Durante las JMJ fui víctima, como todos los madrileños, de la invasión de «kikos» seguidores de Benedicto, a los que acompañaba otra invasión de tipos con ganas de ligar con las seguidoras de Benedicto. Las hordas de creyentes que nos deleitaban con sus guitarrillas con cánticos que proclamaban su fé. Más mi fé estaba en que alguno de ellos se arrancara a cantar La batalla es de nuestro señor de Petra o alguna de Stryper. Para unirme a ellos, más que otra cosa. Nada de eso sucedió. Parece que los kikos no eran muy conocedores de los titanes del rock cristiano a los que hoy vamos a rendir homenaje.

Tocando con sentimiento

Y es que aunque aquí sólo hayamos tenido conciencia del lobby de cristianos pesaos gracias a Los Simpson y sus flanders, América es así. La comunidad cristiana más cerrada es un nicho de mercado jugosísimo que no podía dejarse sin explotar. Ellos han tenido desde siempre sus emisoras, sus canales de TV, sus series, páginas webs, publicaciones… hasta vídeosjuegos o juegos de cartas coleccionables. Obviamente tenían que tener su música pop, para que sus jóvenes no se sientan «discriminaos en esta sociedad», que dirían Ska-P. Ya con la invención del rock apareció gente como Pat Boone,encargado de hacer versiones limpias, domesticadas y blancas de los éxitos de Elvis, Chuck Berry y compañía.

Sin embargo lo del metal era aún más raro. Al fin y al cabo era una música que todos asociamos con la imaginería ocultista y diabólica, y con una pecaminosa vida de excesos (que, eso sí, les pasó factura a muchos de ellos), aunque no fuera más que un gimmick para ganarse a los chavales. De ahí que la existencia del llamado «White Metal», metal cristiano, sea doblemente grotesca y absurda, aunque, eso sí, algún disco y canción buena dejó y todo. Les voy a hablar de tres grupos que le servirán para asomarse al abismo del rock cristiano. Y cuando termine, sabrán por qué diantres escogí estos tres, y vérán que era bueno.

Stryper – Y Dios creó los abejorros, y vio que eran… ¿buenos?

Lo más famosos y exitosos, pioneros y modelo a imitar para muchos. De hecho su su triunfo en el mundo “secular” provocó una pérdida de popularidad en los circuitos  cristianos, que acabaron renegando del grupo. Como ven, ser snob y religioso no está reñido: ya se comentaba en los artículos de la biblia que Jesucristo era un Poochie de la vida.

En sus años mozos, Carmen de Mairena también tocó en este grupo

El núclero de Stryper lo formaban los hermanos Michael y Robert Sweet. Con un apellido como “dulce”, normal que los chavales se hicieran heavys. El batería, el hermano “guapo” tenía una pinta lo suficientemente afeminada para que le quedara bien el maquillaje, pero hermano mayor, el cantante, es otra cosa, bastante más turbia Con todo, al que peor quedaban esas pintas era al otro guitarrista, un tal Oz Fox, de nombre real… Richard Martínez. Con ese nombre tan de Cornellá, normal que se lo cambiara, en este caso, rindicendo un homenaje a nuestro amigo Paco Fox. La formación la completaba el leonino y extremadamente delgado Tim Gaines.

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Los Sweet llevaban tiempo dando la lata por Los Ángeles, compartiendo escenario con otros tantos grupos. Pero claro, esos cantos al sexo premarital sin condón, a una supuesta “libertad” y a veces, directamente a Satán no gustaban tanto a estos chavales que vieron una oportunidad de negocio tremenda: metal  para cristianos. Y es que los creyentes también pueden disfrazarse de mamarrachos y dar chillidos cual cerdo el celo. ¿Por qué no? Dicho y hecho: nacía Stryper, que significa “rayados”. No tenía nada que ver con la cocaína (al principio, al menos), ni tampoco denotaba que fueran fans del Tigre de Winnie The Poo. Es que por lo visto, en el libro de Isaías: las “rayas” de las qque hablan son las marcas de latigazo que llevaba Jesús. Hubiera molado que los tipos recibieran latigazos en directo, pero adaptaron la idea a hacerse unos trajes en plan avispón. Los colores elegidos, blanco y negro… ni idea. Igual eran fan de Chaqueta Amarilla, como nosotros.

 

Stryper

Dios nos dio libertad para hacer el ridículo si queríamos

No era su único “gimmick”. Como bien sabe Iron Maiden, Haplo o cualquier twitstar, el venderse a uno mismo es un arte indispensable para triunfar en la farándula. Además de su imagen, se inventaron una serie de simbolitos y tontunas ideales para vender en camisetas y demás merchandising: un triángulo que remataba el logo y el símbolo 777 para contrarrestar el 666 satánico de toda la vida.  El 555 ya estaba pillado por los guionista de Hollwood para inventarse los teléfonos de las pelis, y el 444 los hubiera convertido en unos cuatreros. ¿Que tal un 999? ¿O un 1X2?

El origen de la "Batalla de lerdos"

Curiosamente, y a pesar de su imagen, Stryper siempre tuvieron temas bastante heavys en su repertorio, bastante más que las bandas con las que les tocó compartir poster en páginas centrales, léase los Poison, Ratt, Mötley Crüe o Andy y Lucas. Su primer LP, Loud’n’Clear ya iba a por todas: ritmos machacantes y punteos doblados a lo Maiden, solos por un tubos, muchos “oooooooooh” y muchos “yeahs” y la peculiar voz del tal Michael Sweet en primerísimo plano, muy por encima de cualquier instrumento, dando unos espeluznantes alaridos y demostrando una muy irritante manía de alargar todos los finales de las frases. Todo esto hace que si bien el grupo tiene gracia en canciones sueltas, se pone algo complicado escuchar un LP completo, como pasa con Manos de Topo, por ejemplo.

 

Tras abandonar Proyecto Hombre, Constantino consiguió rehacer su vida gracias al señor.

Las letras en esta primera etapa tienen ese complejo de cura enrollado: “la ropa es prieta, y cuelgan pendientes / No importa nuestro aspecto, todos alabamos su nombre” o cosas como “hemos cambiado del mal al bien”.  Hey, chavales, que somos como vosotros. Todo ellos dirigidos a un público joven que imaginamos como los que aparecen en las convenciones cristianas que aparecen en el Blankets de Craig Thompson. ” No faltan cánticos al rock, pruebas de autenticidad que ya huelen a complejo y intentar convencer al público no cristiano: “estamos aquí para rockerar y eso es lo que haremos”. Les falta añadir: “total, tampoco hay mucho más que hacer en este pueblo de mierda”.

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Esta dualidad fue una constante en el grupo. Como tantos otros grupos metaleros, comenzaron a conseguir el éxito con baladitas como Honestly, donde el cambio de registro y la voz de borrego de  Sweet les acercan peligrosamente al terreno de Los Pecos. En temas también más blanditos como Calling on You, el mensaje cristiano queda difuminado en una especie de canción de amor a nadie en concreto, lo que la hacía más accesible a medios y público laico. Como uno puede ser cristiano pero no tonto, el grupo comenzó a tirar más a esos derroteros, y a declarar cosas como que “Stryper nunca ha sido un grupo religioso”, “nunca encajamos en la escena de música cristiana” o “lo del holocausto que puse era un detector de tontos”. Tampoco encajaban en la escena roquera: por lo visto, Mötley Crüe les echaron por tirar copias del Nuevo Testamento al público. Que no por evangelizar, eh, sino para que tuvieran algo que leer de vuelta a casa en el metro. ¡Que detallazo!

 

Stryper, felices

"¡Cómo me río yo! Porque el diablo ha tropezado y se ha pegado un coscorrón, se ha pegado un cos-co-rrón"

Meterse con el grupo era fácil y siempre generaba risas, como hacerlo con Ramoncín, por ejemplo. Parte dell público metalero americano, compuesto en su mayor parte por inmigrantes mexicanos y mecánicos de pueblecitos de Indiana les daban la espalda, y los cristianos…. ¡aún más! Rápidamente, los sectores más conservadores de la cristiandad (que ya es decir) les acusaron de traidores y satánicos: “lobos con piel de cordero”: que si el 777 lo usaba Alisteir Crowley (cierto), que si eran unos borrachos y unos promiscuos (cierto también), que si sus canciones escondían mensajes satánicos (esto ya lo dudo más)…

Total, que esa dualidad les conseguía palos por todos lados, y al final acabaron aburriéndose del asunto. Allá por 1990 abandonan el rollo cristiano y comienzan a ir más de malotes, con el disco Against the Law, donde a pesar de abandonar el White Metal, nos deleitan con frases como “no me gustan los rollos de una sola noche”. ¡A tope con el rock! Por lo menos no cantaban en español y no lo tuvieron que rimar con “coche”.

¿Será superior al poder de Greyskull?

Con ventas flojas y oliéndose el final de la tostada con el cambio de década y de milenio, el grupo se separa hasta tener la ocasión de comenzar a estirar el rollo revival entrado el nuevo milenio. En España fueron especialmente populares debido a que sus casetes estaban en todas las gasolineras a precios populares. En la Popular 1, para no asustar a la gente, les denominaban “Heavy Pacifista”. Por lo visto, siempre que vienen a tocar le digo a Álvaro Agrónomo que si vamos a verlos, en broma. Al final iremos y todo.

 

Petra – io abro un pokito de espaniol

No amigos: no es un homenaje a Escobar. ¿Os imagináis un grupo llamado Zipi y Zape? ¡Que ridículo! Ah, no, que existen y son indies… bueno, a lo que iba. Que estos se llaman así porque Petra significa piedra, o sea roca, o sea rock. Perdón: ROCK. Y estos rockaeban, mucho, muchísimo. Rockeaban con el rock, ¡yeah! O quizá no: al principio iban del palo country-rock, sin comerse un torrao hasta que, muy astutos, vieron como el hard rock se ponía de moda y se apuntaron al tema, metiendo teclados e imitando el soniquete AOR de Journey o Foreigner, con resultados tan lamentables como este. Como se mantuvieron dentro del circuito cristiano y no abusaron del maquillaje y demás, no tuvieron demasiados problemas con mafia del CCM (música cristiana contemporánea) que condenaba a Michael Sweet. Ya a mediados de los 80, volvieron a evolucionar a un estilo  rock melódico sobreproducido a lo Def Leppard.

El causante de la erupción en El Hierro

Los tipos de Petra, ya rondando los 40 cuando les llega el éxito de verdad, estaban más a gusto con sus letras, que eran evangelizadoras sin ningún tipo de pudor, buscando en principio un público converso: en sus vídeo se veía gente mala de fiesta, mientras que sus fans encontraban guía y consuelo en el libro sagrado. El manual de La llamada de Cthulhu no; la Biblia.

 

"El próximo disco, en catalá, jefe"

Además, gustaban de escarbar en pasajes de la biblia para crear canciones con componente histórico: que si los muros de Jérico, que si Sodoma y Gomorra, que si la caída de Edgard… Como Nacho Espejo, vamos. Su obra cumbre sería el LP On Fire!, expresión que ellos ya adoptaron como símbolo de chulería hace ya muchos años. Durante estos años de éxito, la copia de Def Leppard es tan evidente y descarada que llega a dar vergüenza.

Pero lo mejor vino en 1990, cuando los tipos tuvieron una doble idea genial, del tipo que también tiene últimamente George Lucas. Atención: grabar un LP versioneando temas de gospel… y hacerlo en español. Así es: los tipos adaptaron canciones habituales de las iglesias, más modernas y divertidas que los habituales padre nuestros, al ROCK  Y como el nuevo cantante además chapurreaba español a nivel de dos años en el instituto… pues le pusieron a traducir las letras, buscando el siempre lucrativo mercado de México, Colombia, Venezuela y Puerto Rico.

El resultado: Petra En Alabanza, una mezcla inpepinable entre Michael Robinson, Sangre Azul y el Padre Apeles que aún suena muchísimo en mi casa, destacando cosa como Cristo, Glorioso Rey o el himno La batalla es de nuestro señor, ideal para la ducha o para asustar a tu madre y que crea que te has hecho del opus. El equivalente pre-internet a “ayúdame, tengo muchos quehaceres”, con un toque del niño ese evangelista de youtube.

El disco es otro exitazo y ayuda a que la banda aguante ya entrados los 90 y comience la rutina habitual: más discos, se separan, se juntan, se vuelven a separar… hasta hicieron una segunda parte de ese Petra Praise, de nuevo en español. Da igual: en sudamérica la banda es querida y han actuado con relativa frecuencia en festivales cristianos donde la mitad del público se llama Wilson. ¿Para cuándo un dueto con Delfín hasta el fin?

Heavy, hetero, soltero y rolero. Y cristiano.

Bloodgood – Expomanga cristiano

Y si bien Stryper fueron más exitosos, a BloodGood les corresponde el honor de ser los más exagerados y teatrales. Entiéndase teatral como la obra que representaste en el cole con 10 años. Cosa que, por cierto, jamás se hizo en mi colegio. ¿Eso se hace en la escuela española o son cosas de las serie americanas?

Está claro que cuanto te apellidas “Sangre buena” no necesitas buscarle nombre a tu grupo, como si te apellidas Bon Jovi o Viruete. Michael BloodGood, bajista más o menos al mismo tiempo que Stryper, decidió hacer lo propio y montar otro grupo de metal cristiano. Y atención, que si el nombre de este tío ya mola, el guitarrista se llamaba David Zaffiro. Pero de verdad, que no era nombre artístico: ¡se llamaba así! Una vez más vemos lo injusta de la vida. Millones de persones van por la vida llamándose Miguel Pérez y en este grupo, acaparando los nombres chulos.

La primera maqueta se llamó “Metal Missionaries”, indicando la poca creatividad sexual de estos tipos en la cama (y siempre después del matrimonio, claro está). Para su imagen optaron por una mezcla entre putas vietnamitas y guerreros de una imitación italiana de Mad Max II, con lo cual no destacaban especialmente en la escena glam. La foto que ven arriba causó el descojone generalizado de unos colegas cuando adquirí el vinilo en una de las cubetas de saldos de La Metralleta hará unos… ¿12 años? Ese día me pillé también el Reach for the Sky de Ratt, por cierto.

El disco estaba bastante potable: canciones pesadas en plan Dio con un cantante medio ronco a lo Arroz Stuart que le daba un rollo bastante peculiar y unas letras apocalípticas donde se nos advertían de la llegada del juicio final, de las mil y una tretas del diablo o la existencia de la vida en el más allá: Accept the Lamb o Anguish and Pain tiene ese regustillo crudo y áspero que dan las producciones cutres que tanto gusta al Wacky ése.

Blood Good

Mariano García nunca los pinchó

A diferencia que Stryper o Petra, estos optaron por seguir la senda más metalero y no meter medios tiempos babosos para radiofórmulas.Bueno, alguna había, pero les quedaban con más chicha. Se sucedieron los discos repletos de canciones tipo The Messiah o Crucify, que tratan, como habréis adivinado, de las aventuras de Doraemon. Dramáticas hasta dar risa, sí,  pero cantadas con un convencimiento que le faltaba a los otros. Yo creo que son los más honestos y los que más me gustan de todos, fíjaos lo que os digo.

Lo de rezar antes de un concierto lo hemos hecho todos

Lo bueno viene a hora: como hemos dicho, estos eran los más fans de la puesta en escena de Dio, Alice Cooper o, yo que sé, La orquesta Mondragón, y tras unos años girando, decidieron cumplir su sueño y optaron por montar un show teatral con cuatro perras. Así, con ayuda de una máquina de humo, una toalla a modo de túnica y unos colegas haciendo de extras, representaban con sus canciones la condena de Poncio Pilato, el descenso a los infiernos de algún satánico o la venida del mesías. Lo cual, una vez más provocó las quejas de lo cristianos conservadores y fans de Jesucristo Superstar que se quejaban de “poco original”. Vean este vídeo, por favor.

Su puesta en escena, digna de una peli de ninjas de Tomas Tang, denotaba que tampoco tenían mucho dinero para el montaje. La biografía del grupo comenta que “fueron más populares en Europa”, que viene a ser lo mismo que decie que “triunfan en Japón”.  La cosa no pasó de alguna gira por Alemania o Inglaterra. Aquí, que yo sepa, ni la Cope ni el ABC les dieron bolilla, a pesar de sus buenas intenciones. El Bloodgood tomó la opción más lógica y se hizo reverendo… pero sigue rockeando con su grupo reunido.

El éxito de todos estos grupos provocó la consolidación de una escena hardrockera fructífera aunque de poca repercusión en Europa. Aunque lo que más abundaba era el hard rock melódico comercial, había de todo: grupos como Bride, Whitecross, Holy Soldier, Guardian…  Un grupo llamado Horde tiene un tema llamado «Invertid la cruz invertida», con lo cual están dando pie a que otro haga uno que se llame «Invertid la cruz invertida invertida»No: Los muertos de cristo no eran religiosos, me temo. El grunge tuvo a DC Talk, el Nu Metal, a P.O.D. Vamos, que la cosa sigue en marcha.  y así hasta el infinito. Pero bueno, que el mérito de abrir campo les corresponde a tipos como estos.

Obivamente, son todos vírgenes. Pero por decisión propia, cuidao.

 

Durante un tiempo estuve subscrito a un catálogo de White Metal donde se podía ver que había de todo: black metal, grunge, AOR… HeavenCross, se llamaba. Nunca llegué a pedir nada, porque a uno le gusta ser exclusivo, pero no tanto. Si quieren seguir indagando, con internet lo tienen muy fácil, y podrán descubrir incluso muchos grupos cantando en español (en sudamérica, claro). Aquí nos tenemos que conformar con El padre Johnny y su rollo a lo Rosendo y lo que haga el tipo de Legion que ahora se ha vuelto cristiano: todos queremos una canción llamada Satán K.K. “So pa joder”, que decían. Podría ser peor: piensen que, como me comenta Oso55, ya existe el reggeaton cristiano