Esta página no deja de ser la conclusión lógica de una larga lista de actividades. De crear mi fanzine allá por el 99. De hacer mis programas de radio, no ya en una emisora, sino con el radiocassette que me compraron mis padres cuando tenía 6 años. Y, como buen lector de cómics que he sido, soy y seré, de crear mis propios superhéroes.
Que gracia me hace que hayan eliminado las cajitasesas donde se refieren a números pasados. Para mí eso era lo máximo; indicaba una historia rica, de años y años de tebeos que tenía por delante para explorar, y que yo imitaba en mis propios tebeos, para darle una sensación de importancia de la cual, obviamente, carecían. Esto es cierto hasta tal extremo que les confesaré que el tebeo más largo de estos personajes tenía unas 4 páginas. La mayoría no pasaban de un apresurado dibujo en un folio o cuartilla, de un diseño de un traje, una elección de poderes y un origen que, obviamente, nunca llegaría a desarrollar. Como, imagino, les pasaba a muchos de ustedes. Me atrevería a decir que el 99% de lectores de superhéroes en esas edades creaban sus propias sagas.

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Los siguientes dibujos varían en calidad y fecha; alguno incluso ha sido recreado hoy día por puro interés histórico. Con ustedes el Viru Universe al completo.

Mi primer supergrupo.

No, no se llamaba así, como si fuera un juguete educativo con un teclado y ratón de mentira. Es que no me acuerdo del nombre. De lo que sí me acuerdo es de tres de sus componentes: Super mujer Gorda, Morfeo y Cruzman.
La Super mujer Gorda estaba más que inspirada en La gorda de las galaxias, del genial Nicolás. La gran diferencia es que llevaba capa, que para algo era súper. Era un personaje muy popular, porque cuando eres pequeño las señoras gordas te hacen muchísima gracia, siempre y cuando no sean tu madre.

Morfeo
era un marciano de los de trompetilla. Amigos, antes de que la parapsicología nos dijera que no, que los marcianos eran todos cabezones y con ojos almendrados, los había también verdes y con trompetas. Es posible que unos acabaran con los otros en una muestra de genocidio interplanetario. Marciano, go home! En todo caso, Morfeo lanzaba un gas adormecedor que ponía a serrar troncos a los malos. Poco espectacular, pero pregunten, pregunten a los magos de nivel 1 lo útil que es.
En cuanto a Cruzman, era mi favorito. Era el héroe más “convencional” y líder del grupo. Su nombre se debía a su poder: tiraba cruces por la cabeza. Bueno, más bien, por una especie de casco extraño que había copiado al Unicornio, un enemigo de Iron Man que me molaba. Y pinchaban, pinchaban mucho. Con el tiempo, me di cuenta que Cruzman era mejor mote para un compañero de oficina que para un superhéroe.

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Los recortables también pueden ser muy viriles
Trueno Azul

El nº6 de La Masa, de Cómics Forum, traía un recortable para “crear tu propio superhéroe”. Yo puse una máscara y unos calzoncillos por fuera, y un emblema con un rayo azul en el pecho. Así nació Trueno Azul, mi primer superhéroe, que hasta tenía una canción propia que grabé en un casete: “Trueno azul vencerá a los malvados, a los malvados Trueno Azul, ye ye. Nadie le puede ganar, Trueno Azul siempre vencerá”. Alex Ubago mataría por una letra como esa.
Cuando poco después pusieron la serie El trueno Azul en TV, basada en la película, me indignación fue superior a cuando jugué al desastroso Cooking Mama 2 de la Wii. ¡Me habían copiado el nombre! Como comprenderéis, acudimos a los tribunales, pero la Warner, con su ejército de abogados profesionales, no dio ninguna oportunidad al tío Jorge quien, a decir verdad, aún no había terminado la carrera de Derecho. Tengo intención de volver a sacar el caso. Para algo que me invento y me lo copian. Imagino que el viento se llevó el folio con mi Trueno Azul y lo llevó volando hasta América, donde, lógicamente, a alguien le gustó el nombre, en este caso, para hacer una película sobre un helicóptero de combate. ¡Maldito viento y malditos abogados!

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Supergrupo nº2

Otro del que tampoco me acuerdo de su nombre, y este seguro que lo tenía. Estaba formado por tres personajes. El primero era un tío cachas en calzoncillos con superfuerza. Como ya sabemos que los que van al gimnasio buscan cualquier excusa humana o no para quitarse la camiseta, es el personaje más realista que nunca creé.
El líder del grupo era El Guerrero Americano, un Iron Man con cabeza de bala y nombre extraído de una película muy popular en mi colegio. No era cuestión de desperdiciar un nombre tan bueno. Me gustaba el detalle de los cables por fuera, que seguramente habría copiado del uniforme de Pyro, aunque en aquel momento no era consciente. Por favor, no viajéis atrás en el tiempo para decírmelo, me haríais una putada e igual Virucom nunca se hubiera creado. Porfa, no lo hagáis.
El tercero, Relámpago, un velocista, fruto de mi pasión por Kid Flash, y que era complicadísimo de dibujar porque le llené el uniforme (marrón y amarillo en mi monte), y que propició mis pocas ganas de volver a dibujarlo. Pero claro, cuantos más rayos tenga en el traje, más rápido parecía que corría.

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Su única aventura consistía en una lucha contra Necrodamus, un espectro que poseyó a La Visión en un tebeo de Spiderman y se ponía a hacer el salvaje. Mi versión duraba unas cuatro páginas y Necrodamus les poseía, porque me encantaba eso de poseer, ser un traidor y volverse malo: puedes hacer el salvaje todo lo que quieras, pegar a tus amigos, pasarte con las tías y encima nadie puede decirte nada porque no eres tú mismo. Nada que no veamos cada viernes noche.

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Si hijo, sí: pincha para leer la ficha
Comando América

Aquí ya el despiporre de plagios era total. Recuperaba a El guerrero americano y le juntaba con otros. Nodens, el típico tío ágil a lo Daredevil, Velocidad Punta (otro Relámpago) y Ultraman. El nombre de Nodens lo había sacado de La llamada de Cthulhu, juego que acababa de comprar y que supuso mi introducción a Lovecraft, como la de tantísimos miles de jóvenes. Pues eso, que Nodens me sonaba bien.
En cuanto a Ultraman, me alquilé un video con capítulos de una serie de dibujos de Ultraman. No tenía ni idea de dónde había salido, ni que era un icono nacional japonés. Para mi era un personaje chulo de una cinta de dibujos de esas que no veía nadie salvo yo, así que nadie se daría cuenta de el plagio, pensaba. Claro está que como nunca terminé el tebeo y nadie llegó a leer las dos páginas que hice, tampoco había mucha posibilidad.

Los Exterminadores.

Mi amigo Felipe y otro niño amigo suyo se inventaron unos superhéroes que eran ellos mismos. ELLOS CON PODERES. Todos los mismos: rayos y volar. Lógicamente tenía que mirar de unirme a semejante grupo. La idea es que todos dibujáramos aventuras donde salíamos los tres. Aventuras que acababan siendo unos recuadros en las libretitas que teníamos para dibujar. El logotipo tenía dos rayos cruzados haciendo la «X» de Exterminadores, y hasta lo pintábamos con Eding en la fachada del colegio. Esa fue una de las únicas dos veces que he hecho un graffitti; en la otra puse «Viva Star Trek» en un pasillo del metro.
La cúspide de esto fue Exterminadores VS Critters, donde juntaba a estos superhéroes contra los bichos de las pelis. Estos realizaban “el ritual secreto de los Critters”, con el cual poseían a un ser humano. ¿Para qué cojones quieren los Critters poseer a nadie, en lugar de comérselo? Y yo que coño sé; solo era un niño. Con ganas de ser poseido, me temo.
Muelle Man
Aquí es cuando ya estaba comenzando a querer crear mi “universo propio”, a base, claro está, de inventarme superhéroes. Lo de dibujar más de 2 páginas ya es otro asunto. Muelle man era un superhéroe serio. De verdad. Bueno, no del todo…. Pero vamos, que no era un Superlópez. El origen del personaje era el que yo consideraba mejor hasta la fecha: un tío al que le habían sustituido los huesos por muelles. Eso no lo había copiado de ningún tebeo Marvel. Por motivos obvios.

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El New Justiciero
Durante unos años, mi personaje favorito. Influido por la lectura de tebeos de Lobo o El Castigador, creé a un personaje cuyo único poder era superfueza y resistencia y, sobre todo muchas armas. Y dirán “quién tuviera ese único poder”, pero tengan en cuenta que Flash se dedica a atravesar paredes, correr sobre el agua, hacer tornados y viajar en el tiempo. Y es un tío que se supone que sólo “corre muy rápido”. Básicamente, como no tiraba rayos, me parecía un personaje comedido. Además, necesitaba superfuerza para arrancar brazos y cabezas. Era mi respuesta a Robocop, y la respuesta de Robocop fue meterme el pincho ese que tiene por el culo. El New justiciero Este fue mi personaje favorito durante mucho tiempo.

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Sadiquismo

Al mismo tiempo, mi hermano Javier crea (con dibujos mios) al mejor superhéroe que nos inventamos hasta la fecha. Sadiquismo era un Castigador salido de madre, al que no le importaba cobrarse víctimas inocentes en su búsqueda de justicia. Y siempre, siempre, con esa risa llena de dientes. Aunque apenas dibujamos dos páginas de sus aventuras, Javi ya había imaginado decenas de aventuras. En una de ellas, Sadiquismo, sabedor de la presencia de un narcotraficante en un estadio de fútbol americano, se termina cargando a todo el estadio (decenas de miles de personas) para acabar con él. Que maravilloso tebeo habría sido ese.
Aquí es cuando mi infancia / adolescencia primeriza da un vuelco. Empecé con el rol con unos 11 años, y con 13 años entiendo el bastante inglés como para comprarme el juego de rol Marvel Superhéroes, el de la caja amarilla. Utilizaba el sistema FASERIP, que me parece estupendo para simular estas cosas, y generaba al azar a tus superhéroes. Si bien jugamos muchas partidas con los personajes de la editorial, nuestro flipamiento alcanzaba cuotas altísimas cuando decidimos crear nuestros propios personajes. Juntos se llamaban, atención, el COMANDO DEFENSOR. Ya les dije en otro texto que antes lo de «Comando» molaba mucho. Los componentes de este grupo fueron

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Metal Man

Un Cyborg con superfuerza y alguna tontería más. Lo mejor de todo, la muletilla que se inventó su creador, mi amigo Rafael Pérez, para entrar en escena: “Iiii’m Mechalmen”. La coña se extendió a todos los ámbitos de nuestra vida, desde “remixes” caseros con el nombre de la cabeza “me-meme-mechal,mechal” a identificarse como su superhéroe cuando llamaba al telefonillo de mi casa. Imaginense que una tarde de Agosto llaman a su casa y en lugar de usted se pone su madre y al preguntar “¿quién es?” escucha un “I’’’’m MECHALMEN” que le deja más que confuso. Pues así éramos.

Energy Man

Desde luego mi amigo Tomás no tenía mucha imaginación para los nombres, no. Energy Man era uno de tantos superhéroes energéticos, si bien se caracterizaba por tener el peor uniforme diseñado por todos, con una enorme “E” en el pecho, que a mí me recordaba a la “E” que aparecía en la cama de Epi. El que aparecer en la imagen de arriba es el rediseño que le hice.

Aquatic Steel

Aquatic Steel tenía dos superpoderes: respirar bajo el agua y convertirse en acero orgánico, como Coloso. Normal que, ante dos poderes tan disparatados y poco justificables en conjunto su creador optase por el nombre más ridículo que recuerdo. Acero Acuático. Piensen sobre él. Díganlo en voz alta. Es como si llamamos a Lobezno “Garras regeneradoras”, a Spiderman “Telaraña trepadora” o a Gámbito “imbécil con bastón”. Claro que teniendo en cuenta que a Linterna verde no le cambian el nombre…

Spenchur

Un tío en camiseta de maltratador, con una careta y nariz y gafas de broma y calzoncillos boxer por fuera. Uno de esos personajes “cachondos” que me hacía para fastidiar las partidas de los demás.

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Pincha para verla ampliada. Si quieres, claro.
Los invencibles

Tras un par de años jugando al Marvel, me compré el Champions, con fama de ser el mejor juego de rol de super-héroes. Y lo era, al menos, para chavales de 16 años con mucho tiempo libre. Porque os garantizo que un adulto se volvería loco al tener que ocupar su poco tiempo libre en memorizar 400 páginas de permutaciones algebraicas que, eso sí, te permitían hacer tus personajes como quisieras. Tomás traspasó a Energy Man a este sistema y se crearon nuevos personajes….

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TK Man

Lo de TK no va por la conocida marca de electrodomésticos que patrocinaba al Real Madrid. No; TK Man no es Rául. TK significa Telekinetic. Con lo cual TK Man es Telekinetic Man. Y claro, tenía telequinesis. Les recuerdo que ya teníamos 16 años, con lo cual este nombre tenía toda la intención de ser irónico. Lo mejor de todo, su cinta en el pelo al más puro estilo tenista 80s. Podía ser peor: podía ser una braga de esas que se ponen ahora en el pelo la gente, a lo Manuel Carrasco. Morid.
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Fuerza Mística

Dr Extraño con armadura. Lo llevaba Felipe y reconozco que me pasé con sus poderes. Solía teleportar a los malos a otra dimensión y punto.

Maximus

Mi propia versión del Hombre Gigante. Un PNJ necesario para que hubiera un científico en el grupo. Con Champions jugué mi última gran campaña de rol de Superhéroes, donde llegaron a aparecer personajes como Fotón, el compañero de Energy Man. En su ficha pone «perseguido por genocidio». ¡Que buen chico, este Fotón! Ah, no, que Genocidio era un malo de nuestro universo.
El Superhéroes INC ese que salió después siempre me pareció una castaña importante que no le llegaba ni a la suela de los zapatos al Champions. Y me lo sigue pareciendo. Eso sí; no se tarda 3 horas en hacerte el personaje. Hace poco rescaté el juego y vamos, como para ponerse ahora con el temita.
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El mejor personaje que verás en tu puta vida. Pincha para ver la ficha.

Tras rendirme un merecido auto-homenaje con esta serie de confesiones, les invito a que compartan sus experiencias de creación superheróica. Pueden hacerlo en los comentarios, o hablar del tema en su blog. Y si lo desean y tienen dibujos, pueden enviármelos a mí y realizaré una serie de posts con sus dibujos e historias. No se avergüencen; viendo el estado de Marvel y DC, seguro que sus personajes e historias le dan sopas con ondas a los desvaríos de Quesada y Didio.