Las mini-cookies de Doraemon

Yo, como todo el mundo, soy fan de Doraemon. Bueno, quizá haya por ahí algún desgraciado que odie al simpático gato cabezón, pero seguro que es un puto videoblogger con un alma negra como Mr. Popo. El resto de la humanidad amamos a nuestro amigo. Los fabricantes lo sabe, y ha usado su imagen para hacer más atractivo su nuevo producto: las mini-cookies de chocolate.

Estas galletitas me llamaban desde las estanterías del Lidl, al que acurro casi exclusivamente a comprar una leche de soja con chocolate con etiqueta alemana y óptima relación calidad-precio. Y desde el momento que lo vi, sabía que acabaría reseñándolo sí: ellos también lo sabían. Contaban con esta reseña. De hecho, sabemos que seremos nosotros los que hundiremos o encumbraremos este producto, como hemos hecho tantas otra veces. Dominamos internet, y el mundo, con un guante de acero gordo y blando.

El asociar a Doraemon a unas galletas ya no lo tengo tan claro. ¿A Doraemon le gustan las galletas? Lo pongo en duda. Sabemos que le gustan los dorayakis, rellenos de pasta roja de judía roja. También le gusta el cine, el fútbol y el teatro, bailar tango y el rock’n’roll. Pero las galletitas… no especialmente. Podían haber puesto a Doraemon como si ponen a Naím Thomas o a Nacho Espejo. Pero bueno, pusieron a nuestro amigo y el destino hizo el resto.

Vamos con el producto en sí mismo. Al abrir el paquetito nos encontramos con unas mini-galletitas de color oscuro. De chocolate, aclaro. Son bien chiquititas y de sabor… correcto. Bien. Ni fu ni fa, como la precuela de ‘La Cosa’. Saben a galleta de chocolate, están crujientes y razonablemente sabrosas. Lo que nadie nos avisó (bueno sí, que salía la foto en la bolsa) es que tienen…. forma de botón. No de botón del mando de la 360. De botón de vestir, de camisa.

… hija de puta….

Y tenemos que preguntarnos: ¿qué relación tiene Doraemon con Los Botones? Que nosotros recordemos, el genial dúo nunca cantó a sus aventuras. Aún no lo conocíamos, ellos dedicaban sus canciones a Don Quijote, Ulises 31 o La Bombi… No es eso. Ah, por cierto, en Italia la serie tenía como sintonía la melodía que aquí se usó Banner y Flappi. Y la cantaban igual. La reutilizaron, que era de los mimos compositores.

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Retomemos. ¿No se supone que lleva un cascabel, como buen gato? Es más, si nos ponemos a pensar, Doraemon debe de odiar los botones, porque debajo del botón del Sr. Martín había un ratón. Y Doraemon tiene PÁNICO a los ratones. Verdadero terror. Así que jamás se acercaría a ver que hay debajo del botón. Ni de coña, que el que se acerca no vuelve. Lo dicen las películas. Por tanto, debemos deducir que estas galletas no son sino una trampa mortal para acabar con el gato cósmico, pergeñada por el peor de sus enemigos.

Devorando con avidez

Quizá lo peor de todo es comprobar como existen unas galletas Hello Kitty y galletas Gormitti que son exactamente iguales. Iguales. Un concepto asqueroso, indignante. Y la gente en su casa, sin salir a la calle ni nada. ¿Cómo van a comer los monstruos de Gormitti las mismas galletitas que el Dora? De Hello Kitty no me extraña, porque lo mismo te vale para vender calcetines que lavativas, pero… ¿De Doraemon? Es el momento de soltar las chorradas esas de “tu antes molabas”, “habéis perdido mucho” y esas chorradas que dicen los que se ríen con Chuck Norris, y protestan porque en la ceremonia de inauguración de las olimpiadas salieron Take That y no Iron Maiden. Ya saben.

 

Puto comebolsas…

O quizá no sea el auténtico Doraemon. Quizá seá el hedmano. Zi, el hedmano.

Experimentando, tuve una idea genial: decidí mojar las galletas en leche. ¡Toma ya! Y he aquí que dí con el kitt de la cuestión: ¡están hechas para tomarlas así! Mucho más ricas. El sabor es muy similar a los riquísimos Chiquilín Ositos, uno de esos alimentos de culto que ocupan páginas y páginas en fanzines y wikipedias, con fans que superan su adicción a base de esnifar escama, cual profesional del cine español. Por fin tienen, tenemos, nuestra metadona. Y tiene forma de botón.

Llegó el momento de que los virugatos prueben el invento. Y nos encontramos con algo inaudito: un rechazo total por parte de los dos. Los gatos, como los foreros, son animales territoriales que aceptan de mala gana la llegada de nuevos competidores por el territorio y las hembras.

Así que ellos ningunearon mi ofrecimiento. No quieren a Doraemon, ni a nade que les recuerde a otro felino rival, por casa. Por mi parte, me han gustado bastante como para querer repetir alguna vez, como alternativa a los cereales de siempre. Lo siento gatos. Llevábais razón en lo de que cagar en la arena mola más que en la taza, pero en esto no puedo estar de acuerdo con vosotros.

Ultimate Doraemon

¡Ah! Existe un motivo por el cual podemos elegir entre los Hello Kitty, Doraemon y Gormitti: te viene una pegatina en cada bolsa. Y las de Doraemon son especialmente indicadas para pegarlas en el cuaderno del cole, y que los otros niños te den unas collejas por “infantilón”. Y por gordo, que engordan lo suyo. Un proceso que acoso que desembocará en una madurez como twittero de pro, trepa de facultad y aspirante a colaborador en alguna revista cultural de internet de prestigio. Un despojo humano sin solución. Y todo por culpa de las puñeteras galletas. Padres: aún podéis evitarlo.

 

Pero si las pillas ya de adulto, sí que puedes pegarla en cualquier parte, porque mola, porque deja patente lo irónico y friki que eres. Y oye, nada como ver unos episodios de Doraemon to fumao y con los colegas, que te partes el culo, chaval. Y por cierto… ¿habéis oído lo del final de Doraemon? Que fuerte, tú.  Es verdad: lo he leído en internet.

42 thoughts on “Las mini-cookies de Doraemon

  • Genial! Gracias por el super artículo. Las probaré si tengo ocasión. Por cierto, adoro Banner y Flapi, como todas ¿las niñas? de nuestra generación. Tuve que pillarme el vinilo de la banda sonora; lo tuve en mis manos, pero lo dejé (por caro) 

    Un abrazo, Jose!  

  • Otro caso de vender mas usando la imagen que por la calidad del producto (se supone que Doraemon atrae y el producto convence). Eso si , Doraemon Rules, pero a Novita quiero que lo aten junto a Shin Shan a unos zapatos de cemento y los arrojen al atlantico.

    • ¿Lo hubo? Mira que yo veía la serie y estaba en la franja de edad de comer pastelitos cuando la dieron, pero… ¡no me acuerdo de nada!

      •  Claro que los hubo, solo los vi una vez pero me quedé flipao.
        Otros que hace tiempo que no veo son los pastelitos “Los Simpson”
         

      • Puedo corroborar la existencia años ha, de los pastelitos de la “Fuga de Colditz” (a mediados de los 80), aunque creo recordar que eran una barritas de chocolate o algo así y tocaba un cromo con las caras de los personajes (la mayoría llevaban bigote, cosa que de pequeño me hacía mucha gracia).

  • No todos a los que no nos gusta Doraemon somos videobloggers malignos.
     
    Prueba inventos altamente peligrosos que además esclavizan a las personas, con los padres de Nobita. Tiene una voz insoportable a poprósito. Enseña a la gente a vengarse brutalmente de niños gordos o ricos. Se niega a salvar a un pobre perro “por que no puedes cambiar las cosas”, cuando no tiene ningún reparo en mandar a un chaval con gafas al Jurásico. Y tiene millones de episodios televisivos que algunos tenemos que aguantar a la hora de cenar por que la pequeña de la casa no puede ver otra cosa.
     
    Doraemon, eres un canalla, así que no vayas de bueno. O por lo menos, intenta ser mejor gente.

    • Es un gato azul cabezón. Ya suficiente tendría que aguantar en el colegio como para que nos pongamos quisquillosos. Soy yo y envío al llorón de Nobita a la época glacial a chupar fresco.

  • Lo que es seguro es que las galletas “producen acidez” ¡porque menuda retranca tiene el artículo!

    Y el supermercado LIDL ¿cómo se pronuncia? ¿En plan mental? “Zí, voy a Lidl, me lleva mi monitod”.

  • Yo lo que quiero saber es en que trabaja usted ahora, señor Viruete, para llevar únicamente las uñas del pulgar pintadas de rojo. 
    Dicho esto, adoro los artículos de comida. Tengo pendiente la degustación del helado de Pantera Rosa que ha sacado Mercadona. No se llama de Pantera rosa, tiene nombre genérico, pero aún así su inspiración está clarísima.

  • Es normal que el resto de gatos odien a Doraemon. Tiene fobia a los ratones, anda a dos patas como un perrito adiestrado, está constantemente atento a un amo inútil que valora mucho más cualquier tontería que haga/tenga Tsuneo que al propio Doraemon con su tecnología del futuro y ni siquiera parece un gato…

  • Os pongo la traducción del mindundi de la foto, por si a alguien le interesa (ingenuo de mí):

    ===================================================================
    Soy Doraemon, el mejor amigo de Nobita.
    Nobita ha sido mi mejor amigo toda la vida, y todavía lo es.

    Ahora ha crecido y es adulto. Tiene problemas diferentes de los que tenía cuando era pequeño, pero sigue teniendo problemas. Por eso quiero ayudarlo.

    Para mí, Nobita siempre será Nobita aunque haya crecido.

    ¿No conoces algún sitio donde tengan una buena oferta de dorayakis? ¡No puedo vivir sin los dorayakis, me encantan!
    ===================================================================

    Como veis, una profundidad intelectual que abruma…

    DISCLAIMER: La traducción es aproximada, pero no ha salido de GoogleTrans, sino más bien de GoogleWife. Ventajas de tener una esposa oriunda del país del manga.

  • A mi Doraemon, ni fu ni fa. Puedo ver algún capítulo suelto, y me hace gracia la leyenda urbana sobre el final de la serie (que no tiene final), pero no puedo ver más de uno, que se me funde el cerebro.
    Yo también me pregunto por qué han escogido la forma de botones para un producto relacionado con Doraemon: teniendo en cuenta que la cabeza de Doraemon es redonda como un botón, ¿qué les hubiera costado hacer las galletas con la forma de su cara?
    Sobre la cata con gatos, mi gata Nana no come así como así lo que le doy. Es más de “intentar mangarlo cuando cree que no la veo”. Es maligna.
     

  • Me sorprende que usen al gato cósmico como reclamo comercial, el otro día aprovechando un eterno bloque de anuncios me quedé viendo Doraemon, apareció mi sobrina de 10 años y me dijo con una media sonrrisa y toda la condescendencia de la que fué capaz ‘Estas viendo Doraemon?…’, por no llamarme PRINGAO directamente. We are the wasted generation.

  • No hace ni un mes me levanté a las 7.30 para ir a currar (laborioso que es uno) y me encontré, haciendo zapping mañanero, con una peli en la que Nobita se casaba con Shizuka y en la que había muchos lloros por todos los lados. Supuse que era cosa de que aún estaba metido en el sueño, pero es que al PUTO DIA SIGUIENTE repitieron la misma peli. 

    Desde que sé el final de Doraemon (este el de verdad, no el de Nobita como niño con cáncer terminal), no duermo tranquilo por las noches. Que no tiene nada que ver con las galletas en forma de botón, pero tenía que decirlo en algún sitio.

    Ahí va otro tópico de esos: En euskera mola más. El opening, al menos. No me comparen esa puta mierda de “Hap, hap, hap, tú siempre ganas, Doraemon” con un mucho más potente “ROM PLOM PLOM, gora eta gora beti, Doraemon”. ROM PLOM PLOM se mea en HAP HAP HAP. Eso es así.

  • lo de tus gatos no es por hacerte un feo , ni quieren ningunearte viru .
    yo tambien me compre una bolsa , pero te olvidaste de leer la parte de atras , entre los acidulantes y conservantes e-419 y la fecha de caducidad …
    advertencia sanitaria :

    El uso e ingerencia de las galletitas doraemon esta contraindicado para miembros de su misma especie , bajo riesgo de incurrir en canibalismo .

  • Ay, el Ultimate Doraemon. En serio, los anuncios de Jean Reno como Doraemon son la pollísima, ya llevan seis lo menos. XDDD
    Pos ni idea de la existencia de las galletas. Pero si saben igual que las Chiquilín Ositos habrá que darles un tiento. 😀

  • Joder con el cirio entre españoles e italianos y su manía con trastocar melodías de series infantiles. Como aquello de que el opening de Lupin en italiano es aquí de Oliver y Benji. Qué poco respeto, oiga.

  • Yo odio a Doraemon. Bueno, no. El puto gato tiene cierta gracia. Al que ODIO (y que arruina para mí toda la serie, hasta el punto de hacérmela insoporable) es al media nena de Nobita. Puto llorica repulsivo, pusilánime, cobarde, asqueroso cuatro ojos… ¡un puto pico le daba, y a cavar zanjas pa que se le quitara la tontería! Jamás un poder tan grande estuvo en manos de alguien tan indigno.

  • No las he probado pero se me ocurre comprar un paquete para coserlas a un vestido o chaqueta. Es mas fácil que caminar con frigopies dentro de zapatos…

  • Yo me crei lo de que Nobita estaba en coma y todo era un sueño :S pero bueno, para mi el wrestling es real asi que no creo que mi percepción sea 100 % real.

    Coincido en que Nobita se merece por lo menos tres patadas en el cielo de la boca a ver si espabila. 

  • el virugato no quiere las galletas eso es una señal,la proxima vez para los garos en vez de mojarla en leche  le un tas foigras

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