A raiz de ser invitado al programa La hora de Ving Rhames ,a hablar de La Monstrua (entre otras cosas), me he ido fijando en la trayectoria de sus responsables y personajes satélites. Trasteando entre su maraña de blogs doy con estas dos pequeñas joyitas que me han hecho soltar más de una carcajada.

El primero es Toy Punk Story, una pieza de stop-motion artesanal donde nos muestra una visión del punki muy de los 80: lejos de los perroflautas solidarios de hoy en día, nosotros los veíamos (gracias al cine y la tv) como unos delincuentes peligrosos de tendencias nihilistas. Y cuyo génesis tiene tod ala pinta de haber sido «que muñeco punki tan gracioso, voy a ver si hago algo con él».

El segundo, de Victor Olid, entra dentro de esa maravillosa categoría que aquí tanto defendemos como es el corto de colegas. Mientras que la mayoría de cortos no son más que escaparates de cineastas frustrados, a ver si esta vez suena la flauta, nuestro queridísimo género casero es un fin en si mismo, con el que es fácil (y diría que imprescindible) identificarse y que nos puede hacer pasar momentos divertidísimos.

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Aquí tienen ustedes  Sabandija Forrester, exploitation de Serpiente Sam, una peli italiana que era a la vez exploitation de Cocodrilo Dundee (y Rambo). Por supuesto, al final no tiene nada que ver con dichas peliculas. En realidad, las supera en algunos aspectos: el padre de Sabandija merece un premio en algún festival.

Mi única petición a Olid: que cuelgue por favor ese que han llamado Dos subnormales en Taco Bell, aunque será difícil que esté a la altura de semejante nombre.