Llegamos tarde. Cuando todo el mundo se ha pasado ya a Kung Fury, aquí estamos nosotros todavía dando vueltas al dichoso Mad Max. Los que seguís la página de fans del Facebook sabéis que, durante un par de días de las semana pasada, tuvimos un problema técnico que nos impidió actualizar durante ese periodo. Eso truncó el ritmo de publicación, y cuando recuperé el acceso a la web se me quitaron las ganas de seguir: no obstante, debido a la buena acogida de los artículos sobre el tema, sí me apetece subir un último post para concluir esta serie.

En primer lugar, claro está, había que comentar el post que subía a Cinemanía hablando de los 10 peores exploits de Mad Max. ¡Y mira que hay! Esto se complementaría con un nuevo podcast de Butaca Residual, en la que hablábamos de dos copias italianas. Como casi siempre, un descojone.

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Por el camino se quedó un posible texto sobre Sol Oscuro, o Dark Sun, ahora que usamos el nombre en inglés de todo por aquello de las marcas. Aquella ambientación post-apocalíptica para Dragones y Mazmorras me voló la cabeza a los 13 años. Posiblemente el mundo más flipado de todos los de D&D. Que ya es decir. ¡El Car Wars nunca lo tuve, pero ahora me dan ganas!

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Otras cosillas que tengo por casa y que me hubiera gustado comentar por ahí es el libro juego El guerrero de la autopista, o incluso algunos de los libros de «men’s adventure», novelitas baratas de acción para hombres, que tengo por casa. La saga Deathlands tiene mas de 100 libros en un entorno «mad maxiano», y hay otra como . No me los voy a leer nunca, pero es bonito imaginar a un montón de camioneros aburridos devorándolos en un descanso.

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Tenía en mente también hacer algo sobre videojuegos apocalípticos inspirados claramente en el Guerrero de la carretera. Fueron muchas horas perdidas jugando al Overlander. Algunas menos al Stainless Steel. Siempre se podría recurrir a hablar del juego oficial de NES, aunque aquí no lo jugó ni cristo. Y luego, claro está, nos quedaban el Wasteland y el Fallout.

Ilustración de KR-Whale

Ilustración de KR-Whale

Nada de esto sucedió, debido al problema técnico que comentaba. Y mientras se arreglaba la página… pues fui a ver Mad Max. Yo, como tantos, andaba con cierto escepticismo: el mundo de las secuelas tardías, a lo Superman Returns o la precuela de La Cosa, por no hablar de Amenazas fantasmas y demás, ha dejado a muchos espectadores a la defensiva. Los mitoplastas vuelven con su cantinela de «me han destrozado la infancia» (tentado me veo de poner, una vez más, la reseña de Wallestein). Y los jóvenes… pues no saben quién es. La taquilla americana demuestra esa falta de hype en el film. Pero lo que ha pasado después es mucho más maravilloso, aunque a la postre, menos efectivo: un boca a boca sensacional, un entusiasmo del personal al ver que el resultado superaba sus expectativas.

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El descreimiento tiene cierto sentido aquí: el film ha pasado años y años en el «infierno del desarrollo» hasta llegar a su consecución, cosa que no suele señalar nada bueno. Un «development hell» que no debió de tener nada que envidiar a las tierras yermas que recorren Max y Furiosa. Y durante este viaje, el director retoma un montón de conceptos que ya aparecían en la fallida (sí, yo lo creo así) tercera parte de la trilogia original: el «world building» se efectúa no a través del diálogo, sin de la acción. Negociudad parece vulgar ante la monstruosa Ciudadela. La una nueva generación de supervivientes, con su propia cultura, está muchísimo más interesante aquí que en la dichosa cúpula del trueno. Y si en la tercera, el personaje femenino «fuerte» (celebrity sin experiencia como actriz mediante) y la persecución final parecía una imposición de cara a la galería, aquí ambos aspectos son el eje de la película. Durante 30 años Miller ha tenido que aguantar a los fans quejándose de aquella tercera parte. Incluso él ha comentado que no quedó muy satisfecho con ella, y cómo hasta tuvo que recurrir a otro director para encargarse de las partes de «no-acción»: por fin se ha redimido, como buscan hacer los dos protagonistas del film.

No seré yo quien se extienda sobre el cariz feminista de la película, a estas alturas requetediscutido hasta sus últimas (y contradictorias) consecuencias: menos aún cuando, de nuevo, el propio director las ha dejad bastante claras. Busquen por ahi y encontrarán todo tipo de interpretaciones que van desde las interesantes hasta las alucinadas. Yo sólo quiero unir mi voz a la de tantos, porque HE FLIPADO, que necesito saber más de este mundo y que me alegro mucho de haber pasado unos días metidísimo en el universo Road Warrior.  La taquilla dice que igual no hay secuela. Una pena, pero yo tengo ya para los próximos 30 años.  Fui sin creer y al final fui testigo. Fui por trabajo… y me comieron lo de abajo.