Leyendas Urbanas


cuenta que yo escucho

Me encantan
las anécdotas estúpidas sobre hechos insustanciales.
Uno de mis momentos preferidos en mi corto periplo Bakala,
botas Salomon incluidas, era escuchar al übermakineto
contar sus desmadradísimos fines de semana. Cuánto
había de alucinación por el Alcohol, de
fanfarronería y de realidad nunca lo sabré.
A decir verdad ¿Quién coño querría
saberlo? Eran historias perfectamente absurdas, sobre
fiestas con todo tipo de drogas, sexo a tutiplén
y el amigo notas que aparecía desnudo al día
siguiente. Después de que me contaran por séptima
vez el desmadre que hubo en la discoteca R.K.O (la
del tobogán y las protojenis), decidí aparcar
para siempre este tipo de rumorología por una más
divertida: la de las mujeres.

Cuidado
con los moros que te pueden quitar el móvil.

No mienten
aquellos filósofos que consideran a las chicas
gente malvada, viciosa e incapaz de ninguna virtud. Sus
historias sobre las varices, rellenos sujetadoriles, y
novios son apasionantes para cualquier persona no embrutecida
por la lectura diaria del Marca o el Sport.
Como es habitual, y después de la quinta historia
sobre Pedrito y su maltratada novia (no son muy solidarias
que digamos…), acabe absolutamente rallado de este
universo guay dividido entre Nuevo Vale y el Bravo.

La
Biblia de nuestros amigos de la Mesa Camilla

Me quedaba,
por último, una fuente maravillosa de anécdotas
de la cual jamás me cansaría: las leyendas
urbanas. Todas ellas han servido para formar a una generación
de españoles en los patios de colegio ochenteros.
¿Quién no ha sido traumatizado con los cromos
que contenían LSD? ¿Y la sonrisa
del payaso? Nadie puede evitar la fascinación que
da una buena historia supuestamente creíble, y
que provoca dosis de sorpresa o terror al receptor.

¡Aahhh!
¡A tío Joey le ha crecido una marmota
en la mano!

Aquí,
en Viruete.com, hemos decidido recopilar al fin
algunas de las más divertidas, absurdas, estúpidas
y reales (porque, seamos sinceros, si no tuvieran visos
de realidad no serían divertidas) del solar patrio.
Deléitense con lo que dijo el cuñado de
mi hermano que conocía a una prima cercana al lugar
de trabajo donde sucedió.

Pulsa
para ver el ESQUEMA EXPLICATIVO de imprescindible
estudio en los colegios.

Jeringuillas,
golosinas y lagartijas: Todos tenemos tazos.

Empecemos,
como resulta obvio, por la infancia. La primera leyenda
urbana de este colectivo nos contaba que en algunas butacas
de los cines más cochambrosos se encontraban jeringuillas
que podían contagiarte el SIDA. Esta verosímil
historia quedaba completada con un papel en el respaldo
de la butaca delantera que tenía inscrito "TIENES
EL SIDA". Así que imagínense al pobre
grupillo de amiguetes de séptimo de EGB que van
a ver El rey león buscando en sus
butacas jeringuillas ante la posibilidad de contraer el
sida ¿Era creíble? Claro que no, era la
típica fantasmada que los chicos de octavo de EGB
decían a los de séptimo. Fuera de la escuela
primaria nadie podía creerse este despropósito
de historia. Historia muy de Madrid, era el complemento
perfecto a las historias de drogatas terminales que contaron
con gran desarrollo a principios de los 90.

 

Y
eso sin hablar de los mensajes subliminales del
Rey León

Enlazando con
el tema de las drogas, es imprescindible mencionar la
histeria colectiva en torno a las calcomanías lisérgicas.
Refrendada por un pequeño panfleto intimidatorio
(Cuidado padres: Adviertan a sus hijos era su inicio),
contaba la historia de que a la salida de los colegios
un grupo de narcotraficantes repartían calcomanías
llamadas Blue Star que contenían LSD. Se
llegó, incluso, a detener a honrados trabajadores
del gremio de los cromos, los cuales se situaban a la
salida de los colegios y sólo querían cambiarte
a Goicotxea por Chendo.

Nole

Por supuesto,
la anécdota se expandió y al poco los chicles
Boomer tenían coca impregnada y los Bubaloo
éxtasis líquido. A ello se añadió
el material escolar, entre los que se incluían
las gomas de los lápices, el súper blue
y las gomas Nata (que era un asco, viva Milán).
Nuestro querido fresquito no salió indemne de esta
calumnia, y algunos dicen que incluía cosas como
cocaína en su composición. Lo que sí
llegué a oír es que alguien en su flipada
juventud llegó a esnifarlo.

Lu-Luh
se ha rehabilitado, no se preocupen por él.

Esto de las
golosinas nos lleva a la historia cierta del Bollycao
con lagartija. Panrico, que siempre ha sido y será
peor que Bimbo, llegó a producir este conocido
bollo con una extraña marca en su dorso que recordaba
a un primo lejano del lagarto Juancho. Una señora
de Sabadell descubrió este extraño artefacto
en la mano de su hijo de 9 años, y, ante las nauseas
del chaval, decidió lanzar una queja contra Panrico.
Después de muchos dimes y diretes, y con los estudios
de un prestigioso laboratorio que detectó ADN de
Lagartija, se confirmó la presencia de este Bollycao
con sorpresa. Para más datos lean este maravilloso
recorte del diario de Sabadell.

Esto
con el Bimbocao no pasaba

Para terminar
con la infancia, y las golosinas alucinógenas,
comentar que la mezcla de Peta-Zetas y Coca
Cola
te puede hacer estallar el estómago, y
que ingiriendo 50 caramelos Golías quedabas
en un coma irreversible. Mención especial, por
último, a los palolus, los cuales también
eran suceptibles de incluir droga o veneno. Hombre, no
creo que lo llevará, pero mascar un cacho de árbol
con un escaso tratamiento higiénico tampoco puede
ser muy sano.

Sólo
ta ta ta talego

La
mirada del miedo y la ninfómana de Barraca: Homenaje
a al kie de los 90.

Después
del periplo infantil pasemos a la difícil senda
de la adolescencia. El gran mito de cualquier barriada
a principios de los 90 eran las historias sobre la ruta
que conectaba Madrid y Valencia. Nunca había representantes
directos, ni siquiera nadie tenía dinero para ir,
pero fue sin duda el gran Eldorado de toda una
generación. La historia partía del clásico
diálogo entre bakalutis.

Bakala 1: Ke
temazo tío
Bakala 2: Tng n mgo qe pnch en grto blenciano

Foto
hecha por nuestro amigo Karawapo en el reciente
FEA: Chimo ha vuelto.

 

El intento
de jactancia del Bakala 2 (que quiere permanecer
en el anonimato aunque se llame Jonatán Jesús
de todos los Santos) entroncaba con la historia
de un amigo que fue a Valencia en su apogeo, alterando
su conciencia con todo tipo de pastillas de todos los
tamaños, colores y sabores. El temazo en sí
no iba más allá de un ritmo totalmente irreproducible
en este medio, pero servía como eje de una disertación
absurda para fardar sobre el amigo desfasado. Eso llevaba
a hablar sobre coches potentes, compararlos, y posteriormente
reunir dinero en los trabajos (estamos hablando de la
transición Octavo de EGB al mercado laboral) para
poder realizar ese viaje dionisiaco a la meca del tecno.
Lamentablemente es el principio de los 90, y los sueldos
inferiores sólo llevaban a la macro discoteca manchega
más próxima a la capital de la nación.

HOLA,
LES HABLA EL HOMBRE MAKINA, QUIÉN NO SE CONSIDERE
UN BUEN MAKINERO QUE ABANDONE LA SALA.

Me es muy complicado
narrar todas las anécdotas referidas al sagrado
periplo de los macarras a Valencia. Recordare, ante todo,
que las más conocidas son la mirada del miedo y
una mujer ligera de cascos que montaba mulitorgías
en los baños de la discoteca Barraca.

La primera
me resulta brillante, y era que nada más entrar
a una de esas catedrales del pelocenicerismo todos te
miraban en plan "A la salida te espero". La
idea era que todos estaban confabulados para conseguir
amedrentar a los novatos en esa discoteca, y entroncaría
con el comentario "Me ha mirado mal"
(La frase más dicha en los 90 como bien apuntó
un contertuliano del blog de Viru). Particularmente no
creo que estuvieran confabulados y parte de una especie
de subconsciente colectivo grabado a fuego en cualquiera
que haya oído "Así me gusta a mí"
a niveles altos de sonido. La segunda es quizás
más mediocre, y narraba la alocada vida de una
mujer que se liaba con cualquiera que se lo pidiera. Por
supuesto, ésta acabó perdida en una chabola
valenciana según las últimas versiones.

La
veo comprando en Prenatal a la pobre

Skin, Hinchas
y el Negro Nazi: Así hablaba Ochaíta.

Madrid, plaza
de los cubos, 12:00 de la noche. Los übermensch celtíberos
salen de sus guaridas en Argüelles. Se reúnen
como una ONG para establecer sus próximos planes.
Allí, fruto del alcohol de garrafón, se
cuentan también las más diversas historias.

La
verdad es que al único cabeza rapado que
he visto en los cubos es Leonardo Dantés

¿Quién
no ha tenido un amigo hincha que le contaba paridas sobre
los Ultra Sur? Aunque aquí rechazamos esta
ideología al ser pagana y no aceptar a David
Hasselhoff
como salvador (¿?), hemos de decir
que nos encantan las fantasmadas de este colectivo.

Tan
ario y tan tonto

De todas las
cabezas de gorgonas que encabezaban el siempre intelectual
fondo sur (hola fondo norte, hola fondo sur), se citan
seres absolutamente míticos como Ochaíta,
el Cadenas, y el gordo y el impresentable del altavoz
que convirtió la vida de Zubizarreta en
un calvario. Todavía recordamos como el Ochaíta,
jardinero a la sazón, saltó en plena final
de Baloncesto a pegar a los jugadores del Barça,
los cuales le sacaban metro y medio. Eso es tener tantos
huevos como los de Ynestrillas con altavoz en ristre
en Rentaría diciendo a los borrokas "SOIS
ESPAÑOLES AUNQUE NO LO ACEPTÉIS".

Hay
un lema en la puta pocilga…

Curiosamente,
es El Cadenas es quizás el que tiene el
mejor historial de Skin bigardo de Ultra Sur. Conocemos
una anécdota suya en el Vicente Calderón
en la cual él armado sólo con una navaja
ahuyentó a todos los Ultras colchoneros. La frase,
muchas veces plagiada (¿?), fue "El que pase
de la línea se lleva una ostia". Hegeliano
radical, sus palizas a Punkis le han convertido un especie
de hombre Nietzschiano avanzado.

¿Quién
no ha tenido un amigo flipado con la revista y sus
fotos de tifos?

Pero quizás
la mejor historia de todas, y por la que justificamos
esta sección poco viruetil en el artículo,
sea la del mítico Negro Nazi. Uno de los
personajes más impresionantes de la historia de
la rumorología española, son muchísimas
las versiones que nos hablan de sus industrias y andanzas.
Empecemos con su mítica camiseta que contenía
la frase "Perdóname dios por ser como soy",
aunque en otras versiones se dice que lo llevaba tatuado.
El origen del tipo es diverso: La pista más divertida
nos lo ubica como hijo del embajador de Angola
y miembro de las brigadas blanquiazules. Siempre se le
veía en alguna grada y, sobre todo, todo el mundo
tiene a alguien que lo conoce. Otras ubicaciones de este
tipo han sido Menorca, Zaragoza, y por supuesto,
en Madrid. Parece que era un tipo bastante afable,
por otra parte, y solía contar su empanada mental
a todos aquellos que se le aproximaban, justificado tamaño
dislate con paridas como "Me odio a mí mismo".
Algunos dicen que incluso fue a Senegal para hacer
apostolado de su ideología, lo que sería
todavía más divertido.

No,
no es el padre de Luís Enrique

Quizás
el personaje clave en todo el patético mundo ultraderechista
patrio, se ha convertido en una de las mejores leyendas
urbanas de este colectivo y si puede contactar con nosotros
para una entrevista estaremos encantados.

Viru
undrugged y las increíbles ingestiones o mezclas

Como ya dijimos,
nosotros no recomendamos otra droga que no sea el fresquito,
pero el resto también merece una pequeña
reseña.

Empecemos con
el colectivo porrero, que por su vida en el mundo de las
ideas y por sus proyectos de gestión alternativa
(que incluyen ocupar locales de tu facultad gratis) son
potencialmente activos en la creación de leyendas
urbanas. Cualquiera que leyera ese despropósito
llamado Cáñamo, una de las mejores
revistas de la historia, ya sabrá miles de anécdotas
sobre Marihuana. Aunque la publicación alcanzó
su cenit con la entrevista a Melendi (¿Qué
prefieres marihuana o hachís? Lo que coloque tío),
quizás la mejor sección era la de cartas,
ya que se comentaban bastantes leyendas urbanas.

El
Escolar seguro que se la compra

Referida a
la marihuana, la mejor anécdota de todas es la
que defendía que echar un tripi en la planta servía
para que creciera con mayor frondosidad. No la hemos comprobado,
pero es lo suficientemente divertida como para ser real
(o al menos debería serlo).

Ostia
tíu, como ha cresiu

El colectivo
Marihuanero también tiene otros mitos, como el
clásico porro de manzanilla, té o de mierda
de gato (popularizado este último por Gigatrón
en la célebre "Grábame el de Slayer")
que muchos de ellos en su infancia llegaron a fumar con
extrañas consecuencias. De ahí a idioteces
como el biturbo, triturbo, cuatriturbo y el Bob Marley
hay sólo un paso.

Esto nos lleva
al siguiente punto en las leyendas urbanas sobre drogas:
las pastillas. Adoradas como tótem en el mundo
makineto, sus tamaños, formas y colores varían
de forma bastante más divertida e incluyen aparte
mímica para recrear sus diversos tamaños
(Ejemplo: ERA UN TRIPI ASIN DE GRANDE). ¿Cómo
no hablar de la mítica Demonio Rojo? Se
supone que al tomarla veías un demonio rojo que
movía el dedo como Sonic el erizo. Como
no dejaban de anunciar los primeros bakalas, la calidad
de ellas descendió, dando origen a la mayoría
de problemas oculares del país. En este apartado
no podemos dejar de mencionar unas míticas pastillas
que se daban a las vacas para ponerlas en celo, y que
en muchas farmacias tendían a vender. Esto creó
la leyenda urbana de un tipo que se la echaba a las tías
en los cubatas para encontrarlas más receptivas
de cara a las carantoñas y lo que se terciara.
Esta anécdota del dopante sexual también
se ha oído con la Coca Cola y las aspirinas,
por si no encuentras las pastillas esas, vaya…

Juro
que buscando por Google Demonio Rojo me ha salido
esto

El alcohol
ha sido menos dado a leyendas urbanas por su legalidad.
Ahí tenemos la clásica del Baileys,
que si era mezclado con tónica o alcohol se solidificada
formando una pelota en el estómago y provocando
la muerte. Otras mezclas fueron también satanizadas,
y es posible que si mezcles Red Bull con Licor
mueras de combustión espontánea. En cuanto
al tabaco, es imprescindible mencionar que el tabaco mentolado
y los parches crean impotencia o al menos eso se decía.

Hacemos aquí
un alto en el camino. En la próxima entrega más,
muchas más: jevis, sobrenaturales, escolares, famosos…
¡No se lo pueden perder! O se les aparecerá
Candyman mañana por la noche.