No sé porque, pero aún soy capaz de quedarme medio lelo viendo dibujos animados sin parar. La oferta del TDT provoca que me pueda pasar las tardes zapeando entre los canales que ofrecen dibujos animados. Mientras trabajo, claro. Pero reconozco que cuando oigo los acordes de Código Lioko siento dentera, aunque luego no esté TAN mal. Pero entonces…  ¿cuáles son, a mi juicio, esas que SÍ están tan mal? ¿Cuáles se podrían considerar las peores series de dibujos de la historia?  O al menos, ¿a qué series tengo yo más manía? Si se han preguntado eso alguna vez, bien…. me siento halagado. Pero haganseló mirar, que nos somos tan importantes    

En todo caso, y tras mucho tiempo revisitando muchas de estas series, hoy por fin les puedo traer mi top 11 de las peores series, de ayer, hoy y, claro que sí,  siempre, puesto que la condena en los infiernos en eterna, y allí los canales solo ponen series de D’Ocon. Han sido varias semanas de desempolvar recuerdos, de descartar series que no eran tan horrorosas y de descubrir otras que me han hecho quedarme con esta cara: 

  

 

   Los criterios por los cuales cada serie está aquí están explicados en cada texto, pero se los resumo: el concepto, los propios guiones de la serie, la reacción de los fans cuando se trata de una adaptación, los diseños, la animación y, ante todo… mis santos cojones. En la Wikipedia, sin duda, me le editarían y eliminarían a las primeras de cambio. Pero aquí… aquí yo mando. A José Viruete le gusta esto. Para que después me insulten agusto, les recuerdo que a mí me gustan cosas como Transformers, Ren & Stimpy, Campeones, Inhumanoids, Bob Esponja, Mazinger y super robots variados, casi todo lo que hizo Filmation (sobre todo Groovie Goolies), Exo Squad o el Correcaminos. Hala, a insultar. Y si quieren más, investiguen por la web. ¡Comencemos!  

  

Primer campeonato anual de Poochies

  Yo! Yogi   

  Animados por el éxito de El Pequeño Scooby Doo, en Hanna Barbera se ansiaron y se pusieron a hacer una serie de Yogi en su juventud. Al pobre le visiteron igual que a Duckie en La Chica de Rosa, montaron a Bu-Bu en un monopatín y a la osa comosellame en plan Madonna y les pusieron a… ¿resolver misterios? Pero vamos a ver, si ya tienes a Scooby Doo resolviendo misterios, ¿para que pones a estos a hacer lo mismo, cuando las exitosas encarnaciones anteriores iban más bien de la jeta que tenía y su eterna hambre? ¿Y la policía, que dice de este intrusismo? Para colmo de males, metamos de paso a Huckelberry Hound y a el león Melquiades haciendo de enrrollados. ¿WTF? Melquiades no es enrrollado, sino estirado y melindroso, y ahí está la gracia. Al final, todos los personajes de la serie eran igual de ochenteros y guays, todos tenían Twitter y todos resolvían misterios, que alguien debía de generar para tenerles ocupados, como las quests del WoW.  A decir verdad, a nivel técnico, Yo! Yogi es más que potable, lo que le salva de posiciones más vergonzosas, pero…  el propio concepto estaba envenenado y ya no tenía solución. La serie fue un fracaso total y a nadie se le ha ocurrido volver a poner una lupa en las zarpas del pobre oso.   

 

  Mortal Kombat   

Mortal Kombat sin gore es como Youtube sin vídeos de gatos: carece de sentido. Pocas series hay más decepcionantes que esta, por el simple hecho de que la mayor atracción del producto del que deriva no está presente. ¡Y no sale Johnny Cage! Como si no existiera. Y era mi favorito en el juego: paredón para sus responsables. La historia dicen que no está mal, pero claro, es que la del juego importaba tres pepinos, haciendo buena la frase de John Carmack en la que comparaba el argumento de los videojuegos con el de las pelis porno. En el fondo, da hasta rabia, porque los diseños están bien. Pero tenían que haber aprendido una lección o dos, o cien, ¡tatatatatatata!, de El puño de la estrella del norte. Con dos cojones.   

 

Gormitti    

 Vuelve la Italia que más nos gusta: la que copia sin vergüenza alguna los éxitos de otros países. Claro que ahora no se trata de imitar los éxitos de taquilla americanos, sino la fiebre de Pokémon, Digimon o Bakugan. Pues nada, estos se han sacado de la manga unos  muñones de plástico feísimos e indestinguibles, con variantes como pagar 11 euros por un huevo que de disuelve y te toca el mismo que te vale 3€ en un sobre. La serie es tan tomadura de pelo como el juguete: los responsables,los de Giochi Preziosi, los mismos de la consola Super Vision, exploitation de la primera Game Boy, y con eso lo digo todo.  

Así que si quieren ver unos dibujos resabiaos que fusilan argumentos y personajes de Yu-Gi-Oh, Bakugan y Beyblade (que ya es decir) a mansalva, con una animación más que regulera y unos personajes que se confunden (normal: muchos juguetes usan el mismo molde), aquí la tienen. Tremendamente cobarde, se queda en la estética y es incapaz de mostrar un par de tortazos como Dios manda. Si es que yo en mi casa al principio hablaba de «los Gorrini esos». Vean el vídeo: la música es mala, no tiene ni logo (!) y el doblador en vez de ponerle ganas está repasando la lista de la compra. Que incluye un Gormiti para su crío. Sad but true, chachachan. 

Bonus track: el consiguiente Loquendo

   

No valía ni para cerrar bares con la canción

Foofur   

 ¿Una serie de los 80 por la que nadie siente nostalgia y nunca aparece en los programas de “recuerdos”? ¿De la que nadie se pone a cantar la canción y el resto le sigue y añade un despistado «como molaba»? Increíble pero cierto. Y se llama Foofur. Uno de los puntos más bajos de Hanna- (Rita) Barbera, totalmente a la deriva durante los 80, incapaz de sacar adelante nuevos personajes e sacándose de la manga modernizaciones absurdas de sus series clásicas que no convencían a nadie. Claro que si para sacarse algo original   

 Foofur era un perro pachón azul que vivía con otra panda de perros vagabundos en plan ocupa en una casa. Entre ellos estaba la pareja más grimosa de la historia de los dibujos: perra enorme con pelucón rubio que mantenía una relación sentimental muy ardiante con chihuahua que parecía la reencarnación de Salvador Dalí. Oírles declamar su amor era una verdadera tortura, y los episodios, especialmente aburridos y coñazo. Fijaos que apenas hay merchandising ni nadie guarda un especial recuerdo de ella. Y eso que fue emitida cuando solo había dos canales, lo que demuestra el poco interés que despertaba incluso entre los niños. Joer, es que mi hermano tenía seis años y la detestaba.  Claro que algún mitoplasta nos dirá que es ´»mítica» y todo eso». No amigos: la vez que tu vecino te pidió que le metieras la pierna de Barbie por el culo. Eso sí es mítico. Esto es una mierda.   Tanta rabia le tengo que no pongo ni la canción, hala. 

 

Robocop   

 Hacer una serie de dibujos de Robocop es como querer hacer una película porno “para niños”: una idea que quizá entre en la cabeza de algún genial superprofesional del entretenimiento… pero que a cualquier persona de la calle le parece una gilipollez. Para adatarse a las estrictas normas que imperaban en las “network” en cuanto a violencia, el personaje y las situaciones inspirados en las películas de Verhoeven tuvieron que añoñarse lo indecible. Ahora teníamos a un Robocop que no podía usar sus pistola ni ejercer la fascinante violencia que todos adoramos en el film original. Sus enemigos, por supuesto, estaban a la altura, así que olvídense de la crueldad de Clarence Boddiker o del negro risitas aquel de las narices. 

Mientras que en la película la escena más memorable tenía como protagonista a un tío que se había caído en ácido, aquí teníamos al robot tirando de alfombras para atrapar a los pillos. O, como mucho, disparando a lámparas para que cayeran sobre los malos. La solución a esto no era mucho mejor: sacar ED-209s a puntapala, y ya se sabe que lo poco agrada y lo mucho cansa. Y a todo esto… ¿no era un film clasificado R, totalmente prohibido para los peques? Está claro que en Marvel tenían muy claro que el personal se las apañaba para conseguir verla y no se conformaría con este sucedáneo. Si las revisas porno acaban en las vías del tren y de ahí, a nuestras casas, el videocassette acababa en los reproductores de los críos menores de diez de todo el mundo.   El fracaso de la serie fue mayúsculo: en España, sin ir más lejos, la emitió Antena 3. Lo más alucinante es que hubo un nuevo intento, Robocop: Alpha Commando… y era aún peor que esta. Aplíquese lo mismo aquí expuesto a la serie de Rambo o a la de Chuck Norris. Sin tiros, sin peleas, sin emoción, sin diversión.   

Que inventen ellos   

Goleadores    

 ¿Son de los que alguna vez protestaron ante la animación de Oliver y Benji? Cuando la serie fue emitida en España, tenía ya unos 8 años. Sin embargo, esta Goleadores la vimos apenas un año después de emisión en Japón, y seguramente sus responsables ya contaban con poder venderla al extranjero (Europa, Sudamérica y hasta Emiratos Árabes fliparon con el tiro del tigre). Con todo esto, la animación era todavía peor que la de la otra serie. Eso “pa lo primero”, que diría Diego el Quinto Elemento. Pero es que estamos ante la peor serie de fútbol de la historia, la menos original y hecha con menos desgana. Aquí el enchufado súper-jugador de turno se llamaba Óscar y era buenísimo porque sí y un flipao del fútbol al más puro estilo Oliver, aún más soso y chupón si cabe.  ¿Los malos? Sólo había uno, un tal Julián (con J, no “yulian”), un bestiajo imitador de Mark Lenders que estaba siempre en todos los  fregados. ¿Se acuerdan de que Mark aún pasaba de vez en cuanto a Danny Mellow? Pues este no pasaba jamás a nadie. ¿Se acuerdan de que Oliver y Benji tenía otros compañeros: Ted Carter, Paul Diamond, Bob Denver? Oscar sólo tenía uno digno de mención: una chica, para que no acusaran a la serie de machista. La acusamos sólo de mierdera.  

Por si fuera poco, la parte final de la historia termina de confirmar el monumental despiste de los guionistas, que seguramente luego encontrarían trabajo en alguna serie española de esas de hora y media. El entrenador del club de “los buenos” sueña con hacer un equipo en la que podrían jugar los mejores del mundo, independientemente de su nacionalidad. Y lo llama, atención, Alas de Júpiter, como si fuera un disco de Spandau Ballet o de Mecano primera época… En todo caso. ¿Han oído hablar estos señores de cualquier club europeo moderno? ¿Acaso no es lo que buscan los presidentes del Madrid o del Barça?  Esta no la defiende ni Lord Pepo

     

 

El cubo de Rubik   

Hannah Barbera en los 80 teniá un considerable cacao mental que le llevó a hacer series de Cantinflas o… ¿El cubo de Rubik? Pues sí. Ahora resulta que el cubo tenía ojos, cara y boca, con un aspecto de feto de seis meses extraído prematuramente del vientre de su madre. Y el PP, sin tratar de prohibir la serie. El cubo tenía poderes, claro, porque sino ya me dirán porque iban a ir la serie de las narices. Peor aún que la serie sobre Q-Bert, y eso que hablamos de sacar una serie entera de un extraterrestre trompetero que va coloreando cubos… Para rematar, un dato: la canción de la serie estaba a cargo de Menudo, el grupo favorito de todos los curas, profesores de kárate y demás pedófilos de América. Si les gustó el E.T Turco o el E.T. Porno, igual les gusta este también.  

  

Todos CON el fuego

Todos CON el fuego

Hammerman   

 A ver. Una cosa es hacer una cosa de New Kids on the Block, que estuvieron en la cresta de la ola durante, vamos a decir, tres o cuatro años. Otra muy distinta es hacerla de M.C. Hammer, un tío que dio el coñazo durante apenas un año.  ¿Verdad que Locomía no tuvo serie? Pues eso.Por si fuera poco, para cuando fue emitida en España, MC Hammer ya llevaba varios años artísticamente muerto y enterrado. La serie tenía poca, muy poca gracia, era tremendamente moralista. Hammerman era un supuesto superhéroe negro. Pero lejos de recordarnos a Superman, con esas gafas parecía el Corredor Cohete. Sus poderes: bailar y rapear peor que Monty, el Alcalde del verso.Para rematar, tenía una animación absolutamente infrahumana. Recuerden: no se fíen de la intro.   

Mondongos contra Bellotos

  Dinosaucers   

¿Se puede hacer una serie con dinosaurios y que no mole? Se puede, se puede. Dinosaucers es la prueba. En principio parecía una mezcla entre Transformers y Capitán Planeta: una guerra civil interplanetaria entre dos facciones de dinosaurios inteligentes extraterrestres. Llegados a la tierra, los buenos eligen a unos chavales como ayudantes a los que dan unos anillos con poderes (ya vale con los anillitos). Y esto es todo lo bueno. Los guiones de los episodios iban de cualquier cosa menos del supuesto conflicto. Los dinosaurios eran muy bobos y preferían pelearse por salir en la tele, ser famosos (verídico) o jugar al beisbol que por terminar con el conflicto o largarse a su casa. Y es que una vez más, teníamos tiranosaurios con colmillos que jamás podrían usar, y garras con las que jamás atizarían a los malos.   

Los bichos, además estaban especialmente faltos de carisma, especialmente los buenos. Me tragué la serie un par de veces y no me acuerdo del aspecto más que del tiranosaurio rojo. Lo mismo sucedía con los cuatro humanos: parecían niños viejos y su papel en la serie hacía bueno el de Spike en Transformers. Daba especial grima la chica, con una cara de porrera mal follada que ni Julieta Venegas. Una auténtica castaña de serie patrocinada por Coca-Cola. ¿A alguien le extraña que en los 80 molara más Pepsi?   

       

   

  

James Bond Jr   

 En teoría, James Bond no tiene familia.  Ni muchos menos un crío. Pero con la franquicia moribunda antes de la llegada de Pierce Brosnan, había que sacarse algo de la manga. Como en el mundo de los dibujos lo de la paternidad está mal visto, James Bond Jr no era hijo del famoso agente secreto, sino de… su hermano. Vamos, que era el sobrino de 007. Claro que para poder ser Jr, su padre también tenía que llamarse James Bond. ¿Qué clase de familia pone a sus dos hijos el mismo nombre? ¿Se escapó de casa y fingieron que no había pasado nada? Una cosa es ser tacaño y otra serlo hasta para los bautizos.    

 El concepto, como vemos, no debió hacer mucha gracia a los fans de superagente. A los críos tampoco.  estudio como Sunbow tuviera semejante vagancia. En cuanto a los argumentos, este Bond no era agente secreto “ni na”: iba al instituto con sus colegas, hijos todos también de agentes secretos tales como Felix Leiter o Q, el de los inventos. Hasta Goldfinger tenía una hija, llamada Goldie Finger. Y lo siento, pero no es lo mismo hacerse llamar  «dedos» siendo hombre que mujer. Los buenos  desarticulaban las ambiciones de unos malos muy malos y muy, muy tontos llamados SCUM, que no SCUMM.   

 Para rematar la faena, la animación era especialmente ortopédica, la peor que recordamos en una serie americana de aventuras. Absolutamente insoportable.   

    

Series de D’Ocon en genera y Basket Fever en particular   

 La producción de D’Ocon se encuentra entre lo peorcito jamás realizado para TV. Los Fruitys estaban medianemente simpáticos, a pesar de su abismal realización, pero a partir de Delfy la cosa se hundió hasta el fondo del pantano del hedor eterno. De hecho bien podríamos haber hecho un top 10 sólo con las peores series españolas y no hubiera pasado nada. Recuerden Mortadelo y Filemón. O Esquimales en el Caribe, hecha con el paint. Como digo, podrían estar todas aquí, pero hubiera sido demasiado fácil. Puestos a elegir una se lleva la palma es esta Basket Fever. Quizá fue por estar hecha por encargo, pero la desgana con la que está realizada Basket Fever sorprende aún hoy. La calidad de la animación es similar a la que creabas tú pintando muñecos en las esquinas del libro de religión y pasándolas deprisa. Los diseños de personajes, vagos y poco originales y las historias… ¿lo qué? No es de extrañar que el basket en los 90 perdiera la popularidad que consiguió en los 80 con Villacampa y compañía y hasta que llegó la generación de Los Juniors de Oro. ¡Que pedrada, Daimiel!   

Hasta aquí la galería de los horrores. O MÍ galería de los horrores. Porque la suya será diferente: les animo a compartirla. Aquí, como ven, hay de todo: europeas, americanas, japonesas y españolas, para que vean que aquí se trata con la misma falta de respeto a los esforzados trabajadores de todos los países. Seguramente, muchos hayan borrado estos Epic Fails de sus curriculums, de la misma manera que la mayoría de los espectadores han borrado de sus mentes el tiempo perdido viendo estos episodios. Mírenlo por el lado bueno: peor fue lo de Gominolas o Los Exitosos Pells, ¿no?