«No le ocurre nada a su televisor. No intente ajustar la imagen. Ahora somos nosotros quienes controlamos la transmisión. Controlamos la horizontalidad y la verticalidad. Podemos abrumarle con miles de canales o hacer que una simple imagen se repita una y otra vez hasta volverle loco. Los mismos diálogos, los mismos chistes, los mismos finales congelados, volverán a emitirse en bucle hasta el vómito, hasta que pierda la cordura. Está usted a punto de experimentar el asombro y el misterio que se extiende desde lo más profundo de la mente… con la Reposición Infernal.»

Fiel al espíritu pop, pero nunca conformista, de Virucom, hoy repasamos, y denunciamos, el uso y abuso que los canales televisivos hacen de series de ficción que deberían permanecer muertas y enterradas de una vez. Eso, o descansar en paz dentro de unos cómodos ataúdes con vistas en forma de dvd-blue-ray para quien quiera llorarlas y/o aplaudirlas.

Porque aunque una serie mole mucho, emitirla durante más de 10 años sin descanso la quema hasta los cimientos. Yo personalmente estoy hasta los guacamoles de que alguien intente levantar una fiesta con el Eloise de Casal, o meta una canción del Fat of the land en el trailer de la enésima peli de acción para la chavalada. ¿Se acuerdan de nuestras «canciones quemadas»? Pues lo mismo.

Es extraño porque por un lado, la ficción televisiva aun vive una época de bonanza absoluta en cuanto a calidad y cantidad. Aunque el empuje de los reallities más rastreros sea considerable, cada temporada siguen apareciendo nuevas y entretenidas series de los temas más diversos. Y son buenas series, en general. Además, la competitividad entre canales no hace sino acrecentar el nivel de las mismas, como los árboles de la amazonia que compiten por ser el más alto y el que más luz reciba (aunque ahora mismo la lucha consista en sobrevivir a los aparcamientos del Ikea que les comen terreno). Y digo que es extraño porque al final este auge de series se nota… en la tele de pago, y con suerte. O en las páginas de enlaces, porque lo que es en la TDT, la televisión para el común de los mortales, se nota más bien nada.

Y es injusto porque tele de pago ha habido desde hace ya muchos años, pero esto antes (atención abuelos cebolleta) no pasaba. Tanto hablar de la TDT, de los nuevos canales y al final no tenéis más que hablar con cualquier vecino (compañero de curro no porque se que curro no tendréis casi ninguno) para constatar que al igual que con la moneda única, nos han timado. Nos han timado. El grueso de los canales de la TDT son guettos de adoctrinamiento ideológico o polvorientos contenedores de series apolilladas. Y a eso vamos, a la pesadilla del TDT: la pesadilla de la Reposición Infernal.

Empezamos por el clásico de los clásicos. El tópico: Verano Azul.

Summer is coming

Summer is coming

La reposición de esta serie cada verano por parte del “Ente” (esa tele pública que te mete mano por las noches y te soba entero hasta hacerte sentir sucio, como en la película) fue tal que en España se llegó a acuñar el dicho: “te repites más que Verano Azul”. Al final, después de pasar por algún canal nostálgico (los únicos canales monotemáticos donde deberían reponerse estas series) la serie dejó de verse tanto y a día de hoy, raro es el chavalín que sabe que es eso del Averno Azul.

En defensa de la trouppe de Chanquete, hay que decir que Verano Azul se emitía en verano (como las pelis de Tiburón), cuando venía a cuento, y que se ponía una, o quizá dos veces, por temporada. Vamos, que no te metían 4 capítulos diarios en plan maratón hasta que te entrara el síndrome de Atrapado en el Tiempo. Eran pocos capítulos, de fácil digestión y además ciertamente emotivos, tampoco os hagáis los duros.

Ahora con la crisis” (repetida expresión que también me tiene hasta los mismos) se que está crudo pero de verdad que yo le veo mucho potencial a un remake. O reinvención, lo mismo me da. Ya hace unos años se habló de hacer un comeback al estilo de la infame película de Farmacia de Guardia (engendro del que deberíamos hacer un audiocomentario) con los mismos actores y tal, pero no cuajó. Hubiera estado bien siempre que hubieran mezclado ficción y realidad con Javi haciendo de madero divorciado de Bea, Piraña haciendo de Artie Ziff, Desi enrollada con Tito de puro rebote… todos unidos en Nerja para conseguir desintoxicar a Pancho, el hilo argumental de la película. Por supuesto Quique no saldría y nadie preguntaría por él. O eso o un final tipo Scooby Doo donde al final Quique es el malo que se los está cargando a todos con una máscara puesta.

Pero bueno, que me voy del tema. Un remake de la serie, con unos cuantos capítulos, a lo mejor aportaba algo de humanidad a esta generación de canis obsesionada con el puto whatsfuck. Se tratarían temas como el ciberacoso, la homofonía, el alcoholismo… lo típico de una serie para las familias de bien. Actualmente podéis ver la serie sin problema en la web de TVE, que es un perfecto lugar para las series antiguas. En la página de cada canal o productora, que se suban las series para quien quiera verlas, dejando a los canales de tv las novedades, que para eso meten publicidad a punta pala.

Aunque siempre que hay escasez de peculio en TVE se recuperan series del año de Maricastaña: Curro Jiménez, Ana y los Siete, Ramón y Cajal, Cañas y Barro, Celia… las series más quemadas son las americanas, y con diferencia. Que sí, que es alucinante que a día de hoy se vuelva a emitir (además del NO-DO) Anillos de Oro o la desopilante Chicas de hoy en día, pero nada comparado con las sitcoms yankis. Empezamos con un auténtico clásico:

¡Hillary! Caca ¡Hillary! Caca ¡Hillary! Caca ¡Hillary! Caca ¡Hillary! Caca

¡Hillary! Caca ¡Hillary! Caca ¡Hillary! Caca ¡Hillary! Caca ¡Hillary! Caca

El Príncipe de Bel-Air

Salvando quizá algún mesecillo, apostaría a que esta serie lleva emitiéndose de forma ininterrumpida desde su estreno en España. La hemos visto por las tardes, al mediodía y por las mañanas (de madrugada creo que no, pero cualquiera sabe). Y todo gracias a la televisión con más vocación de mazmorra: Antena 3 aka “La cadena triste”.

Ahí tenemos al tío Phil lanzando por la ventana a Jazzy Jazz en un bucle infinito y al bueno de Carlton bailando una y otra vez como en uno de esos gifs animados de la red que tanta gracia os hacen. Cómo no va a ser Will Smith uno de los invitados más celebrados del programa de Pablo Motos (Viru no me deja mentar el nombre de tan odiado espacio) si en España no paramos de verle haciendo el monguer por la tele. Me apuesto lo que queráis a que cada vez que pasa por Madrid le saludan con aquel gestillo del “pssssssch”. Bueno, y en USA, qué demonios, si hace nada que salió haciendo el bailecito de la serie con su hijo y Alfonso Riveiro.

Hehehehehehehehe, jjjrrrn, jjjjrnnn

Hehehehehehehehe, jjjrrrn, jjjjrnnn

Cosas de Casa

O “Cosas de negros”, que decían en aquel podcast de esta santa web. Le va a la zaga en el tema de reposiciones al Sr Smith, por descontado. “Reina” de la sobremesa durante años, llegó a resultar verdaderamente asquerosa. Porque si Urkell ya era irritante de niño, de adolescente y de Stéfano ya ni os cuento. Cuando alguna vez haciendo zapping en fin de semana daba con un capítulo según recogía el desayuno o lo que fuera, mi señora madre se ponía mala. “¡Quita la mierda esa de una vez! ¡Qué hartura!”. Bueno, y que conste que también se quejaba de las series de burguesitos wasp, no vayáis a pensar que es una votante de Le Pen.

Me preguntó por qué a Jaleel White no le entrevistan en la tele de aquí. Supongo que se olerá la tostada y pasa de revivir traumas juveniles en compañía de algún presentador gordito o dos irritantes hormigas. El caso es que como al final de la serie conquistaba el espacio, estaría bien ver a Jaleel reaparecer en algún capítulo de Big Bang Theory. Anda que nos os daría gusto, que lo se yo.

Hasta los actores están repetidos.

Hasta los actores están repetidos.

Sitcoms familiares de los 90

En este pack metemos a todas aquellas series de familias blancas y bien avenidas que arrasaban en los 80-90. Padres forzosos, Los problemas crecen, Primos Lejanos, Friends… Lo que viene a ser la base de a moralidad de todos nuestros lectores. Una auténtica Biblia  por la que guiar nuestras vidas. De ahí que no podamos evitar dejarlas puestas cada vez que nos las encontramos, como el feligrés que repasa sus versículos favoritos para encontrar consejo y consuelo.

Como os decía antes, nada vuelve más loca a mi madre que escuchar hablar a Michelle Tanner o ver a la familia sacar el pavo quemado del horno. Es que se ponía histérica, jajaja. Sólo había algo que la ponía todavía peor, pero eso os lo cuento luego.

Quizá lo mejor es comprobar como las tramas de estas series se repiten en absolutamente todas las series: el plan para hacerse rico, el escarceo con las drogas, los celos del hermano mediano, la primera cita de la niña… En su día, Neox las emitía en bloque y uno llegaba a esperarse que Balky apareciera por casa de los Seabert.

Tampoco me voy a extender mucho hablando de estas series conocidas por todos (y más por estos lares) de modo que pasaré a las siguientes.

Ellas nunca dirán que no a una reposición.

Ellas nunca dirán que no a una reposición.

Los héroes de acción

Ya sabéis, las series favoritas de España y los españoles, que tanto gustan en ‘Yo fui a EGB’ y de las que es IMPOSIBLE tener nostlagia porque las seguimos viendo todos lo años: El equipo A, El coche fantástico, MacGyver…

A mi estas reposiciones me irritan menos porque directamente… pues no las veía. Ya a partir de los quince años tenía que ir muy borracho o “lo otro” en casa de algún amigo para quedarme viendo algún capítulo tirado en el sillón, cual Beavis & Butt-head. Porque es que hay series que de tanta reposición, ya sólo son soportables si tienes la facultades mentales mermadas. Recuerdo un amanecer, tras una noche toledana, viendo el episodio piloto del Equipo A (del que luego se sacarían escenas para la cabecera de la serie) yendo bastante pasado en el sillón de un amigo. Si me apuras, quizá MacGyver sería la que más tolero. Mi reposición preferida era la del capítulo donde intenta infiltrarse en un club de moteros y en la barra no se le ocurre otra cosa que pedir un vaso de leche. Si todavía estuviera en el Moloko Vellocet

Las mañanas veraniegas de TVE1

Me levanto de resaca y ya veo las reposiciones doble.

Me levanto de resaca y ya veo las reposiciones doble.

 

Antes de la TDT, los veranos de la televisión pública era famosos por repetir el mismo puto pack de series una detrás de otra. Ahí tenemos a Los Vigilantes de la Playa (fogueada una y mil veces también en A3), Los rompecorazones, La chica explosiva, Las gemelas de Sweet Valley, Xena… Salían mezcladas con la secuela de Kung fu, Seaquest… Pero vamos, que estas que digo se repetían a base de bien.

Aquello era un infierno. Vale que hubiera fiesteros que levantándose al mediodía tuvieran un despertar remolón con Xena y demás zagalas en bikini pero es que aquello tampoco daba para paja. Casi todas las series, ahora que caigo, tenían a mozas de buen ver en el cast. Luego dicen de Telecinco pero en TVE nunca han despreciado el poder de unas buenas curvas. Y si no, mirad el programa del Corazón a mediodía, que SIEMPRE cierra con imágenes de modelos o actrices cachondas sin venir a cuento.

La Chica Explosiva, evidentemente, era la que menos irritaba volver a ver gracias a las divertidas tramas. Viru amenaza con ripear algunos capítulos que tiene. Pero claro, Viru amenaza con tantas cosas…

La técnica de la reposición eterna.

La técnica de la reposición eterna.

Animación decolorida

Lo de Bola de Dragón clama al cielo. Esa serie, cuando éramos niños flipados con la explosión manga, mesmerizados por las emisiones de las locales, estaba bien. ¿Pero ahora? ¿Habéis visto estas reposiciones mañaneras de Dragon Ball en una tele de alta definición? Eso es el puto averno. La calidad de la imagen está absolutamente triturada, se ve como el culo. No por nada existe una versión remasterizada, o redibujada o remakeada, de DBZ.

Con la excusa de ser series “llenas de valores”, Heidi, Marco, La Abeja Maya, Los Gnomos, Érase una vez la vida y algunas pocas más también se han repetido hasta el mareo. No así pasa con el Barrio Sésamo de Espinete, etapa que supongo resulta demasiado políticamente incorrecta para los pedabobos actuales.

Tampoco entendí nunca quienes eran los pardillos que se compraban, a modo de colecciones de fascículos, esas series en VHS cuando las podías ver todos los días en cualquier canal. Las anunciaban por televisión para que las compraras por teléfono y al final tenías 15 cintas para 30 capítulos de 25 minutillos: un puto timo. Muchas de esas series las he visto estos años metidas en bolsas de plástico junto a los cubos de la basura.

¡Leones, leones, leones, leones, leones, leones!

¡Leones, leones, leones, leones, leones, leones!

Aquí no hay quien viva vs La que se avecina

¿Por qué lo llaman Factoría de Ficción cuando debería llamarse “Un poquito de por favor tv”? La contraprogramación entre FDF y Neox, emitiendo a la vez combos de varios capítulos de duración interminable es una de las cosas más pesadillescas que puedo imaginar. La cosa clama al cielo mientras las pocas temporadas de esas series se van repitiendo en rápidos bucles una y otra vez. Si ya es cansino aguantar reposiciones de series americanas cortitas, imaginad lo que es zappear y ver ese plomo eternamente. Pase La que se avecina, que es muy superior al original, pero la de Tejero… Bueno, y es que encima luego las alternan con Los Serrano, Aída, 7 vidas… Los pecados capitales de T5 y compañía.

Si lo pensáis bien, según el último capítulo de Los Serrano, Resines al final terminaba viviendo dentro de su propia Reposición Infernal. Porque una de dos: o el personaje de Resines moría y el cielo era revivir su vida (idea aparecida en Padre made in USA), o le pasaba al estilo Atrapado en el tiempo pero con un bloque de años en lugar del mismo día o mi teoría preferida: viaja en el tiempo con una misión. Esa es la idea que me encantaría venderle a Telecinco: Serrano contra el destino, la continuación oficial de Los Serrano donde el protagonista, Diego, que ha viajado en el tiempo, intenta con ayuda de su primitivo hermano y el Fiti, resolver entuertos antes de que estos ocurran, ataques terroristas incluidos.

Es la misma idea que en la serie Edición anterior solo que con unos agentes bastante más torpes. Diego, consciente de estar viviendo una reposición de su propia vida, intentará hacer memoria y evitar todo aquello malo que pasó en España durante su vida en el chalet de los horrores. Las tramas íntimas versarían sobre intentar evitar el incesto en casa, la muerte de su mujer… y las más ambiciosas sobre evitar atentados, asesinatos, advertir sobre terremotos… Si consigue arreglar algo eso ya sería harina de otro costal.

Puestos a repetir… Póngame tres.

Puestos a repetir… Póngame tres.

Las series de Neox

Esto ya es… “In the mouth of madness”. En su escaso recorrido vital, la cadena Neox va camino de convertirse en el potro de tortura televisivo definitivo. Siguiendo los pasos de su cadena madre, han dado un paso más allá en el tosco arte de quemar las series con… la emisión en random. Esto es, la emisión de forma aleatoria de capítulos de una serie, sin importar el número de temporadas de estas o la lógica argumental de cada una. De forma aleatoria y en bloques maratonianos, este método da como resultado una suerte de hipnosis sobre el espectador, que una vez supera el rechazo inicial termina como desorientado, abotargado, paralizado, drenado y finalmente lobotomizado. El espectador perfecto, vamos, que ni siente ni padece.

Buenos ejemplos de Reposición Infernal son Dos hombres y Miedo y Modern Family. En la misma noche puedes ver a un personaje infantil hecho un mastuerzo, para luego verlo en pañales o conviviendo con actores distintos. Ahora un personaje está a punto de casarse, al capítulo siguiente está conociendo a su futura, en el siguiente está con otra y al siguiente recién divorciado. Un sindios del que no se si serán muy conscientes los creadores de las series, aunque les dará exactamente igual. Además es que hay series que al tener emitidas pocas temporadas en español, vuelven a empezar una y otra vez con una velocidad mortal. En el caso de las series animadas de tramas autoconclusivas, los episodios en random se notan menos porque los personajes no envejecen, aunque sí se nota el estilo del dibujo. Pero como digo, una serie como Padre Made in USA ha podido ver repetido su capítulo 1 tantas veces como estados tiene ese gran país.

Claro que hablando de series animadas, vamos con la reina de reinas:

Mi trabajo es ser repetitivo. Mi trabajo… mi trabajo… Mi trabajo es ser repetitivo.

Mi trabajo es ser repetitivo. Mi trabajo… mi trabajo… Mi trabajo es ser repetitivo.

Los Simpsons

La number one. La más quemada de las quemadas. Esta sí que me afecta porque servidor come con la televisión puesta y por no comer viendo cadáveres en el medio oriente, siempre termino en compañía de los hijos de Matt Groening. ¿El resultado? Que puedo adelantarme a CUALQUIERA de los diálogos de sus más de 300 episodios. A mis amigos se les ponen los pelos de punta porque es una cosa ya… digna de Qué apostamos. Que bueno, estoy convencido de que la mayoría de vosotros también conoceréis de memoria la mayoría de los diálogos y frases de la serie. Servidor cita más a Homer Simpson que a cualquier a otro filósofo y en alguna ocasión he creído estar volviéndome amarillo. Pero no amarillo de los que comen arroz como en el disco del Son Goku Makinero. Amarillo Pantone 116, como Homer.

Mientras la audiencia siga insensible ante las reposiciones, sumando a nuevos y jóvenes televidentes y la parrilla del mediodía de A3 siga llenando las arcas de la empresa gracias a la publicidad, Los Simpsons seguirán copando esa franja horaria durante años y años. De hecho, después de que la serie eche el cierre (con la muerte de alguno de los actores de doblaje al paso que vamos) ¿cuántos años más seguirá en la parrilla de A3? ¿Os imagináis a esa cadena sin sus dos capítulos diarios de Los Simpsons? Mira que apareció Futurama y podrían haber alternado un capítulo de cada a la hora del cocido pero vamos, que ni cuando era la novedad. Más de un televidente, presa del síndrome de Estocolmo, ya no concebirá la vida si la programación de su tele-secuestrador.

Da igual el número de veces que se haya emitido un capítulo (alucinaríamos viendo una gráfica exacta) porque la audiencia sigue siendo absolutamente millonaria. Según “una estadística” (vete a saber, pero me la creo) el 99% de la población española ha visto alguna vez un capítulo de Los Simpsons. El 1% restante, supongo que gente en coma, los habrá escuchado desde la cama del hospital. Qué podemos esperar de un país donde las películas más vistas son… ¡las reposiciones de Cine de Barrio! Las películas de Paco Martínez Soria siguen siendo las más vistas décadas después de su estreno.

Mención especial para otras series repetidas a lo largo de las décadas como Blossom, Matrimonio con hijos, Frasier, Alf (Willy era el personaje que más repulsión le producía a mi madre de toda la tele hasta el extremo de la fobia total, y eso sin saber los escándalos que le depararía el futuro al actor), Canguros, Colombo, Se ha escrito un crimen, Padre de Familia… bueno, y las que añadáis vosotros en los comentarios, aunque lo que más nos interese sea conocer los traumas que habéis sufrido por culpa de las repeticiones de capítulos.

Otro día si eso hablamos de series como De mal en peor (con el gran John Larroquette), Monsters (1988), Sigue soñando o la serie de Martin Lawrence que ya podrían volver a emitir para darnos un poco de tregua en el averno de la reposición.

Ahora, gracias a Internet (la verdadera televisión a la carta) muchos están acostumbrándose a ver series a dedo, sin publicidad… una utopía contraria a los planes de las televisiones privadas que quien sabe si existirá siempre. Ahora vivimos el los tiempos del maná y la barra libre en la red, pero quizá mañana el rapidshare funcione a base de monedas, como una vulgar telecabina de Sex Shop.

Quizá el futuro sea un lugar oscuro sin radios libres, gestores de descargas o páginas web amateur donde mendiguemos por unos minutos de televisión inédita, como tele-zombis. Y quizá al morir no veamos nuestra vida pasar por delante de nuestros ojos a toda velocidad, sino otra interminable Reposición Infernal de Médico de Familia. ¡Escalofríos!

B. Sánchez habla de cine y tebeos en el podcast Campamento Krypton