pero, por supuesto, “no piensan pagar ni un duro”. Hasta entonces, esto ha sido El Hombre y la Chancla. Sean felices.
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Ningún inocente fue llamado gilipollas durante la realización de este artículo.

55 thoughts on “El Hombre y la Chancla VIII: Movilízate, cabrón

  • Efectivamente, yo siempre he recibido la atencion que buscaba por telefono, por muchos robots que haya o por muy inútil que fuera el jesuita que enseñara cristiano al telefonista.
    Pero mi padre, por ejemplo es absolutamente incapaz, al igual que la mayoria de la gente de su edad. Si el dependiente de la tienda se va a quejar por que el cliente mayor no sabe hacer esas cosas (y si se lo explicas, se le va a olvidar) en vez de llamarle gilipollas debió haberse negado a darle de alta: “lo sentimos, pero no damos de alta a gente de su edad, que luego nos hacen trabajar”
    No me parece nada bien que en una tienda se tramite un alta y no se tramite una baja. Si, claro, se entiende que sea asi, yo tambien entiendo que si alguien es un sinvergüenza y un gandul se dedique a atracar bancos, pero eso no esta bien y punto.
    La fatctura debe guardarse, pero hay gente despistada, o que la pierde, si el dependiente le puede sacar una copia solo le deberia sentar mal si por ejemplo odia su trabajo o no tiene ganas de hacerlo.
    El que quiera limitarse a vender cajas y cobrarlas que se haga cajero de supermercado, trabajar en un distribuidor de telefonia movil implica atención al cliente…
    Weekomentario al Kanto: La cuestión está en “qué es mi trabajo y qué no lo es”. Y en que nadie va a quejarse por la factura de la luz al sitio donde ha comprado las lámparas. Y en que si a uno se le jode la tele, no la lleva adonde la ha comprado, sino al servicio técnico oficial. En cuanto a si la persona es despistada o pierde la factura, no es problema del distribuidor. Se lo puede hacer como favor, pero la vigésima vez ya cansa y quema. Ahora, que como opinar es gratis, pues adelante, adelante.

  • Las cosas no son tan sencillas, wally… En las lamparas de mi casa no pone el logotipo de iberdrola, ni las compre en un distribuidor oficial de iberdrola. En mi móvil si que está el logotipo de vodafone… Y en el local donde lo compré también.
    No creo que sea descabellado pensar que en una tienda que pone vodafone puedas tratar con vodafone…
    Y lo de las averias no se si irá por provincias, que diria Cela, pero en la mia desde luego, si compro una tele Phillips en carrefour y se me jode, no voy a reclamar a Phillips, sino a Carrefour. Y claro que me atienden por que esa es su obligación (en mi provincia al menos, insisto)

  • Deduzco que han habido años de aguantar, ¿no, Wally?
    Yo es como los móviles me los regala un colega, y nunca he estado en una tienda de móviles porque todas las gestiones me las hace un colega que trabaja allí, pues…

  • Hay una cosa clara que parece ser la gente se resiste a creer:
    – Los distribuidores VENDEN, no son Santa Teresa ni Gandi
    – A las empresas de telefonia se la sopla que te des de baja (con tal que pages el multorro)
    Por cierto, soy distribuidora, y que casualidad que todos los problemas les pasan a los mismos frikis. Tenemos un hombre que todos los meses le cortan la linea por impago y tooooodos los meses nos miente y nos dice que no sabe porque (18 meses de mentiras, ademas cree que es nuestro amigo porque sabemos su nombre). Por cierto se le ha acabado el contrato y nosotros mismos con nuestra manitas le hemos dado la baja, a condicion de que no vuelva más.
    Aunque el number one se lo lleva un cliente que una vez se enfadó por un telefono irreparable por humedad y nos trajo una piedra del tamaño de una riñonera en la mano para pegarnos, pasamos miedo, pero ahora nos reimos más que de las hojas de reclamacion con faltas de ortografia (rodrigo ermano reclamar telefono no funcionar, etc)
    Supongo que querriais saber quien es la cabrona que escribe esto para no ir a la tienda, pero no creo que lo descubrais porque oculto muy bien que me da mucho asco que la gente piense que le vas a regalar un telefono de prepago por su cara bonita, (a mi tampoco me regalan nada)
    Weekomentario al Kanto: El operador es malo, y los distribuidores sus perversos secuaces.

  • Tio, te sorprenderias si aplicasemos a esos mismos clientes a los mismos problemas pero con la telefonia fija, (con su adsl su tv digital etc….) no solo con los comerciales sino con los tecnicos, a algunos de ellos deberiamos dejarlos con un puto tamtam, si de normal solo saben comunicarse mediante gruñidos, ¿como van a saber manejar un telefono movil?

  • Es que las compañías eléctricas no venden lámparas, pero las que venden móviles suelen ser las mismas operadoras creo.
    Pero bueno, yo no se como va lo de los móviles porque puedo estar días con la batería descargada sin acordarme de él. Y porque me lo compraron mis padres años ha, que si no por mi ni lo tendría.
    Señor Week, tenga en cuenta que en España el trabajo ajeno es fácilisimo y los que lo hacen unos vagos. Sin embargo el trabajo de uno es el más duro. Además si nos referimos a él hay que llamarlo “curro”, que eso hace que parezca más duro aún.

  • Siempre son los empleados los que se comen los marrones, además en casi todos los trabajos. Como una vecina que tenía (aun dudo que fuese humana) a la que le cortaron la luz por impago y se puso a amenazar al técnico que había mandado la compañía a grito de “Te juro que te voy a matar y yo cuando prometo algo lo cumplo” que culpa tendría el hombre, pues la misma culpa que un distribuidor de que tu te cargues tu telefono o pierdas tu factura: NINGUNA

  • Cambien la palabra “comercial” por “funcionario”, y todos los que han posteado (y otros 300 que aparecerían como por ensalmo) dejarían de reír estas simpáticas anécdotas y comenzarían a pedir cabezas de empleados públicos en bandeja.

  • Ah, el maravilloso mundo de la atención al cliente o ciudadano.
    No suelo comentar en los blogs dado que padezco de una pereza de carácter galopante, pero es que el tema de hoy me ha tocado la fibra sensible. Y lo ha hecho porque trabajo en un telefono de información estatal y, aunque sé que tenemos muy mala fama en general, hay veces que nos piden cosas que pondrían a la Virgen de Lourdes en un grave aprieto. Como por ejemplo:
    “Me voy de viaje por carretera a un pueblo perdido en mitad de Soria, ¿me puedes hacer la ruta más rápida, segura y con los restaurantes más económicos”
    “Me voy de viaje mañana A CHINA y me acabo de dar cuenta de que no tengo pasaporte en vigor ¿dónde me lo puedo hacer hoy?” (Llamada recibida a las 20:30 de un viernes.”
    “Presenté la solicitud para una… (beca, oposición, subvención,…) y no me la han dado. ¿Qué puedo hacer?” (tras un rato de interrogatorio a fondo y mirar las bases de la beca o lo que sea, confiesa que lo ha entregado fuera de plazo, o que no tiene la titulación o que ni siquiera fue a entregarlo donde debía. Y aún así insisten y se acuerdan de tus muertos)
    Y las dos joyas de la corona:
    “Me han cobrado una multa que yo no tenía que pagar porque la PRIMERA MULTA DEL AÑO NO SE PAGA.”
    “Me he encontrado un pajarillo en la calle ¿dónde lo llevo?”
    Y esto es solo una muestra. El ciudadano que nos llama cree que podemos soluciona todos y cada uno de sus problemas, y cuando le dices que eso es competencia de otro y, peor aún, que el sector público no tiene un telefono para arreglar esos problemas y que tiene que hacerlo él (o ella, que la insensatez no entiende de géneros) se enfada, te grita, te amenaza o cuelga para llamar de nuevo con la esperanza de que un compañero les diga lo que quieren.
    Cierto es que los teléfonos de información de los organismos públicos tenemos una mala fama merecida (en muchos casos) pero, como bien se ha dicho al principio del artículo, la gente se ha malacostumbrado y cree que ya puede hacer todo sin moverse del sofá de su casa. O. peor aún, que se lo hagan.

  • mira, yo he sido distribuidor y por supuesto he sido cliente y lo cierto es que segun en el papel en que se este en cada momento el que tienes enfrente es un gilipollas y un ladron. Si eres distribuidor tienes que aguantar a subnormales que quieren que les regales un movil o que les “borres” una deuda con la empresa de mas de 1000€ (ambos casos veridicos) porque tu puedes, eres el presidente de la empresa y haces lo que quieres no te jode. Y si eres el cliente el distribuidor que ha tardado tres horas en atenderte resulta ser un retarded al que nunca le funciona bien la aplicacion informatica y te pone mil excusas y rodeos para no hacer lo que le estas pidiendo.
    Conclusion: somos todos gilipollas

  • Joder, ese “Pues con el servicio tan malo que dan, me doy de baja” es la “amenaza” más repetida y vacía que pueda encontrarse actualmente. Y el de la tienda lo sabe mejor que nadie, porque no solo lo ha oido un millón de veces de boca de gente que no se dio de baja, sino que sabe que el que la pronuncia sería, un 90% de las veces, incapaz de llegar a conseguir que le den de baja si lo intenta realmente.
    Y no hablo solo de móviles, yo trabajé en Jazztel y el servicio telefónico recibía, contínuamente, llamadas por el servicio de internet realmente absurdas. A veces el usuario se negaba a dar su nombre, por ejemplo, con lo que no podíamos ver ni su línea, ni su contrato ni nada.

  • te entiendo perfectamente, wally. yo trabajo de cara al público en un banco y tanto contacto con la gente resulta, al menos, cargante, y te va convirtiendo en un insociable.
    Un ejemplo claro es cuando llegas a una oficina nueva y te viene el cliente de toda la vida y tú, como persona diligente, le pides su dni para identificarlo, y él todo ofendido empieza con que lleva allí más de 25 años y que llames al sum sum corda si haces falta, todo menos enseñarte el puto carné. O el típico que se queja cuando se le cobra por cualquier gestión : qué coño te piensas que es un banco, una ong??? cuando vas a comprar el pan, no pagas las barras??? qué crees, que los empleados nos alimentamos del aire??? Pues ante eso, tienes la opción de meter el dinero debajo de un ladrillo o dentro del calcetín, ahi seguro que no se te van a cobrar comisiones…..

  • Lo del ordenador omnipotente me ha llegado al alma, en el mío supuestamente se ven datos de todas las administraciones públicas, inem, seguridad social, todas las entidades financieras no ya de España sino del mundo…
    Y la cara de decepción mezclada con sospecha que se le queda a alguno cuando le dices que no le puedes mirar los datos de otro banco…

  • Yo tampoco soy una ong y no cobro a la gente por cederles el sitio en el autobús o si me preguntan una dirección en la calle. Que el banco que hace negocio con el dinero que tienes allí depositado te cobre hasta por pensar en gastártelo es de auténticos caraduras. Hostia, si te cobran con la tarjeta hasta por consultar el saldo… ¿también es para los empleados? ¿Os aumentan el sueldo con el % de beneficios del año?

  • El sector de atención al público: la más eficiente invención satánica para ambos extremos. Siempre he tenido muy claro que los empleos en los que hay que tratar con la gente (como objetivo del empleo en sí) serían algo de lo que huiría. Era o eso o acabar asesinando a algún cliente.
    Por cierto, lo de las becas tiene lo suyo y lo comprendo. Al que inventó el lenguaje legal también habría que pegarle unos cuantos tiros.

  • Soy cartero, así que me sé todas las anécdotas posibles (y sí, también sé las del “otro bando”).
    Pero de ahí a llamar gilipollas a alguien va un trecho.

  • Aquí se habla, me van a perdonar, de un perfil concreto. Hay un trechito entre hacer un favor a una persona educada y que viene de buenas, hacérselo a alguien que está hasta los cojones del operador pero sabe que el distribuidor no tiene la culpa, y DOBLEGARSE A LA VOLUNTAD FÉRREA DE ALGUIEN. Adivinen en cuál de los casos se tilda de gilipollas al cliente, damas y caballeros.
    A eso me refiero con la última frase del texto: ninguno ha sido llamado gilipollas sin merecerlo. En cuanto a lo de que el trabajo propio es mierda y el ajeno es facilísimo, imagino que es la forma común de pensar, pero yo jamás he participado de ella. Es precisamente ese tipo de incomprensivos y egoístas los que le joden el día a uno.
    Por otra parte, si leen bien, verán que el agente de “El Hombre y la Chancla” hizo todo cuanto estuvo en su mano. Incluso buscando facturas a quien no se lo merecía. Y eso nunca se agradece, todo son quejas y malas caras.

  • Yo tambien trabajo cogiendo el telefono, pero para una empresa privada y la verdad es q a veces la gente se cree que eres el telefono de la esperanza o que estas echufado a Cerebro.
    En otro orden de cosas me he fijado que hay gente q pone comentarios para kedar como de listillos o ser los q mas saben de la vida. Que cosa mas aburrida. Mas vale que son muy pocos….

  • Un dia cualquiera en una tienda de venta de telefonos:
    Cliente subnormal: “Ola, se me jodio el movil, vengo a que lo arregleis y mientras me deis el que me prometisteis de reemplazo, jaja dadme dadme”
    Vendedor subnormal: “Si jaja que risa, pero no te voi a dar ningun movil, porque eso era para el 1% de los casos, no para el tuyo, y ademas cuando dije que lo reparariamos rápido mentí, jeje, es que lo mandamos a Estados Unidos, lo reparan, y vuelve… ponle 1 mes, ademas te sale mas caro eso que comprar otro, ¿Te enseño las ofertas? Son de calidad, si si, cojonudos, y tienen garantia rapidisima y si se te jode, te ponemos otro igual mientras lo reparamos.
    Cliente subnormal: Hostia, que buena oferta, sabe que… ¡olvidese del otro! dejeme ver que tiene por ahi…
    ¡¡y vuelta a empezar!!
    PD: El cliente es subnormal por comprar, el vendedor es subnormal por quejarse.

  • Mi hermana estuvo trabajando bastante tiempo en Atento, de Telefónica, que básicamente es un servicio de atención y donde recogen reclamaciones de facturas, y las historias que contaban siempre eran del mismo tipo: amenazas de clientes, otros pidiendo que les descontaran 100€ de la factura porque se habían equivocado (y vaya por dios que se equivocan llamando a líneas eróticas, hay que joderse…) y demás historias.
    Que gilipollas los hay en todos lados, ya lo sabemos, y unas veces son los clientes que se pasan de listos, otras los comerciales… Supongo que va por días.
    Yo lo más surrealista que he visto fue en mi casa con un microondas que se nos jodió. Lo compramos en una tienda tipo Tien21 o Miró, no recuerdo cuál, y al llevarlo al servicio técnico nos dijeron que era un microondas falso (como un Lacoste de estos de estrangis), que hay tiendas que los traen de “imitación” y lo venden como si fueran de marca. Total, que entre unos y otros, o no nos arreglaban el micro, o no nos lo cambiaban en la tienda, o nos costaba un cojón arreglarlo. Cómo terminó la historia? Con mi padre vía teléfonica llamando hijos de puta y ladrones a lo del servicio técnico. Lo más surrealista era que ni siquiera hablaba con ellos, que era un contestador automático. Supongo que se estarían descojonando durante un tiempo de nosotros mientras escuchaban a mi padre todo alterado… Yo cada vez que se lo recuerdo se me escapa alguna carcajada.
    PD: el cliente siempre tiene razón…

  • Yo lo del CAU chiricahua lo solucioné hace tiempo. En cuanto consigo hablar con una persona, y si tras un corto tanteo verifico que no tiene ni puta idea, pido que me atiendan en catalán. Vivo en Madrid y no hablo ni papa de ese idioma, pero en cuanto les preguntas en castellano, te tratan en castellano, y además te resuelven la papeleta eficientemente.
    Por lo visto ahora a los teleoperadores en lugar de formación sobre el producto y resolución de incidencias, les dan cursos para que imiten el acento castellano, pero los calas a la tercera frase. Lo que no se han enterado las operadoras es que no nos molesta su acento, sino el que no tengan ni puta idea. Súmale que muchos además son unos groseros que te cuelgan en cuanto no saben que responder o que incluso te insultan a la mínima de cambio. Ahora solo falta que el truco se popularice, y se pongan a normalizar lingüísticamente el Machu Pichu.
    De todas maneras lo de las operadoras es una vergüenza. Hay una compañía telefónica de España que no nombraré, con la que trato a diario, que incluso en su división “grandes empresas” parece que se cachondean del cliente -uno con cientos de líneas de datos dedicadas-, haciendo lo que les da la gana, mintiendo sobre las averías y cerrándolas sin estar resueltas. Llamas para preguntar como va la avería de una línea, ¡y te dicen que cerrada! y que si quieres, te abren una nueva. Total, que cerrándola y abriendo una nueva se saltan a la torera los tiempos máximos de resolución del contrato, porque a ellos les figuran 5 averías sobre una línea resueltas dentro del tiempo, en lugar de una sola cuya resolución se ha prolongado ad aeternum. Eso por no hablar como ves que los valores de ruido de la línea se van de madre y los muy embusteros te perjuran que está de puta madre y que ellos lo ven bien. Y de esas mil. Así que si aun cliente que se deja una millonada en líneas se lo taman a pitorreo, ¿cómo esperáis que traten a los clientes particulares?

  • Que levante la mano cualquiera de los presentes cuyo padre/madre/tutor legal no haya sido así de gilipollas al menos una vez en la vida.
    Eso SÍ es realmente humillante. Sobre todo si estás tu delante, con la cara roja como un tomate y rezando fervientemente a Dios para que envíe una lluvia de meteoritos que interrumpa esa escena.

  • Por cierto, lo del mal uso lo detectan, al menos el si se ha mojado el terminal. Un compi del curro estuvo trabajando en Inglaterra desmontando móviles que llegaban averiados, y llevaban una pegatina que cambiaba de color al mojarse, así que luego sabían perfectamente que había pasado con esos terminales que “venían estropeados desde el primer día” pero que no llevan a reparar hasta ocho meses después…

  • Pues mira, yo voy a poner un caso contrario, el de distribuidor gilipollesco o con la cara muy dura. Por llevar 3 años en una compañía con contrato, me tocaba un teléfono “gratis” (15 meses de permanencia obligatoria) pero bueno, como ya entraba en la posibilidad de elegir entre teléfonos de gama media-alta y no tenía intención de cambiar de compañía, fuy a un tienducho de mi compañía. Les pido que me muestren los modelos de teláfonos del “plan renove” y…. la tipa del mostrador me dice que es que en esos momentos no les funcionaba el sistema de renovación. Yo no me quedé muy convencido del todo, ya que allí estaban atendiendo a todo tipo de clientes con altas y compras de móviles, así que decidí acudir a otra tienda menos concurrida. ¡Sorpresa! a ellos sí que les funcionaba el sistema perfectamente.
    Es curioso que a la otra tienda lo único que no les funcionara es precisamente el cambio de teléfonos gratis, a lo mejor es cosa como tú dices de esos ordenadores mágicos.
    Weekomentario al Kanto: Los distribuidores cobran lo mismo si te venden un teléfono a 20 euros, a 150 o a 0. Lo que no les pague el cliente por el terminal, se lo paga el operador, aparte de la comisión por venta. La única diferencia es que el operador hace el pago aplazado, y el dinero que le dé el cliente lo meten en la caja en ese momento. Al distribuidor le interesa vender, aunque el terminal salga gratis al cliente, porque lo que le deja dinero es la comisión.
    En cuanto a los sistemas informáticos, aunque la aplicación sea la misma, no me diga que nunca ha visto un fallo localizado. Que tal o cuál parte de la web funciona, pero la otra va ralentizada o se ha caído. Pues eso. Y otras veces, depende del código del distribuidor, que da fallos. Eso es tener suerte.

  • nunca he dejado un comentario por aquí, pero este artículo merece la pena… He trabajado mucho tiempo en telefonía móvil, y me he sentido totalmente identificado…
    y sí, el “me doy de baja” es una frase empleada a menudo, a lo que yo les contesto “pues hágalo, yo voy a sobrar lo mismo” (eso lo he dicho en varias ocasiones)
    Muchas veces digo “pues vaya a la OCU”, y tan feliz me quedo, a lo que me contestan “¿eso qué es?”
    saludos

  • sí, sí: que el cliente siempre tiene razón es tan cierto como eso de que a los funcionarios siempre les paga el sueldo el energúmeno que tienen gritándole en la cara, como si cobraran a porcentaje o no pagaran seguridad social como todo hijo de vecino, …

  • Jo, Wally. No sabes lo bien que te entiendo. Aquí vienen tipos a devolver PDA’s con teléfono porque no les gusta cómo suenan los graves del reproductor MP3. Vienen con las cajas destrozadas y desprecintadas, los auriculares llenos de cerumen, las pantallas rayadas… a veces, parece que se han dedicado a lamerlos -¿qué quieren que hagamos con los aparatos después?-. Algún mamonazo viene con una que compró en el Mediamarkt y que no ha sido capaz de devolverla -dice que perdió la factura-. Les vuelves a explicar las condiciones de devolución/garantía y te amenazan con una denuncia en Consumo. Otros llaman para que les ayudemos a configurar el GPS cuando compraron la PDA con puntos de Movistar (“caballero, yo le atendería, pero no como de configurar un gps ajeno”). Encima, su cretindad es inversamente proporcional a la razón que les asiste.
    Un abrazo.

  • A ver: yo me he leído el texto del sr. wally y me ha encantado, he flipado con los “gilipollas” que hay por ahí y he comprendido la indignación de la parte del currante…
    Que la otra parte también tiene para indignarse? claro! pero creo q muchos no han entendido este artículo en cuanto a que trata de la parte en que un empleado trata con un tipo determinado de clientes (vagos, mal educados, aprovechados y MAL EDUCADOS)
    He leído por ahí cosas parecidas a: “es que si una ancianita encantadora o al menos no mal educada, te pide ayuda la mandas a la mierda no le ayudas en algo que ella jamás sería capaz de gestionar y encima la llamas gilipollas!”
    Hombre pues no creo que esto se pueda deducir de este artículo, la verdad! yo creo que este artículo habla de lo que hay que aguantar a los clientes gilipollas!!! ( Y es que cuando uno es gilipollas se le llama por su nombre y punto!
    Y me parece que como hay muuuucho empleado “gilipollas” y muuuucho cliente educado! enseguida la peña a querido defender esta “variable”, que repito, creo, no es de la que se trata en este artículo!
    PD: importante: por supuesto, el trato prolongado con la “fauna” de la que habla el escrito, puede conseguir que el hastiado empleado acabe pagándola con un cliente no perteneciente a esta “piara”. Y esto desde luego no es justo, pero como resulta que es comprensible (siempre desde el reconocimiento del error por parte del empleado) es perfectamente disculpable! todos cometemos errores.
    PD2: no trabajo de cara al público.
    Un saludo, y muy buena sr. wally!

  • Sublime. Yo trabajaba en un alquiler de coches, y de clientes gilipollas podría contaros varias cosas.
    Creo que todo se resume en una frase: “Usted no sabe con quién está hablando”. El gilipollas que la pronuncia queda automáticamente legitimado para ponerte una hoja de reclamaciones por no atenderle… 45 minutos después de la hora de cierre.
    El problema es que las compañías le hacen la rosca al cliente, haciéndole creer que es un cliente Privilege (o cualquier gilipollez que se saque Marketing de la manga, claro) lo que hace que el cliente evolucione cual Pokemon de simple “gilipollas” a “hijo de la gran puta gilipollas” .
    Es simple: le das a alguien una tarjetita de fidelización (pongamos por ejemplo, algo tan cutre como la del Club AVE de Renfe) y ya se creen altos directivos. Así tenemos a paletos tremendos dándose humos de ejecutivo mientras blanden la tarjeta de Iberia Plus que se sacaron cuando fueron en avión a Mallorca. Resulta que con eso “han oído que les haces descuento y les das un coche mejor”.
    Claro, y también se la cascas. No te jode.
    P.D. Ya no trabajo de cara al cliente, porque veía que se acercaba el día en el que le partiera la cara a algún cliente. Lo juro.

  • Yo cada vez que oigo “El cliente siempre tiene la razón” pregunto: “¿Incluso cuando ni siquiera sabe por qué se está quejando?”

  • Yo estoy en el ramo LEGAL del asunto…
    Trato con “MONSTROS DE FIN DE STAGE” casi todos los dias…sobre todo empresas…no tengo palabras…ni “CONTINUES” suficientes.
    Es decir cada vez que tengo que tratar con uno hago un “SAVE GAME” antes de meterme en el ajo.

  • “Los distribuidores cobran lo mismo si te venden un teléfono a 20 euros, a 150 o a 0.”
    Claro. por eso cuando vas a cambiar el teléfono, te intentan endosar uno de los que tienes que pagar 40 ó 50€ en vez de uno de los de gratis. Eso no te lo crees tú ni jarto de Don Simón, querido Wally.
    Pero vamos, este país nunca se ha caracterizado por su exquisita atención al cliente, vivimos del turismo y tratamos a los turistas como si fueran sacos de mierda a los que les estamos haciendo un favor. Afortunadamente yo he viajado bastante y puedo decir que los dependientes de los comercios españoles son la peor chusma que puede echarse uno a la cara, porque no tienen ni educación ni formación, siempre hay excepciones, claro.
    Weekomentario al Kanto: Para qué me voy a molestar en explicarle más cosas, si lo tiene usted tan claro. Cuando esté dispuesto a creerse que sé de lo que hablo mientras que usted lo hace guiado por la conspiranoia populachera, ya le comento unas cosillas al respecto. Entretanto, que siga el festival.

  • Señor Week, creo que no se me entendió bien, lo de que el trabajo ajeno nos parece más fácil que el nuestro lo decía de manera irónica, refiriéndome precisamente a estos clientes gilipollas que seguro que piensan que usted es un vago que no quiere complicarse. Vamos, que no me refería a usté.
    Todos los trabajos son duros (unos más otros menos). Mi padre era funcionario y tenía que aguantar a los típicos demagogos que se quejan de ellos. Por suerte cada vez que alguien le recordaba “lo bien que viven los funcionarios” él les respondía: “Haber estudiado”.
    Es curioso que esta gente suelen ser opositores fracasados…

  • La última vez q hice de gilipollas fue al pedir un boletín oficial en mi ayuntamiento (tras 30 minutos haciendo cola con el numerito en cuestión… yo sólo). Tras la espera me acerqué al mostrador, pregunté porq el número no corría.. Y resultó ser q la funcionaria estaba de vacaciones, nadie lo sabía, y nadie tenía asignada su función. Y le tuve q explicar mi vida con mucho cinismo y buscando descaradamente generarle empatía a la tipa del mostrador, q venía de tomarse un café, para conseguir un boletín. Y no lo conseguí.
    Situaciones como ésta me ratifican q, como cliente, sólo puedo ir a dar por saco a la cara accesible de la empresa con la vana esperanza de q luego ellos lo transmitan. Y si no lo hacen, q al menos dimitan y la alta rotación de personal hunda el negocio. O lo q sea. Pero no cedo mis derechos, aunq sean los de ponerme gilipollas de vez en cuando, si con ello puedo conseguir q alguien haga sus deberes.
    No sé, el artículo lo entiendo y me hace gracia. Es como cuando yo bromeo sobre lo harto q me tienen mis pacientes, q por muy harto q me tengan y por muy chistoso q sea yo, al final quedo yo peor q ellos en los chistes.
    Saludos,

  • Y ya ni hablamos del tema dependientes de grandes superficies, AKA E.C.I. y demás, que servidor trabaja vendiendo GPS’s y está hartito de inútiles de “ez que ze me ha eztropeado al actualizarlo”, so cabrón, paga por la actualización oficial o que te lo piratée alguien que sepa, pero si no lo sabes hacer, no me vengas encima a decir que es culpa de la máquina, que bastante tiene la pobre con haberle tocado un dueño gilipollas…

  • Pues yo he estado en los dos bandos y te encuentras imbèciles en todos lados.
    El peor cliente que recuerdo fue estando de recepcionista en un hotel del centro de tres estrellas (dato fundamental) que lo primero que dijo al llegar al hotel fue “yo siempre voy a hoteles de cinco estrellas” y “soy amigo de Severiano Ballesteros”. El pobre tonto era australiano, bueno pues pedía cosas como que parara unas obras de un establecimiento ajeno al hotel (claro claro una obra con todo en regla, haciendo el ruido indispensable a las horas permitidas y van a parar porque lo diga yo) que dijera a los músicos de la calle que no tocasen! (habrase visto, espectáculos callejeron en el centro de una ciudad, inaudito) y más como esa, y en todas ellas tuve que llamar a la policía porque el señor no se quedaba agusto, pero en cuanto llegaba el agente el tío ya no parecía tan molesto….

  • Como respuesta a NWOBHM: Tú habrás viajado mucho por el extranjero -aunque eso me suena a personaje de artículo de Larra- y dices que los sac de España son lo puto peor… eso debe de ser que nunca has tratado con clientes guiris. Un 90% de la gente con quien yo trato en el trabajo lo es y, créeme, no son mejores clientes que los spanish, y créeme, no es por que estén acostumbrados a un servicio exquisito.
    El artículo me ha parecido demencialmente divertido; entiendo el objetivo y el tipo de cliente al que se refiere elautor, aunque espero una segunda parte con los empleados de sac gilipollas -que también los hay, y en abundancia. Llevo toda mi vida trabajando de cara al público y lo he visto todo. Que, igual que hay mucho empleado borde y cansado de su trabajo o que no quiere-no sabe hacer sus cometidos, hay clientes que a la primera de cambio te sueltan un “La habitación es muy ruidosa. Debería darme una suite para compensar”.
    ¿Lo mejor? (Bueno, la primera que me viene a la cabeza)
    Yo: “Buenos días, soy Jorge, de (no hace falta decir el nombre de la empresa, ¿verdad?). Preguntaba por el señor _____”
    Clienta: “Pues si quiere le doy su móvil, pero esta persona ya está muerta”.
    Ésta es de las mejores que recuerdo…

  • Gran artículo, sé lo que es ese mundillo, pero he de decir algo:
    SI, SI QUE TRAEN SUS APARATOS ESTROPEADOS DONDE LOS COMPRARON, ASÍ HAYAN PASADO 3 Y 4 AÑOS.
    Maldito sea el día en que se me nombró auxiliar de devoluciones EFCS en Carrefour.

  • Ahora ya se porque me dijistes por telefono que este articulo me iba a gustar. Wally, un 11 te pongo, que mientras lo leia me ha venido uno con la copla de carmen “es que, vera, soy cliente de [BLA] y venia porque no se me memorizan los numeros y a mi hermana es que siempre se lo hacen por ordenador en una tienda”… pues muy bien, y porque no va a esa tienda, digo yo, y se deja de inventar cosas?.
    Aparte, mensaje para NWOBHM: Te has lucido con tus ultimas palabritas majo. Solo puedo hablarte de lo que se y he comprobado en mis carnes. He trabajado toda mi puta vida en comercio, de cara al publico, en venta de ropa y ahora, de moviles, y te puedo asegurar al 100% que nunca he subido el tono a nadie, fuese quien fuese. Eso si, he tendio que soportar mucha mierda por parte de GILIPOLLAS. Segun tu, los dependientes españoles son la peor chusma que te has echado a la cara. Pues bien, el cliente medio español (me imagino que TU), es la peor chusma que me he echado a la cara. Sobervios, atrevidos, desvergonzados y muy muy mentirosos. Todo esto es muy viva la pepa, me compro algo, lo uso y no me preocupo de leer
    Que una distribuidora no es atencion al cliente, que, como su propia palabra indica, DIS-TRI-BU-YE (repit after mi). A un distribuidor se la toca si te das de baja, de alta o bailas muy bien el chachacha.
    Los dependientes españoles son asi por los clientes españoles, es una relacion simbiotica, como Veneno. Si tu vas de entendido, de guay y amenzando al entrar en una tienda, no esperes que te saquen la alfombra roja y tiren petalos a tu paso. Es ley de vida.

  • Me acabo de acordar de los que compran juegos de ordenador sin saber los requisitos y luego van a las tiendas a quejarse de que no les funciona. Y luego cuando el de la tienda les pregunta cómo es su ordenador no tienen ni idea, claro.

  • Yo también me he sentido identificado, aunque en mi caso venda medicamentos en una farmacia en vez de móviles en… una tienda de venta de móviles.
    Por una parte están los de la cantinela “es que yo soy muy amigo del dueño, o yo conozco a tal o cuál compañero tuyo, y él me da el Trankimazin sin receta.” Pues me parece fantástico, oiga, pero a mí el jefe me ha dicho, y la ley me ampara, que no dispense psicótropos sin receta oficial, con todos los datos correctos y con una validez máxima de 10 días, contando el mismo en que fecharon la receta.
    Y por la otra están los de “es una pastilla blanca, pequeña, que va bien para el corazón. Sí, la caja es de este tamaño, verde…” Lo digo de una vez y para siempre: EN LA FARMACIA NO SE JUEGA A LAS ADIVINANZAS. Apréndanse todos los nombres de los medicamentos que toman, y si no los recuerdan, vayan al médico de cabecra a consultar su historia clínica, pero en las farmacias no nos dedicamos a abrir las cajas de medicamentos para saber qué cajas verdes de medicamentos para el corazón tienen pastillas pequeñas y blancas.

  • Bueno, yo también he estado en los dos bandos, y la verdad es que hay gilipollas/imbéciles/etc, etc en todos lados y de cualquier “especie”, llámese “cliente” o “empleado”. Si tu trabajo es de atención al cliente hay días en los que parece que todos los clientes gilipollas se han conchabado para llamarte y joderte el día, y claro, eso quema a cualquiera. Además, una de las cosas que más jode es tener que pasarte HORAS para solucionar un problema a un cliente (problema del cual él es el responsable), dejando de lado otras ocupaciones más urgentes, y que encima el tío se cabree porque has tardado mucho o porque no le satisface del todo la solución… “oiga, pues váyase a tomar por culo un rato…”.
    Después está el otro lado, el de cliente, o más bien, en mi caso, el del “cliente de un organismo público”, es decir, tener que “enfrentarse” cada día a los funcionarios de turno, puesto que trabajaba en una gestoría. Realmente algunos funcionarios son unos “hijosdelagraputaqueestánamargadosyosóloquierenjoderteyamargarteatitambién”, así de simple, como no les hagas un poco la pelota está muerto.
    Para terminar quiero comentar algo acerca del turismo anteriormente mencionado, pues que vivo en Mallorca y conozco de primera mano el comportamiento de los turistas, tanto españoles como “guiris”. Los españoles peninsulares, en general, suelen ser del tipo “ignorantes”, desde creer que Mallorca forma parte de las Canarias, a pensar que en la isla solo hay puebluchos y hoteles, y que vamos en burro y no tenemos ni McDonald’s (todo verídico, se lo aseguro), pero en general son simpáticos y agradables (algún gilipollas hay, claro, como en todos sitios). Por otro lado tenemos a los “guiris”, de los cuales hay varias especies según su procedencia. Los de los países nórdicos (finlandia, noruega, suecia, etc…) suelen ser gente muy agradable y educada; después los ingleses, que lo único que quieren es emborracharse y drogarse; en tercer lugar los italianos, que creen que un Todo Incluido significa TODO, que no tienen que pagar por ningún servicio público que usen, como trenes, metro, autobuses… entran, por ejemplo, en los autobuses en tropel y sin pagar. Yo he visto a conductores de autobús hacer bajar a 30 italianos de su autobús y decirles que si no pagan no suben, y los italianos cabreados porque ellos han pagado un “Todo Incluido”… demencial; finalmente los alemanes, esos mal llamados “colonizadores” por todos los medios de comunicación españoles, que vienen creyendo que Mallorca es un länder alemán, e incluso algunos te exigen que les hables en alemán… ¡en tu propia ciudad!. De muestra un botón: mi novia trabajó durante unos años en una panadería del centro, ella no sabe alemán, como mucho chapurrea algo del inglés del colegio (como muchos de nosotros), bien pues muchos alemanes le hablaban en alemán, y a pesar de que ella les reptía una y otra vez “no deutsch” (no hablo alemán) ellos erre que erre insistían, y muchos se cabreaban y se iban sin comprar. Coño, si vas a un país extranjero, como mínimo apréndete cuatro frases para comunicarte, o acaso si nosotros vamos Alemania exigiremos que nos hablen en castellano?? Eso por no hablar de los aires y humos que tienen algunos, que se creen que sólo por ser alemán les vas a poner un alfombra roja o les vas a hacer un descuento.
    Termino, que me estoy haciendo cansino ya. Es posible que en españa haya dependientes chuscos, pero muchos turistas les superan con creces en mala educación… hay que conocer los dos lados de la moneda para poder juzgar.

  • metralla dijo:
    “No me parece nada bien que en una tienda se tramite un alta y no se tramite una baja. Si, claro, se entiende que sea asi, yo tambien entiendo que si alguien es un sinvergüenza y un gandul se dedique a atracar bancos, pero eso no esta bien y punto.
    La fatctura debe guardarse, pero hay gente despistada, o que la pierde, si el dependiente le puede sacar una copia solo le deberia sentar mal si por ejemplo odia su trabajo o no tiene ganas de hacerlo.
    El que quiera limitarse a vender cajas y cobrarlas que se haga cajero de supermercado, trabajar en un distribuidor de telefonia movil implica atención al cliente…”
    No todos tenemos un papá que nos ha enchufado en su empresa o en la de un amiguete suyo, y la mayoría (gente adulta y en muchos casos por no decir todos más preparada e inteligente que las de los casos anteriores) tienen que trabajar en sitios DE MIERDA por 1000 euros al mes cuando llega, que sorpréndete pero NO SUELE LLEGAR, y te puedo dar docenas de ejemplos que ambos conocemos… 🙂 Te animo a hacer cálculos REALES a ver con 900 euros cómo te lo montas para independizarte, llegar a fin de mes, e intentar formar una familia. Mientras sucedan cosas como las mencionadas, o como que te tomen el pelo en cada comercio donde vas (grandes empresas en el 90% de los casos), veo CORRECTÍSIMO Y APLAUDIBLE que exista gente que se dedique a atracar bancos. La pena es que realmente al banco en sí se la sude que le quiten 10 o 30 mil euros porque al final el dinero no es suyo sino de los pobres pringaos que domicilian su nómina miserable, y en vez de atracarlos no puedan colgar en la plaza pública a los banqueros, altos empresarios y polítocos (por no mencionar más) que consienten esta clase de cosas. Demagogia si queréis, pero sin duda parte importante de la solución.
    Encima al perro con dinero se le llama Sr. Perro, y claro, aunque entiendo perfectamente a Wally como currela en un sitio de mierda (con todo el respeto para él pero es lo que hay), al pobre muerto de hambre que le han robado (o cree que le han robado) 50 euros de la factura, todo el mundo pasa de él y a otra cosa, ‘ponga una reclamación si quiere’… en cambio al que le sale el dinero por las orejas, entre que proporcionalmente para él los 50 euros que le han robado (o cree que le han robado) realmente no suponen nada, y que nada más que entra por la puerta se les hace el culo agua a encargado y dependientes… lo dicho, más soga y menos palabras bonitas.

  • Por cierto, Wally, de ‘conspiranoia popular’ nada (qué práctica es esa muletilla)… si yo pago 150 euros por un móvil, hay una diferencia de exactamente 150 euros sobre pagar cero. A alguna parte irá ese dinero y alguien se lo quedará, y evidentemente ese alguien o álguienes preferirán recibir 150 a no recibir NADA, y si empiezan a recibir muchos nadas en lugar de muchos 150’s empezarán a compensarlo con despidos y/o cierres de distribuidores. Que el último mono de la empresa crea que a él eso le da igual por representar el 0,000001% de la misma es una cosa, pero estoy bastante seguro de que un empleado que se porta demasiado bien con los clientes tiene los días contados.
    Esto es así y no de otra manera, y sinceramente me cabrea y MUCHO (lo siguiente NO lo digo por ti pero es un tema relacionado) que cuando alguien tiene unos mínimos conocimientos sobre un reducidísimo sector de una pequeña parte de algo (aprendidos casualmente siempre de mano de personas o instituciones con intereses privados en la cuestión, económicos en el 90% de casos), te suelte una charla técnica y deje completamente de lado el sentido común y la lógica. Es posible que para ti vender UNA VEZ un teléfono por 20 euros en vez de 150 no suponga un problema, pero SIN DUDA hacerlo muchas veces te lo supondrá y grave. Y así en todos los aspectos de la vida evidentemente.
    Un saludo.

  • Después de leer todo lo aquí escrito, no me queda más remedio que dar parte de la razón a quien la tenga.
    Por mi trabajo -vendo automóviles en un concesionario oficial- podría dar toda una retahíla aquí y ahora de soberanas soplapolleces y tonterías diversas que tengo que aguantar a diario, un día sí y otro también por parte de ese elemento curioso llamado cliente. Os regalo el momento Friki de esta semana :
    -Quiero un coche usado, barato, pero que ande bien y que tenga por lo menos un año de garantía
    -Y ¿tiene pensada una cifra para invertir?
    -50 ó 60 euros… pero lo que quiero es que ANDE BIEN!!
    Me dieron ganas de preguntarle si quería un A8 ó si se conformaba con un A6. Este tipo debía estar loco porque por ese precio no le pongo ni una Moto Feber.
    Otro momento simpático de esta misma semana:
    -Quiero un coche barato.
    -¿Tiene algún modelo pensado?
    -No, me da igual, que sea barato. Todo lo barato posible. Ni siquiera tiene que ser muy bueno. Que sea malo, me vale. Que sea una “changa” de mierda, por ejemplo. ¿Tiene usted algo de eso?
    -Es que yo vendo coches, no vendo changas. Y mis coches son buenos coches, no son malos… no sé si me entiende.
    -Entiendame usted: Es que es para un regalo…
    Estupefacto me quedé. Menos mal que era para un regalo.
    Otra:
    -¿Tiene usted un coche con accidente?
    -Pues no, mire, en los coches certificamos que no tienen accidente
    -Es que lo quiero con accidente. ¿Tiene algún Kilómetro 0 con accidente?
    Mejor no comentar nada al respecto.

  • De toda la puta vida lo mejor a sido decir “si quieren algo que me vengan a buscar a casa”. Ni móviles ni Internet ni pollas. 100 euros al mes en gilipolleces. (cabreo patrocinado por windows vista)

  • Bueno, nada más cercano a la realidad que este artículo. Es cierto que hay muy buenos clientes, pero hay tanto listo… También están los vendedores cabrones, claro. Aquí nadie se libra. Una vez dí con un teleoperador de un ISP que sabía de qué iba la cosa, y cuando le dije en qué condiciones había probado la línea, miró algo en su ordenador y me dijo que efectivamente había una avería en mi zona y que no podía hacer mucho. Como el chaval al menos fué sincero, pues le di las gracias y punto. En otra ocasión tuve que meterme en una sala insonorizada que había en mi trabajo para explicarle mi opinión sobre sus muertos más frescos a un señor jefe de algo de otro ISP que no hacía más que darme largas. Curiosamente funcionó.
    Desde el otro lado, en una ocasión estuve trabajando de promotor de una empresa informática, en un centro comercial del centro de Madrid y, como eran navidades, la cosa estaba desbordada. Estaba atendiendo a un tipo que quería un ordenador cuando otro me exigió ser atendido. Le dije que tenía que esperar la cola y se fué gritandome que había perdido un cliente y que se iba a la tienda de enfrente. Cuando doy con un cliente energúmeno, intento el método de ponerme de su parte (Si yo lo entiendo, pero mis jefes no me permiten…) y en caso de encabronamiento extremo, siempre le explico el procedimiento de reclamaciónes y sugerencias. Si se pone megaenergúmeno, busco a algún jefe y se lo empaqueto. Para casos extremos con probabilidad de violencia me reservo el “voy al almacén a resolverselo” y escapar como un conejo.

  • Un tema interesante sin duda!
    De todos los tipos de personas que he visto comentar, creo identificarme con la mayoria, desde el que llama hecho una furia por que su aparato no funciona, o al que tratan de venderle algo que no quiere por que sacaran mas comision, hasta con NWOBHM, dado que tambien viajo mucho, incluso con distribuidores y vendedores, pues he trabajado tanto en mostrador como en atencion al cliente por telefono …..
    Puedo decir sin temor a equivocarme que a los clientes extranjeros se les cuenta que españa es el puto cachondeo (ingleses sobre todo, que no se quien les dijo q los españoles son retrasados mentales)
    Por el otro lado, estan los clientes extranjeros que no son gilipollas. Yo siendo español miro con algo de mejores ojos a todo lo que ocurre en España, pero una amiga de New York visitó Madrid recientemente y me preguntó “que le pasa a la gente?” por que la trataron bastante mal en casi todos los comercios a los que fue.
    Y puedo asegurar q la muchacha es bastante comedida, educada y para nada estupida.
    En España la gente trabaja a disgusto por que se paga muy poco, no por que sean gilipollas lo unos o los otros.
    Es tan sencillo como que si despues de trabajar X horas no cobras dignamente, acabas quemado y cualquiera te parece un gilipollas.
    Si de algo me ha servido viajar es para ver q en todos paises puede haber problemas similares, pero lo que esta claro es q a España le pasa algo horrible por que si que es cierto que hay muchisimos mas gilipollas de los que se supone que deberia haber.
    No me gusta tener prejuicios y me gusta pensar que cada persona con la q trato es compleja intelectualmente y no corresponde a ningun cliché social.
    Me siento muy decepcionado todos los dias, pero bueno, igual que hay muchos gilipollas, tb hay gente cojonuda.
    Insultando o acusando a los demas cuando estamos quemados, no solucionamos una mierda.
    Por que en TODOS los trabajos del mundo te vas a sentir asi. Por que en todos los trabajos del mundo hay timadores y canallas, pero tambien gente muy trabajadora.
    Saludos!

  • En cualquier y ante la fascinante cantidad de gilis que se ponen del lado de las compañías de teléfonos y los comerciales de las susodichas (esos pobrecitos middle-class más cumplidores de la clúsula de “obediencia debida” que Pinochet o Eichmann ¿sabeis quién es? mmm?) lo mjeor es inmediatamente pedri la hoja de reclamaciones y, mi favorita, si se resitena dartela llamr directamente a la policía (pq están obligadas a darla). Un tipo con tres meses de contrato y una reclamación no vuelve a renovar contrato. Así, quizás, serían más educados, menos chulos y se responsabilizarían un poco en el expolio organizado en que participan. ¿Qué viene ahora, un articulillo políticamente inconrrecto (oh, guau) sobre los pobrecitos comerciales inmobiliarios o camellitos de colegio? Ambos trabajan pàra mafias, pero bueno, al menos los otros tienen las narices de arriesgarse el pellejo…

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