Queridos amigos de Achuwoki, nos enfrentamos con este artículo a una de las corrientes musicales que más adolescencias han marcado. Un género auténticamente español que a mediados de los 90 rozó el clímax en cuanto a repercusión popular. No, no hablo del gafapastismo indie ni del apocalipsis latino que deriva del “Más” de A. Sanz. Estamos hablando de lo que vamos a denominar ROCK CALIMOCHERO. Porque lo estabais pidiendo.

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Movida cultural que se articulaba en la santa tríada que componían la Heavy Rock, el Viñarock y el vino mezclado con cocacola, tuvo una influencia brutal en la Generación Z del BUP. Herederos de una estirpe que comienza en Leño, pasa por el fundacional Rock Radikal Vasko y que alcanza su cénit con la emisión de “So Payaso” en los 40 Kriminales, centenares de grupos agarran sus guitarras y comienzan a practicar una música áspera, ruda, con unas guitarras que sonaban feas, acompañada de letras políticamente provokativas. Hoy intentaremos hacer un repaso por varios de los elementos principales que causaron toda esta algarabía, siendo conscientes de que van a quedar cosas fuera (y esperamos nos disculpen por esto).


Tal vez merezca la pena comenzar ubicando al lector: a principios de los 90, el panorama musical era un kristo. Más allá de los omnipresentes Mecano (a los que tenemos que revisar sin falta) la música nacional seguía viviendo de las rentas de la movida, mezclada con grupos de pop cómico (Inhumanos y tantos otros), un tímido repunte de la música para quinceañeras, y viejas glorias de la copla con sus últimos estertores. A una descripción de los gustos de la época habría que añadir el rollo grunge, los recopilatorios bakalas y una sucesión de one-hit-wonders como Crash Test Dummies, Big Mountain, 4 non blondes, etc., a los que tanto debemos. Pero de rock medio duro, poca cosa.

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Los chavales de la época veíamos Del 40 al 1, en un mundo sin internet donde no podíais oír lo que querías al momento. Esto generaba que toda la música que podías escuchar que no fuera totalmente mainstream te llegaba gracias a tu entorno. Gracias a dios, teníamos TDK y la doble pletina. Este mecanismo fue la base que construyó el género que estamos analizando. “Toma, mira qué risas”, “Escúchalos, son la puta kaña”, “Son tope reivindikativos”, eran los comentarios que precedían el traspaso de cinta. La música tal vez no enganchaba, pero las letras…ay las letras…decían “polla”, “cipote”, “masturbar”, “traficante”, “antimilitar”, “me la pone dura”. ¿A qué chaval podía no gustarle? Poco a poco la madeja te iba enredando, cada vez te molestaba menos ese riff cortante. Y sin que te dieras cuenta, llevabas camisetas negras de manga larga compradas a través del catálogo Tipo, dejándote crecer una incipiente melenilla y mandando cartas a la Heavy Rock para quejarte de que “los reinci se han vendido a las multis”. O peor, escribiendo una carta para iniciar correspondencia con gente con gustos similares, en los siguientes términos: «Hola baska! Soy un tío de 14 takos al que le mola el punk transgresivo. Mis grupos preferidos son Kojón Prieto, Extremoduro, La Polla Records y Eskorbuto» (sí, esto lo escribí yo y algún día les escanearé el borrador de carta que conservo).
Pocas veces en España ha surgido una tribu urbana de una manera tan espontánea. Una subcultura en la que primaba el buen rollo, las competiciones de beber chupitos y el gusto por la música socialmente komprometida. Su repercusión en los medios fue bastante escasa, aunque resulta lógico: como toda subcultura, su paso al mainstream genera tensiones entre sus miembros, debatiéndose entre seguir cómodamente en el guetto o escuchar Extremoduro en un bar de pijos cualquiera. Menudas polémicas en la HeavyRock se podían disfrutar…empezando por la propia definición del género: “rock español” era demasiado genérico y podía incluir a Seguridad Social, “rock radikal” traía a la mente una herrikotaberna, “rock transgresivo” era únicamente Extremoduro, “rock alternativo” sonaba a Pearl Jam…

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Otras características fundamentales del cocktail social de los calimocheros era la reivindicación de la legalización de las drogas “porque es más sana que el tabaco y en otros países se utiliza contra el cáncer”, la insumisión militar, la polizía asesina, los dibujos de Azagra, el odio a los fachas nazis, el uso ineludible de la TX y de la K…Estas cosas se les acabarían yendo de los manos a muchos grupos, ya que tras varios discos debían aburrirse y cambiaban de asunto que criticar, encontrando dislates como “Anorexia” de los Porretas o el “Cartas desde el Asilo” de los Reinci.
En todo caso, procedamos a dar un repaso a lo más granado y perdurable del rock calimochero y sus circunstancias, a través de un ranking de grupos, ordenados de menor a mayor, según su número de hits reivindicables desde una óptica actual y postmoderna.

Actores secundarios

No obstante, antes de citar a los grupos principales del movimiento kalimotxero, no podemos obviar la tremenda cantidad de grupos que formaban la clase media del movimiento, esos grupos que figuraban en letra pequeña en el cartel de cualquier festival y que se grababan siempre después de uno de los discos de los grupos grandes.
Me refiero a grupos como EH Sukarra, Su ta gar o El último ke zierre. De la mayoría lo único que podíamos saber es que eran vascos y que molaban, aunque ninguna de sus canciones se recuerden a día de hoy. Otras luminarias que merecen ser mencionadas son los madrileños Boikot, que a día de hoy siguen en la carretera y cuyo mayor éxito fue el negruzco “Cría cuervos”; los alcalaínos A Palo Seko, que siempre fueron más famosos por sus portadas que por sus canciones (tanto por la polémica de su primer disco, en el que representaban el Ayuntamiento de la localidad que les había dado un premio en metálico que utilizaron para dicho disco, como por la portadita de la Heidi en extrañas posturas sexuales, tan de buen gusto); M.C.D., con un disco de versiones que contenía trallazos como Gorda o el himno del Athletic de Bilbao y cuyas siglas supuestamente querían decir, según la zona, «MeCaguenDios» o “Menéamela Con Dulzura”; Betagarri Banditxe, de los que sólo recuerdo el nombre y que eran vascos (aunque la verdad, raro era el grupo que no venía del norte)…

 

Otro apunte antes de lo bueno: todo calimochero sentía respeto por La Polla Records y por Kortatu, más allá del disfrute que pudiera generar su escucha. Ya entonces sabíamos que el origen de la música que escuchábamos estaba en el País Vasco de los 80, en estos grupos que asimilaron como pudieron la influencia del punk inglés en su faceta más Sex Pistols y menos The Clash, abrazando la estética del feísmo, el tako y la drogaína. Ambos grupos tenían singles pero que muy disfrutables hoy día…les propongo que repasen temones como el fundacional “Salve” o el “La Familia Iskariote” y verán que en cualquier garito de cualquier tipo de ambiente serían más celebradas que un “Kids”, un “Smack my bitch up” o un “Corazón Latino”.
En este apartado es conveniente mencionar también a los primeros Siniestro Total, que en la etapa Germán Coppini dieron a luz el “¿Cuándo se come aquí?”, con joyas como “Mata jipis en las cíes” o “Las tetas de mi novia”. La influencia de Siniestro es tremendamente palpable, tanto por este disco como por el directo “Ante todo mucha calma”, que generaba que tu padre te dijera cosas como ¿Por qué escuchas a estos miserables? al oírte gritando ¡Opera tu fimosis!. El cachondeo ilustrado de los de Vigo emparentaba directamente con otra vía del rock calimochero menos política y más bufa, en la que se combatía al sistema desde posturas más amables.

En esta tipo de grupos políticos cachondos -aunque en unas coordenadas estilísticas diferentes- podemos meter también a los primeros Def Con Dos, cuyos cinco primeros discos deberían figurar en cualquier discoteca de calidad. Ahí están temas como Edipo Rey (“desde que trabajas en La Ballesta mi complejo de Edipo qué caro me cuesta”), Veraneo en Puerto Hurraco (“personas normales que matan con un hacha a sus hijas subnormales”), Mi Reino (“todos cuestionan mi pedigrí, los siervos de la gleba se ríen de mí”), Coprofagia (“comer de lo comido, beber de lo bebido, abriendo la despensa que es el intestino”), y todo esto sin contar sus descacharrantes manifiestos en el cuadernillo interior de cada cd, donde nos ilustraban las medidas que iba a llevar a cabo El Escuadrón de las Sombras cuando tuviera lugar la revolución que nos condujera a un Planeta DEF. No obstante, no emparentan con el rock calimochero porque comienzan siendo una imitación hispana de los Public Enemy y acaban dirigiéndose hacia la vía Rage against the machine. Tras una despedida en el año 2000, protagonizan en 2005 uno de los comebacks más deslucidos de los últimos tiempos (la verdad es que nadie se lo pidió, pero al líder Strawberry le salieron mal sus andanzas como cineasta). aquí tienen un vídeo con sus comienzos

Y cómo no hablar de Los Porretas. Ay, Los Porretas, esos chavales de barrio! Su logotipo era más o menos como el de Mahou, y de su carrera destacaremos dos cosas: a) dejaban claro continuamente lo que les gustaba el bebercio, el alpiste, el pirriaque y las drogas blancas; y b) su mayor virtud siempre fueron sus historias de pub, sus anécdotas convertidas en tonadillas pop. Tras un par de discos de repercusión menor (pero con clásicos de verbena como la del fútbol -“con mi bota de vino y mi bocata salchichón nos vamos a ver el fúrbol como dios está mandao”- o el antimilitar-anti-antisozial) pegaron un pelotazo que les llevó a sonar en bares de Huertas con su “Marihuana”, que contiene uno de los ripios más ortopédicos que puedo recordar

Si es muy natural
Y no tiene prejuicios
Tú que la criticas
Y le pegas al orujo

Y en plan cortarrollos, recordar a Soziedad Alkohólica, famosos por su tema “Nos vimos en Berlín” y su mítica frase “Ahora tú, judío cabrón”. En mi grupo de amigos dicho tema quedó forjado a fuego en nuestra forma de relacionarnos, de tal modo que hoy día nos seguimos saludando con dicha frase. Soziedad Alkohólica eran EL MAL ROLLO personificado, desde sus portadas siempre con mucho color negro, con una violencia palpitante en su forma de tocar que hacía que dieran un poco de miedín. Sus continuas alusiones al problema vasco desde una perspectiva dudosa desde la óptica del centro reformista, gracias a canciones tan comprometidas con la paz como “Explota Zerdo” o “Síndrome del Norte”, les puso en el punto de mira de El Mundo y la AVT, sufriendo numerosos vetos en varios ayuntamientos del estado español, siendo acusados de hacer apología del terrorismo.

Personalmente les hubiera puesto el veto pero por cansinos, su uso del doble bombo siempre me resultó antipático, las letras las entendía a duras penas, y me los imaginaba físicamente como cinco Leatherface que iban a comerme a mí o a cualquiera. En todo caso, esperamos que su problema se acabe solucionando: desde aquí les sugerimos editar un disco de covers de Belle & Sebastian, grabar un dueto con Richard Clayderman o sacar un disco que se llame “La Felicidad de Vivir”. Seguro que así, por lo menos les verán con mejores ojos.

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LAS ESTRELLAS

Barricada
Uno de los grupos más veteranos de la escena, disfrutaron de las mieles del éxito gracias a dos pedazo de singles como fueron “Oveja Negra”, que seguro que todos recordamos más como “Balas Blancas”, y que fue polémico al hacer referencias a las torturas que presuntamente infringía la Guardia Civil a los miembros más revoltosos del mundo abertzale, y sobre todo, por “En Blanco y Negro”, un épico tema de cuatro minutos musicalmente mucho más pop de lo que era habitual en los Barri, y que hoy día sigue sonando en bares no necesariamente rockeros. La popularidad de estos dos hits hizo que el siguiente disco fuera muy promocionado incluso en los 40 Principales; el single del disco “La Araña” (si comprabas el cd la primera semana te regalaban una camiseta con una araña, y tal) fue “Problemas”, con un videoclip bastante grimoso dirigido por un Juanma Bajo Ulloa en la cresta de la ola, en el que muchos descubrimos las pintas de El Drogas y cía. Momento que ojalá no hubiéramos vivido nunca.

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El aspecto físico de El Drogas siempre era reseñable, porque el hombre era tremendamente feo, una especie de Fofito meets Hno. Calatrava. Si queréis recordar al grupo nada mejor que acudir al Barricada: Los Singles, disco doble con 27 cancionacas incluyendo “Bahía de Passaia”, tema normalito que había sido censurado en los primeros tiempos del grupo por hablar de…adivináis? ¡Las torturas de la Guardia Civil a los muchachos abertzales! En fin, la cabra siempre tira al monte…
Ska-P
Hace poco en un artículo de Wally Week estuvimos hablando de los vallekanos. Aparecieron en la parte final del movimiento, con su segundo disco “El Vals del Obrero”. Reafirmándome en lo que dije en el citado artículo, este disco era un hit-over-hit< brutal. El salto a la fama de Ska-P se debió –en una situación paralela a la que comentaba de Porretas- a su hit Cannabis (lega, lega, legalización), que iba acompañado de una colección de canciones muy sólida. Practicando el ska de forma canónica, pero acelerando los bmp, el comienzo del disco con El Gato López es arrasador. Siguen temones como Ñapa Es, Romero el madero, Revistas del Corazón….La temática del disco incluía todos los asuntos que trataba el género ¡sin faltar ni uno! Religión, policía, droga, políticos, toros…hasta las Sectas tenían su canción particular.

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La difusión del disco fue tremenda a nivel de distribución en cassette pirata y poco a poco el boca-oreja les hizo vender a cascoporro, lo que les llevó a ser fichados por RCA (filial de BMG, una multi, el demonio con rabo y tridente) y generar una de las polémicas más habituales en cualquier tribu social con ítems claramente identificativos: el rollo de “SE HAN VENDIDO”. Esto pasa en el punk, en el heavy, en el hardcore, en el rap, en el indie…los mecanismos mentales del ser humano son inescrutables. Sobre esto pueden leer hasta en la wikipedia, donde hay una interesante biografía del grupo junto a una parrafada sobre el tema, con argumentos a favor y en contra. Ska-P han sido también protagonistas de un comeback deslucído, aunque estamos seguros de que la cantidad de perroflautas que se han alegrado de su vuelta hace que ésta merezca la pena.
Reincidentes
El grupo sevillano tiene –a mi juicio- una de las discografías más consistentes del rock calimochero, gracias a su especial talento para generar estribillos pegadizos. La primera etapa de su carrera se grabó en Discos Suicidas y la segunda en BMG, lo que les llevó a sufrir el mismo acoso que Ska-P por parte de los fans (esto es, recibir cartas en contra por venderse). No obstante, hicieron bien, porque su sonido mejoró bastante. De hecho, escuchar alguno de los primeros discos hoy resulta bastante complicado sin pensar “ay madre, que agobio”.
Su hit fundamental es, sin dudarlo, VICIO, canción que es la última en sonar en al menos un 25% de los bares del país. En segundo lugar, la rotunda Ay Dolores, que tiene unos violines que jamás he vuelto a oír dentro de la corriente. Pese a la relevancia de estas dos canciones dentro del repertorio del grupo, en su momento había otros temas considerados imprescindibles y que fueron los que lograron que no hubiera cintas de 90 suficientes en mi barrio para distribuir su música: un single rapidito dedicado al presidente autonómico andaluz Rodríguez de la Borbolla (Pepote, Pepote, agárrame el cipote), un himno épico como el Jartos de Aguantar, o la simpática Mili KK, dedicada a todo el mundo insumiso, que tanto dió la tabarra en los ochenta.

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El fichaje de los Reinci por BMG<, además de darles más y mejores medios, coincidió con una mayor variedad de registros en los intereses del grupo, que se salieron (dentro de la ortodoxia) de los cánones del género componiendo canciones reflexivas sobre el ser humano, sin insultar a ningún político o cura. Cabe añadir que si algo estropeaba al grupo era una determinada falta de carisma, ya que los cinco miembros eran prácticamente indistinguibles y no gustaban de poner sus fotos en los discos. Pero lo compensaban con determinada sensibilidad pop y una cultura musical que no tenían otros compañeros de generación: no versioneaban a Eskorbuto, versionaban a Los Ramones. Y eso en algo se tenía que notar.
Los Suaves
Los gallegos formaban parte del movimiento pero venían de otra época: a mediados de los 80 ya estaban dando la brasa con sus delirios heavies. Tuvieron la suerte de estar en plena forma cuando el movimiento kalimotxero empezó a triunfar entre los chicos del babyboom del 80, con dos discos (“Malas Compañías” y “Santa Compaña”, curiosamente ya editados con multi) que tenían una buena cantidad de canciones emblemáticas. El lugar adecuado y el momento justo. Aprovecharon la onda que venía para recuperar canciones viejas editando un disco en directo (triple en su primera edición) con el que se consolidaron como reyes del rock nacional. Pero lo importante de Los Suaves no eran tanto las canciones como su capacidad de entrega en los directos, especialmente su frontman: YOSI.

Los conciertos de Los Suaves eran un auténtico espectáculo en primer lugar porque todos sus miembros eran más viejos que la tana: señores con bigote, pelo largo, fumadores…En segundo lugar, solían hacer vibrar al personal con duelos de riffs a lo Cruce de Caminos, en enormes lapsos temporales donde al resto de la banda le daba tiempo a echarse una partidita al mus. Pero, y yendo al tercer elemento, no se dedicaban al mus. ¡Se dedicaban a beber como energúmenos! Y fruto de esto, ver a Yosi en el escenario era el cachondeo padre. Pantalones bajados, bebiendo a morro de una (o dos) botellas de whisky, de pronto tiraba sus playeras al público o se tiraba él…Entrega y sacrificio en pro del concierto, que raramente duraba menos de dos horas y media. Claro, con canciones como Dolores se llamaba Lola, Pobre Jugador, o El Afilador que duraban como poco ocho minutos, o haces conciertos de tres horas, o tocas sólo cuatro canciones.
El rasgo identitario más característico de Yosi, además de su pelazo leonino y su bigote, era que había sido Guardia Civil, justo una de las instituciones más odiadas por todos sus compañeros de estilo, por las razones que hemos ido desgranando a lo largo del artículo. Esta vida tan llena de contrastes ha conducido a Yosi a vivir hoy día como un anacoreta en los montes de su querida Orense…aunque de vez en cuando sale de la cueva, abandonando el rol de abuelo de Heidi, para volver a sacar discos y hacer conciertos.
Extremoduro

Extremoduro son el grupo que resume toda esta era. La figura del “poeta urbano” Robe Iniesta ha sido la figura de referencia para tanta y tanta gente…La historia de Extremo surge, como la mayoría de las historias de grupos del rollo, a través de maquetas autofinanciadas con pequeños bolos, maquetas que rulaban entre el personal gracias a la doble pletina y que les llevaron de una vida de pequeños hurtos y mucha drogaína a llenar el Palacio de los Deportes. Como siempre, la información que teníamos en su día de estos grupos era prácticamente nula: de Extremo se sabía que eran de Extrema y Dura, que con esa voz tenían que ser medio yonkis, y que sus canciones tenían un toque lírico muy característico.
Las letras de Robe, su líder, eran especialmente poéticas para sus fans acérrimos, y musicalmente mezclaban el ruido desagradable y los riffs cortantes con ciertos matices más suaves, ya fueran los coros femeninos que pueblan el “¿Dónde están mis amigos?” o los estribillos coreables equiparables a los de La Frontera y grupos más mainstream. En aquellos años pre-Planetas, la única forma de escuchar rock en castellano que no se radiara en radiofórmulas era el rock calimochero. Y los aficionados a las guitarras encontraron cierto salero en el glorioso “Decidí aprender a hacerme yo la maleta” o temas puramente poperos como “Estoy muy bien”.

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El caldo de cultivo que generaron los primeros discos de Extremoduro, la mayoría con portada del omnipresente Azagra, cristalizó en el pelotazo definitivo, allá por el año 95, que supuso “Agíla”. En una precuela de lo que vivirían Ska-P el año siguiente, Extremo lanzaron su disco más asequible y fácilmente radiable, con una perfección (dentro de sus límites) de la fórmula que les había llevado a ser populares dentro del movimiento. Dentro del disco había dos temas que llevan a Extremoduro a las radios y bares de todo el país: “So payaso” y “Me estoy quitando”.
El primero es una canción bastante normalita que pasaba desapercibida dentro de los temas más clásicos del grupo, pero que tenía un leve asomo de ritmo sincopado que gustó mucho en los pocos bares no bakalas que podían encontrarse en los mid-90’s, con la voz de Robe muy suavizada y con unas trompetas que le añadían a la canción bastante clase. El segundo, que era el último corte del disco, se convirtió en un clásico del cachondeo flamenquete; no sé ustedes, pero era la canción de moda durante mis primeras borracheras de preadolescente. Nos reproducíamos el diálogo y todo entre minis de semen de gorrión zurdo y cubatas de licor 43 con vainilla. Hasta en Kapital la ponían. Y es que en este país estas cosas de droga, cachondeo y gitaneo, nos han gustado desde los tiempos de Emilio el Moro. Por estas fechas se puso de moda la leyenda urbana de la muerte de Robe, cosa que, por otro lado, era como jugar al póker con ases en la manga, o decir que se había muerto Enrique Urquijo u otro living dead de la movida

Extremoduro podían vivir de las rentas a partir de entonces…y es lo que hicieron! Sacaron un disco doble que decepcionó a todo el mundo salvo en el nombre, “Iros todos a tomar por culo”, testigo de la gira post-Agíla junto a los Platero (de los que no hemos hablado porque algún día Fito hará algo digno de estar en Achuwoki, y no queremos desperdiciar esa bala). Y luego tres discos en 10 años, ya sin portadas de Azagra, y cada vez con intenciones más dudosas. Imposible no mencionar el “Yo, minoría absoluta”, en el que el poeta urbano alcanza su cumbre lírica con “Puta” y “Hoy te la meto hasta las orejas”, una de mis frases preferidas de todo el movimiento.
No obstante, Extremoduro son hoy día el grupo más popular y perdurable de todo el rock calimochero, alcanzando números 1 en ventas, teniendo fans en todas capas sociales y llenando cada concierto que hacen, lo que tiene su mérito teniendo en cuenta que lo han logrado atacando cualquier concepto estético medianamente amable.

Una despedida

Y en fin amigos, hasta aquí llega este repaso somero a toda una escena que nos alegró a muchos la adolescencia. Poco después de que muchos de estos grupos empezaran a sonar en las radios mainstream, Alejandro Sanz sacó el corazón partío y comenzó la invasión latina, que puso las cosas en su sitio. En paralelo, las 56 k’s y el napster empezaron a convertir en inútiles los loros de doble pletina. El «te paso una cinta» se convirtió en «te grabo un cd», surgieron las páginas web de los artistas, vimos lo feos que eran todos los grupos calimocheros, descubrimos otras músicas…en definitiva, maduramos y nuestros intereses cambiaron (para bien o para mal).
En los últimos tiempos, en los que lo latino ha sido borrado del mapa, las guitarras han ido cobrando protagonismo y cosas como La Fuga, Marea o Despistaos han ido cobrando protagonismo de nuevo, recogiendo la herencia de esta escuela. Y ojo, que todos los grupos que hemos citado siguen ahí, dándolo todo, haciendo la visita anual al Viñarock y llevando de merchandising camisetas negras de manga larga. Pero ya no es lo mismo, el sueño de un panorama musical mayoritariamente kalimotxero difícilmente volverá. Pero para eso estamos nosotros, para recordarlo.

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Y sí, muchas cosas se quedan en el tintero. La parte del mercado que el perroflautismo buenrollista de Los Delinqüentes, Macaco o Bebe le quitó al rock, otros grupos que no han sido citados pero que estuvieron presentes, la ropa y la estética, la heavy rock como santa biblia…pero amigos, eso quedará para una segunda parte, o por supuesto, para sus comentarios.