Si las predicciones de la pseudociencia blogger están en lo cierto, pronto nos asolará el revival de la década de los 90. Nirvana, la clonación, Lady Di fast and furius, el Reich del manga-anime (con terribles consecuencias sociales que sufrimos hoy en día), Compañeros, recreativas con gráficos 2D dignos en lugar del minimalismo colorista de ahora, miles y miles de discos recopilatorios (casi todos de Iron Maiden), Nostradamus dando por culo, Bill Clinton haciendo lo propio… y puede que Los Simpsons, si hubieran acabado cuando tenían que haber acabado. Un revival que coincide con el fin del mundo en 2012, así que igual tendremos hasta suerte y no tendremos que aguantarlo: estaremos demasiado ocupados muriendo en el apocalipsis.

Cosas más feas venden los moros en ferias

Oh,y no hay que olvidarse del mercado directo-a-video, el cementerio de elefantes al cual las productoras cinematográficas del cine de terror fueron a parar cuando se les acabó el chollo ochentero. El presente artículo aborda profundidad un raro avis nacido en el seno de una compañía paradigmática de aquel mercado decadente: La Full Moon. La historia de unas marionetas que se mueven sin hilos y asesinan personas buenas, malvadas y monstruos del infierno según el humor con el que resuciten: La saga de Puppet Master. Saga que de algún modo sobrevive hasta hoy, explotada de cualquier manera, con una historia imposible de hilvanar y con unos presupuestos casi tan pobres como el de Involución (el del señor ese que grita mucho, Ignatius) y lo más grave de todo: Charles Band manejando los hilos (qué bien «hilado», ¿eh?).

Lo de poner cosas como "Tengo los huevos así de gordacos" debajo de las fotos nunca fue más apropiado como con este energúmeno

Marionetas asesinas que como te pillen los bajos, te dejan fino

Comentaron nuestros amigos de La Hora de Ving Rhames (otra referencia al programita.¡Faltaría más!) que el culto que tiene en USA esta saga casi no tiene explicación lógica. Una duda más que razonable, como se verá durante el repaso a continuación de cada una de las películas. Desde el arranque de la saga en 1989, hasta la última secuela, ¡con final abierto!, en 2010, pasando por precuelas, extrañas mezclas de reboot y remake, un crossover y secuelas directas, ha tenido un público fiel y marginal del que han ido sacando cuatro perras para la siguiente película de la franquicia. Personalmente, lo achaco a lo carismático y variado del diseño que lucen las icónicas marionetas. Aquí va el rooster, digno de un Mortal Kombat de juguetes:

Blade. La imagen principal de la saga. Supuestamente basado en el simpatiquísimo actor Klaus Kinsky, aunque en la práctica se parezca más a David Bowie, al cantante de Aerosmith, o a cualquier otro endrogao cadavérico que salga en Cuatro. En lugar de manos tiene un cuchillo y un garfio, anticipándose al mismo tempo al bocachancla de Scream y al pescanovas de Sé Lo Que Hicisteis el Último Verano. Pero Blade remata con algo más: En su cabeza de calavera, de sus cuencas oculares salen dos pinchos de hierro. No puede molar más. Ni aunque disparara rayos lásers por la nariz.

Como los gorilas, uh uh uh

Pinhead. Un mastuerzo, metáfora del culturismo en forma de marioneta. Con sus brazacos se dedica a placar las piernas de sus víctimas. Luego se dedica a repartir hostias cuando los ha tumbado en el suelo.


Tunneler. Las escenas de muertes de sus víctimas son de las más populares. Cuando uziliza su cabeza como taladro, acompaña el mismo sonido desquiciante que hace tu dentista cuando te limpia el sarro.

Tarantino homenajea con su cabeza a Puppet Master

Jester. Un bufón que apenas hace nada. En cuanto a la marioneta, se dedica a girar su cabeza y poner caritas en todas las pelis. Parece que está sólo para lucir ese sistema de tres piezas que giran a mucha velocidad… Aunque tiene un pequeño cetro como arma, nunca le vemos usándolo.

Six Shooter. Un vaquero con seis brazos y seis pequeñas pistolas. Personalmente habría disfrutado de Toy Story si en lugar de a Woody hubieran puesto a este.

Leech Woman. Otra de las populares entre el fandom de Puppet Master. Proporciona el toque asqueroso a la saga con las sanguijuelas que expulsa a través de la boca.

A lo largo de la saga van apareciendo algunas marionetas más, pero todas en segundo plano y sin apenas importancia… aunque ello no suponga para la Full Moon ningún obstáculo a la hora de explotar el merchandasing con réplicas de todas y cada una de ellas. Si hasta los de Bandai siguen erre que erre sacando figuras de Saint Seiya, hasta de los caballeros de hierro, aquellos niñatos que se quedaron en nada.

Puppet Master – La venganza de los muñecos (1989) – Puppet Master 1

Andre Toulon es un artesano y maestro marionetista de avanzada edad que ha conseguido de alguna forma dotar de vida propia a sus pequeños muñecos de madera. Nada más comenzar la película, se encuentra alojado en un elegante hotel situado en una bahía californiana, dando los últimos retoques a una de sus creaciones. Es 1939, y su extraño poder ha llegado a oídos de los nazis, que lo han perseguido hasta Estados Unidos, al parecer con el objetivo de matarle y robarle sus conocimientos. Para evitar que cumplan su misión, Andre decide ocultar su colección de marionetas vivientes en el hueco de una pared del hotel, para después quitarse la vida con un disparo.

– Qué asco de perro.

– Qué asco de pelos.

– …

Eso es, básicamente, el prólogo con el que empieza la película. Tras ello cortan la imagen y pasan 50 años. Entonces la película se convierte en otra muy distinta, en una especie de thriller parapsicológico donde las marionetas son unas meras herramientas para matar aquí y allá. De la historia del marionetista, sus poderes, o los nazis no se cuenta casi nada. En su lugar los protagonistas absolutos del film son una banda de tipos dedicados a los sucesos paranormales, que acuden al hotel en el que muere Toulon para saber de un antiguo colega psicólogo. Vamos, como un grupo de facebook que crean cuatro mataos sobre cualquier tema friki en el que sólo se puede entrar por permiso y en el que al cabo de dos semanas ya nadie escribe nada.

Cada uno de esos científicos (pero tienen de científico lo mismo que Flipy en El Hormiguero) tiene una habilidad paranormal distinta. Encabeza el reparto Paul le Mat (y nunca mejor dicho. Con esos pelos su cabeza parece el triple de grande) que tiene sueños premonitorios.  Le sigue una pitonisa de feria (no es broma, sale currando en una feria adivinando cosas) con pinta hippie, y una pareja de amantes que estudian la sexualidad paranormal. No, no se refiere a la vida sexual de Torbe, sino a que la mujer tiene visiones pornográficas explícitas si toca un objeto donde se haya echado un polvo en el pasado. De hecho, puede hasta sentir el dolor de una chica violada en el hotel de la película. Como entre en la mansión de Charlie Sheen se queda epiléptica perdida. Y sí, los poderes de esta tía sólo sirven para mostrar un par de escenas de tetas a lo largo de la película.

Los actores y actrices que no tienen foto en su perfil de Imdb sólo valen para estas cosas

Aun juntando a marionetas asesinas con tipos con poderes MENTALES, la peli se queda en un rollo patatero sobre una especie de plan maligno que tiene el psicólogo al que andan buscando: El tipo llegó al hotel, encontró las marionetas y la fórmula de Toulon para resucitar cosas (¿Alguien ha dicho viagra? ¡Tichín!), se casó con la heredera del hotel, se suicidó de mentira para luego revivir y ser inmortal y llamó a los otros psicólogos para… para que “pase” la película, supongo.

Luis Tosar, en una escena inédita de Te Doy Mis Ojos

La peli es un petardo muy grande, principalmente porque lo único que sucede tras el interesante inicio es que se ve a las marionetas y a los frikis mentales dar vueltas y vueltas dentro del hotel. Como ver hora y media del Canal 24 horas de Gran Hemano, sólo que con alguna muerte de vez en cuando (aunque en la peli también hay piques verbales muy chorras, al igual que en “la casa”). Las marionetas funcionan con un stop motion muy fluido y las escenas gore son un alivio entre tanta charla y los paseos que se pegan los personajes. El final es muy inconcluso y algo confuso: Te deja con las marionetas tan campantes después de matar al tío que las controlaba (quedaos con esta idea, de muñecos rebelándose contra su amo), a una criada que se queda zombi (¿?) y a Paul le Mat marchándose tan ricamente dejando atrás a la dueña del hotel con unos juguetes psicópatas y la fórmula de Toulon en su poder. Pero todo esto no importa, pues en las secuelas los productores deciden tomarse tan en serio el canon como los de Seriesyonkis con el de la SGAE. La continuidad de Puppet Master volvería loco a cualquier friki de la DC, que con tanto cambio acabaría más indignado que los de las acampadas.

Muñecos asesinos (1991) –  Puppet Master 2

Que nadie se asuste, que no voy a extenderme tanto con esta como con la primera (por ser el comienzo de todo). El argumento de esta es tan sencillo como decir que es lo mismo que la primera: El mismo hotel, otro grupo de parapsicólogos que hablan y folletean de vez en cuando, y el mismo desarrollo. Aunque esta vez, las marionetas deciden resucitar al mismísimo Andre Toulon, que toma el papel de malvado, de genio maligno que habla mucho consigo mismo en voz alta y que te suelta unos discursos megalómanos de coger y echarte la siesta del carnero. Pero aparte de un par de añadidos, la película es un calco de PM 1 (de Puppet Master, no de “Puta Madre”, que os veo venir). Como mínimo, te aburres lo mismo.

Ignorad la mano que sale agarrando la lámpara. Se pierde la magia

Por primera vez, y no será  la última, nos cuentan un poco del pasado del marionetista: Antes de la Segunda Guerra Mundial se dio un garbeo por Egipto y allí un árabe con muy mala pinta (perdonen la redundancia) le regala, así como suena, cual souvenir, la fórmula para dar vida a los muñecos: Un puré de color verde fosforito (sí, Reanimator total) preparado con cerebros humanos. Toulon aunque está de regreso de entre los muertos, es básicamente un cadáver reanimado, y su plan consiste en reunir la cantidad necesaria de formula verde para traspasar su alma a un maniquí feísimo (pedazo de invento: lo mismo te resucita, que te vale para rebotar el alma de cuerpo en cuerpo. ¡Destapado el secreto de Keanu Reeves!). Y de paso usar el alma de una de las mujeres que va al hotel, que mira tú por dónde, le recuerda a su difunta esposa Elsa Toulon, a otro maniquí femenino. Al final sus planes se van al traste cuando sus propias marionetas se rebelan en su contra, después de que él las desprecie: ¡Igualito, igualito que en la primera película! Habría tenido mucha gracia que Toulon llevara a cabo su plan. Menudo chasco cuando se encontrara desnudo con su novia maniquí en la cama. Por eso rompieron Ken y Barbie: Problemas de cama relacionados con la falta la agujeros y barras necesarios.

Unas cuantas muertes de secundarios innecesarios, reciclado de banda sonora (por Richard Band, con su circense estilo pegadizo), reciclado de ideas, y un final tan abierto como absurdo, que por supuesto, se ignorará en las futuras secuelas. ¡Y precuelas! ¡Y crossover! ¡Y más aún!

La Venganza De Los Muñecos 2 (1991) – Puppet Master 3

A la tercera… pues va una vencida, aunque sea pequeñita.  Esta vez la trama se centra en la vida de Andre Toulon como marionetista en la Alemania de los nazis. Su feliz vida se basa en entretener a los niños con sus marionetas imposibles, junto a su mujer, Elsa. Pero la felicidad se ve truncada cuando un soldado de la Gestapo que es marionetistas en su tiempo libre (qué pasa, en otras pelis los militares dedican su tiempo libre a matarse a pajas, dejad a las personas en paz con sus hobbys…) descubre el extraño poder de Toulon y sus marionetas vivientes. Ahí es cuando empieza la persecución citada en PM 1.

Andre Toulon interpretado por Guy Rolfe, mucho más carismático que Gandalf. Cosa no muy difícil, para qué nos vamos a engañar...

Pero surge una gran inconsistencia: Aquí Andre Toulon es un tipo majo, y en PM 2 lo muestran como un loco obsesionado con su arte teatral. Y otra más: Las marionetas ahora resulta que son espíritus de personas buenas que Toulon salvó de la persecución de los nazis al traspasar sus almas dentro de los muñecos. ¡Marionetas judías asesinas! ¿Quién da más por tan poco? Todo gracias al líquido verde, que es mágico y brilla en la oscuridad. Seguro que hasta sirve para limpiar baños en las casas de amas de casa con acento sureño.

"¡Cuando me apunté al taller de Reiki me esperaba otra cosa!"

A pesar de todas las incoherencias, no ya con la saga, sino dentro de la propia película, se agradece el cambio de registro de slasher de monstruitos aburrido, a película de nazis diferente (no todo van a ser judíos con cara de pena a la luz de las velas). Nos libramos del puñetero hotel de la bahía y las escenas interminables de caminatas y conversaciones intrascendentes. El esfuerzo en recrear el contexto histórico y dar consistencia a los personajes se nota sobre todo comparando con las anodinas PM 1 y 2. Tanto Guy Rolfe como Richard Lynch (el mismo Cromwell, Rey de los Bárbaros) lucen una gran presencia a lo largo del film. El primero, convertido en un icónico Andre Toulon, y el segundo, como encarnación humana de la carismática marioneta Blade. De hecho, Guy Rolfe aquí retoma un papel que es similar al que ya interpretara en Dolls, de Stuart Gordon, película que también produjo Charles Band con la Empire, y que decidió tomar como inspiración para reconvertir en la saga PM. Charles Band, el Señor del Reciclaje.

La Venganza De Los Muñecos 3 (1993) – Puppet Master 4

Al empezar los créditos de PM 3 ya amenaza el desastre: “Coming son, Puppet Master 4: When Bad Puppets turn Good”. Con un tagline como ese ya adivinas cuál es el principal fallo de PM 4. Si hubiera que establecer unas directrices que respetar a la hora de crear y desarrollar unos personajes, una de ellas sería que el carisma que consigues con unos personajes del lado del mal se va a tomar por culo cuando se pasan al bando de los buenos. Es una maniobra chaquetera que sólo vale para blindar personajes malvados poochies. Con ello eliminas la posibilidad de que el bien acabe con ellos y así seguir tirando de su éxito con el público (que se lo digan a Spike en Buffy Cazavampiros).

Cómo Conocí a Vuestra Madre sólo vale para saber que esto se llama Laser Tag

No contentos con pasar a las marionetas al bando de los buenos, vuelve a hacer acto de presencia el puto hotel, con todo el coñazo que conlleva. Rompiendo con los finales de PM 1 y 2, un informático especializado en inteligencias artificiales hace de guarda para el hotel, ahora fuera de servicio y casi abandonado, salvo por las marionetas de Toulon que siguen dando vueltas sin ir a ninguna parte, como el argumento de Cómo Conocí a Vuestra Madre. Esta vez, los muñecos harán migas con el friki informático y sus colegas adolescentes (entre los que se encuentra una tía que tiene visiones paranormales… ¡más reciclado de PM 1!), a los que tendrán que proteger de… otros muñecos stop motion que resultan ser demonios enviados desde el infierno por un tipo disfrazado de demonio mayor o demonio gordo para conseguir la fórmula de Toulon.

"Supera todas las pruebas de las mazmorras y serás obsequiado con una Master System 2"

La historia destila un tufillo a slasher de manual que tira para atrás: Parejitas adolescentes reunidas en un hotel vacío, de noche, con alcohol y una tabla de ouija con la que se montan su Sálvame particular. Pero debido a la falta de medios, de ganas, de talento, de todo, las marionetas salen entre poco y nada. Los demonios que combaten se llaman Totems y son una especia de gremlins del infierno con casco. Aunque se dice por internet que son los mismos que reciclaría (otra vez…) Charles Band para otra de sus películas bajo el sello Full Moon, la homónima “Totem”, en realidad no se parecen en nada los bichos entre sí. Creedme, me he tragado ese truño también y no, no son los mismos.

 

Así tenía yo la cabeza tras ver la cuarta

Puppet Master 5: The Final Chapter (1994) – Puppet Master 5

“El capítulo final” mis cojones en salsa barbacoa. Si PM2 se puede interpretar como un remake simbólico de PM1, esta PM 5 es un remake puro y duro de la anterior PM 4. Todo es igual. TODO. Repite prota, hotel y un solo Totem, el jefe de los tres que aparecían en la anterior película. Si en la anterior tres Totems no proporcionaban ni medio minuto de diversión, imaginaos con uno sólo. Una parida repetitiva que no merece la pena ver por nada del mundo. Junto a la anterior, son películas de “dar pa’lante” con el botón de rebobinar, para que la pérdida de minutos de vida sea mínima.

 

La cúpula de Anonymous, preparando su próximo ataque. El objetivo: La página web de Hacendado porla subida de precio de las cortezas de cerdo

Juguetes asesinos (1998) – Puppet Master 6

Los “hijos” de madera de Toulon de algún modo han acabado a la venta en el equivalente americano del rastro madrileño, y van a parar a las manos de un profesor que parece salido de una facultad de hispánicas. También parece salido cuando comparte escena con la actriz que hace de su hija universitaria. Padre e hija se encargan de un espectáculo de marionetas en California (pero no en el maldito hotel). Pero el buen profesor esconde un terrible secreto relacionado con experimentos prohibidos y el arte de las marionetas de Toulon. Si con eso todavía no habéis adivinado cuál es la pretendida sorpresa de la película, es que sólo veis documentales de la 2. La portada te cuenta todo, aunque tenga un dibujo feo y algo confuso.

Blade parece que posa a sabiendas de que le van a sacar una foto y se hace el espontáneo

Hasta PM 5, los efectos especiales relacionados con las marionetas corrían a cargo del equipo de David W. Allen, nombre de relevancia en lo que se refiere a stop motion y muñecos en el mundillo del cine. Según tuvieran ganas y presupuesto, la cosa le salía resultona o cutre. Pero tras su marcha, el nivel descendió directamente a “patético”. La espiral de reciclado desemboca por completo en esta sexta entrega: réplicas de baja calidad de las marionetas manejadas con hilos y todas las escenas en las que salen moviéndose están copiadas y pegadas de las películas anteriores. Si en Cine Basura hicieran drinking game y hubiera que beber cada vez que saliese un corte de las anteriores películas, o un trozo grabado para esta pero que en la misma película sale repetido, Viru y Paco acabarían más demacrados que el cantante de Extremoduro.  Y si ya os decimos que el proceso de edición y montaje lo hizo un tío en una habitación de hotel en Ohio, él solito con su iBook (Apple es el Satán, siempre lo ha sido) queda demostrado que Full Moon son los padres de Asylum.

Al reciclaje técnico se suma el creativo. De nuevo, las marionetas se encargan de matar a cualquiera que ose mirar mal a su dueño o a sus seres queridos. Y una vez más, al final de la película, se vuelven en contra de su amo de alquiler. El resto de la historia recicl… joder, es el argumento de Sssssilbido de muerte (1973) reutilizado, pero cambiando lo de las serpientes por marionetas. El puto colmo ya.

 

Nintendo, siempre innovando con sus cacharros

Retro Puppet Master (1999) – Puppet Master 7

Si encima de un excremento seco se posara una mosca y ella misma cagase allí, esa mierdita enana sería Retro Puppet Master. Si ahora que les han dado la patada a Flo y a los de Sé Lo Que Hicisteis, y juntaran a lo peorcito de sus guionistas y secundarios (Alberto Casado, ¡te lo dedicamos!) en un mega-programa de “humor” (nótese el entrecomillado peyorativo y la cursiva ignominiosa) y lo emitieran en Intereconomía, se llamaría Retro Puppet Master. Mejor me dejo de analogías de bloggero malote y soy directo: Esta es lo peor de lo peor, la mierda más mierda del montón de mierda.

Retro Puppet Master se lleva con deshonores el premio viruetil “Lo Puto Peor” a la película más terrible de la saga. Necio aquel que ose iniciarse en ella partiendo de esta precuela, ingenuo por pensar que es mejor empezar por cronología temporal de la historia. Una vez más, y ya he perdido la cuenta, se dedican a contarnos el origen de Andre Toulon. Ahora en vez de sacar su fórmula de un insurgente suní  en Egipto, resulta que un mago de allí viaja a Paris huyendo de unas momias enviadas por el demonio Sutekh (supuestamente, el mismo que salía en PM 4 y 5). En Paris se encuentra a un jovencísimo Andre Toulon que tiene una mansión en la que monta espectáculos de marionetas en tono superpedante. No es broma, en este video está todo:

Tras socorrer al mago ya moribundo, este decide que el joven Toulon heredará su poder mágico para dotar de vida a las marionetas. Sí, lo habéis adivinado, otra vez reinventan la fórmula. En esta es un anillo mágico con el que pinchas a un muerto, y seguidamente a la marioneta a la que quieres traspasar el alma. ¡Otra vez reciclando lo de traspasar espíritus de humanos a los muñecos, pero cambiando el líquido por un anillo! Si todos nosotros recicláramos tanto como hacen en la Full Moon, podríamos fabricar otro planeta Tierra donde enviaríamos a los del Orgullo Friki para no volver jamás.

Quizá no hayáis reconocido al actor que hace de joven Toulon en RPM. Una pista :“Oh, hi Mark!”…… ¡Es el compañero de fatigas de Tommy Wisseau en The Room: Greg Sestero! Que con una interpretación terrible, con un acento mezcla entre inglés, francés, dothraki y ese idioma gargajoso que hablan en los mitos de Cthulhu, ya apuntaba maneras para el cine de mierda. Lo jodido es que el resto del reparto está al mismo nivel. Y no se puede hacer peor. Sólo se salvan la que hace de Elsa (esta peli muestra cómo se conocen. Como si nos importara un carajo. ¿Y las marionetas?) y Guy Rolfe que sale al principio para ponernos en antecedentes, como hará el carapena que hace de Frodo en la futura adaptación de El Hobbit.

Cualquier parecido con Dark City, es puro reciclado

Las marionetas de siempre son sustituidas esta vez por unas de aspecto más retro. Esto es, más feas,sin atractivo en ningún sentido… básicamente, como todo lo que es lo retro (y por extensión todos los que se flipan con cualquier cosa antigua, como esos fetichistas del pixel o los que se taladran los sesos con cualquier chiptune ratonera). Me recuerdan a la película de Pinocho con Martin Landau, la de aquel Pinocho de madera tan grotesco, inspirado en Michael J. Fox, creo. Para rematar, al luchar contra momias, en esta película no hay nada de sangre. Cuando las atacan les sale polvo de las heridas (como cuando pinchaban al señor Burns, o a María Teresa Fernández de la Vega). Sin siquiera eso, los acérrimos fans de PM no tienen nada que echarse a la boca, salvo una cápsula de cianuro para acabar con su sufrimiento mientras la ven.

Puppet Master: The Legacy (2003) – Puppet Master 8

Que más bien debería llamarse, Puppet Master: The Episodio Recopilatorio. Charles Band dirige él mismo este capítulo de la saga que intenta poner en orden al canon de ideas que han ido metiendo a cañonazos a lo largo de las siete películas. A base de reciclar metraje de todas ellas, el nexo de unión para presentar todas esas escenas es el relato de un aprendiz que tomó Toulon en PM 3. Una detective con ojos de huevo le persigue para liberar a las almas encerradas en los muñecos, que según ella, están sufriendo un tormento. Pero nadie piensa en el sufrimiento del que ve la película.

Un intento bastante infructuoso de relanzar de nuevo la saga tras cuatro años en el limbo. Con solo deciros que la detective cuando dispara, no lo hace ni con una pistola de fogueo o con una réplica, sino que cambian de plano cutremente justo cuando suena el disparo…

Puppet Master vs Demonic Toys (2004) – Puppet Master 9

Corey Feldman, repito, COREY FELDMAN en el papel de bisnieto de Andre Toulon, Robert Toulon, un niño grande (Corey hace de sí mismo) que regenta un “hospital para muñecos” donde, junto a su hija, se dedica al humilde negocio de reparar juguetes rotos. Heredero de (algunos) de los muñecos del viejo Toulon, consigue traer de vuelta a la vida a las viejas marionetas, por medio de sangre y alcohol (¡!). Juntos se enfrentarán a la malvada compañía juguetera de una histriónica y operada Vanessa Angel, que ha hecho un pacto con un demonio para poseer un ejército de juguetes asesinos (los Demonic Toys).

"El karma existe. Mirad cómo he acabado por denunciar falsamente a Michael Jackson por abusos sexuales"

La película más currada de la saga, y la única en tener un estreno más allá del mercado del video, en el canal Sci-Fi de la NBC. De hecho ahí está la clave. Charles Band se ve que necesitaba las pelas, así que vendió los derechos de dos de sus sagas más emblemáticas para este crossover, cuya producción nada tuvo que ver él o su equipo. Los muñecos de ambas sagas aparecen con un aspecto muy distinto en según qué casos, pues son réplicas cutres fabricadas especialmente para esta película.

La peli está muy simpática, y eso mismo puede ser su principal problema: Los fans veteranos del género no creo que disfruten con su marcado tono tongue-in-cheeck, de comedia de terror autoconsciente y dirigida a un público menos underground. Pero aún con todas las licencias creativas que se toman, que no son nada comparado con las decenas de incoherencias de la propia Full Moon, es quizás la más digerible de todas. La dejadez del resto de la saga consigue encumbrar a esta por comparación. También es más divertida gracias al carisma que aportan los personajes de Demonic Toys (saga de tres películas muy recomendable, más que PM, con diferencia).

Al evolucionar, las marionetas desarrollan partes de metal. Igualito que los Digimons

Sólo por disfrutar de Corey Feldman hablando como David Hayter, el que dobla a Solid Snake en inglés, merece la pena.

Puppet Master: Axis of Evil (2010)- Puppet Master 10

La última y más moderna de las secuelas. Tras casi siete años sin producir una nueva entrega, Charles Band vuelve a la carga con casi menos presupuesto que nunca, aunque con él nunca se sabe cuánto hay de poco en cada una de sus producciones.

M de Marionetta

La historia parte desde el infame hotel de la bahía, donde vuelven a mostrarnos las circunstancias del suicidio de Toulon (usando metraje de PM 1 por supuesto), perseguido por los dos nazis de PM1. ¡Maldita sea, vuelve el hotel! ¡Horror! Pero el susto se pasa rápido, ya que un joven carpintero cojo es testigo de la huida de los nazis y al entrar en la habitación de Toulon descubre la que se ha liado. Pese a tener a un muerto que ha dejado la pared pintada con gotelé cerebral, el chaval se distrae enseguida descubriendo por casualidad el maletín con las marionetas de Toulon.

A partir de ahí volvemos a lo mismo de siempre. Las marionetas ayudan a un nuevo maestro a vencer a los malos, en este caso, los nazis que perseguían a Toulon, que después se alían con una geisha fascista (¿?) para acabar con los Estados Unidos desde dentro, mientras están guerreando en Europa. Dejemos los anacronismos históricos a un lado, por favor. No merece la pena tomar tan en serio la serie B. La mayor parte de las interpretaciones no están a la altura (sobre todo la de la actriz japonesa, que tuvo que usar calzado de plataformas. ¡¡¡Patapán-pisch!!!). Cuando tienen que recitar un  texto largo, se quedan muy rígidos y no parpadean. Deben de haber ido a la misma escuela de interpretación que los individuos de El Barón contra los demonios.

Y tras seis años, ¿sabéis cuál es la mayor novedad con la que intetan revitalizar la saga? Una nueva marioneta muy especial… ¡Una marioneta NINJA! En Full Moon han estado tan ocupados sacando ñordo tras ñordo, que no se han enterado de que en los últimos 20 años la única cosa mínimamente popular de temática ninja ha sido el regreso de Ninja Gaiden (y de temática ninja sólo tiene los shurikens…). Al menos sirve para recrear un clímax único en el mundo del cine: Un ninja que mide tres palmos y medio se carga un nazi clavándole una katana en el culo. A ver en qué otra película te encuentras algo así.

Epílogo

Una saga con mucho potencial más allá de explotar la idea de Dolls y de El Muñeco Diabólico. Pero tuvo la desgracia de surgir en la mente equivocada: El caradura de Charles Band. Por donde este hombre camina no crece hierba, sino montones de pequeños estudios de cine. Cámaras, actores, ingenieros, etc., todos los que han llegado a colaborar con él no hacen más que ponerlo a parir (a no ser que sigan sacando parné de sus pequeños proyectos. En esos casos el peloteo es digno de un diccionario). Acusado de escarceos con jóvenes e ingenuas actrices a cambio de promesas vacías, cheques sin pagar, apariciones en los créditos adjudicándose trabajo ajeno: guiones, personajes, ideas originales…, mal compañero de trabajo… la lista es interminable. A Charles Band le mola tanto la ley del mínimo esfuerzo que últimamente no hace más que pedir dinero por Facebook. Él lo llama «oportunidades únicas» para ayudar a producir sus nuevos proyectos. Habría que dedicar un apartado a las películas relacionadas con enanos, muñecos y monstruos de tamaño reducido, un fetiche artístico que parece atraerle demasiado (fijo que es de esos flipaos que se empalman con Tyrion en Juego de Tronos y sus líneas de diálogo sacadas de una de esas cuentas de twitteromalahostia).

Convierte tu banda en los nuevos Slipknot. Con las máscaras es suficiente. La música ya la pone la discográfica

En cuanto a los muñecos, por mucho que aparezcan en las carátulas de las cintas, en la práctica no son más que personajes secundarios dentro de su propia saga, relegados a simples reclamos publicitarios. A la hora de decidir qué marionestas hay que sacar en cada película, el único criterio que siguen es el de la ley del mínimo presupuesto. Hay una marioneta llamada Torch que tiene un lanzallamas en un brazo y un diseño bien chulo, pero como cuesta mucho dinero cada llamarada, sólo aparece en PM 2. Es una constante a lo largo de la saga : Marionetas que aparecen y desaparecen, cameos breves, algunas dejan de atacar con sus armas que les caracterizan… Darían algo de miedo si tuvieran personalidad propia acorde con sus respectivos aspectos. Porque aparte de matar (poco) y corretear (mucho), no hacen nada más allá de emitir gemidos como de hámster enfermo. Los furbys les ganan en elocuencia, y las marionetas engendros de Lazy Town dan mucho más miedo. ¡Si la media de bodycount de la saga no debe pasar de los 4 muertos por película! Fijo que los marroquíes que había dentro de los Teletubbies han matado a más gente.

Del apartado musical no he hablado. Pero es el re-colmo del reciclado. Aunque el buen hacer de Richard Band (hasta en las peores familias siempre sale alguno decente) saca una banda sonora para que la saga tenga su propio estilo, a partir de la cuarta entrega ya acabas hasta los mismísimos de la dichosa melodía repetida una y otra y otra y otra vez, sin apenas arreglos para disimular el RE-CI-CLA-DO (estoy llorando. Esto es una vergüenza ya).

Es una pena que una idea que podría haber dado mucho más de sí, que podría haberse convertido en un fenómeno de culto, en El Terror del género con muñecos asesinos, arrastre tantos fallos. Entre los esbirros de Charles Band había talento marginal Carpenteriano, pero un ejército de buenos soldados sucumbe bajo el mando de un general incompetente (esta metáfora debe de ser de algún militar chino famoso, pero ignoro de cuál). La cinefagia, la curiosidad y el ansia del completista me llevaron a sufrir la saga íntegra. Si hubiera sabido antes de la recopilación When Puppets and Dolls Attack!, que recoje los homicidios muñequiles de doce películas del género de la factoría Charles Band, me habría ahorrado muchas horas perdidas (al menos no las desperdicié en Facebook, Twitter, y sus clones, los más efectivos robatiempos de nuestra era). Ahora sólo recomendaría PM 3, la de Corey Feldman y puede que la primera o la segunda. El resto, es puro masoquismo cinéfilo. Garantizado.

Podemos extraer una lección de humildad de todo esto: Dos remakes-secuela, una peli recopilatorio de las demás dentro de una saga de 10 capítulos, reboots de argumento, de personajes, un crossover, tramas inconclusas…  Mirad qué percal. Y los fans de Puppet Master no se indignan tanto como esos que se llevaban las manos a la cabeza con Saw IV, con los remakes, o los reboots de pelis de superhéroes. Podría ser mucho peor, así que menos dramas con la continuidad de X-Men y cosas así, masillasenfurecidos.