Tarde o temprano tenía que suceder. Tenía que ponerme en evidencia ante el mundo y declarar mi amor por Una disparatada bruja en la universidad. Una película que parece que no le gustaba a nadie en España. Incluso mi primer contacto en Internet, buscando algún tipo de reseña, se saldó con insultos. Incluso ahora que está tan de moda eso de “ver películas cutres, porque te meas de risa”, las aventuras de la bruja adolescente son ninguneadas, enmuchas ocasiones, en favor de mediocres productos teledirigidos al gusto “friki” y un marketing acorde con dicho «target».

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Ay, aquel primer sueldo…

Lo comprendo. Porque durante mis años de adolescencia esta fue una de esas películas que, a pesar de que se emitían constantemente en la TV, y yo era incapaz de dejar de verla y me quedaba prendado viendo a Robyn Lively en la tele, pocas veces admitía que me lo estaba pasando bien. Aún siendo conscientes de sus muchos defectos, esta catarata kitsch ochentera (por los pelos), me fascinaba. Y aún lo sigue haciendo. No puedo estar solo. Y estoy seguro que muchos de mis lectores aprecian este intento de comedia. Les voy a dar diez motivos por las que lo amo, los míos, y seguramente, en muchos casos, los de los miles de fans.

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¡Hasta el cartel es clavado!
Es Teen Wolf para chicas

La adolescencia elevada a la enésima potencia. A nosotros nos sale pelo por todas partes y se nos desatan las hormonas, como al lobo-Scotty. A ellas… pues casi lo mismo. Pero como no tendría mucha gracia, la transformación de Louise Miller es mucho más femenina. Al cumplir los 16, consigue poderes con los que es capaz de manipular a sus padres, engañar a las chicas y utilizar a los chicos. El sueño de todas que solo las más guapas y con más autoestima podrá cumplir. Y no, la bruja no destaca en ningún deporte, pero la historia es la misma: como consiguen ser populares y ligarse al chic@ de sus sueños y como se dan cuenta de que lo que importa es el interior. Claro que mientras en la película del lobo la tía buena es al final un zorrón interesado y se enrolla con su mejor amiga (ya saben: hay chicas para follar y otras para casarse)… aquí el gañán de sus entretelas es un buen tipo, inteligente e incomprendido. Faltaría más: ¿cómo iba a ser, sino, un príncipe azul?

 

Es una genuina película de culto

Aunque la película fue un fracaso total en su momento, el tiempo la ha puesto en su sitio. La película fue redescubierta en VHS y en sus interminables emisiones en televisión (tanto aquí como en los EEUU), consiguiendo un pequeño pero entusiasta grupo de fans. Hoy se organizan proyecciones anuales donde los fans interpretan las canciones al más puro estilo Rocky Horror Show e invitan a los actores, hay un musical que fue representado durante el año pasado, grupos que tocan sus canciones en sus conciertos, decenas de parodias y homenajes en el tube, webs tributo… Claro que no vais a leer sobre el tema en Fotogramas. Pero precisamente eso demuestra su auténtica condición, como nacen las auténticas películas de culto: generando un fandom proyección tras proyección.

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Ya hay quien echa de menos el pelo a lo cenicero de los 90.
Su desfasadísima estética (¡incluso en su estreno!!)

No hay más que ver los modelitos que se pone la chavala. Gafas de sol a lo Madonna 1985, faldas de bailarina… ¿Qué está pasando aquí? Por el amor de dios… ¡en un momento dado un tipo lleva una cinta en el pelo! ¡En 1989! ¿Americanas remangadas, como Corrupción en Miami? Lo mismo sucede con la banda sonora de la película es uno de los motivos por los que fracasó la película. Era una música perfecta para 1987, cuando se compuso y se escribió el guión… pero no para 1989 cuando, por fin, se estrenó. Por aquel entonces, los arreglos de saxo y las canciones psudo Bananarama estaban pasadas de moda. El tiempo que pasó entre el rodaje de la película y el estreno jugó en su contra, quedándose rápidamente desfasada. Pero a la larga, se convirtió en otro punto a su favor.

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¡Ya tenemos a nuestra Bruja Escarlata!
Los toquecillos erótico-festivos

Aunque sea una película para chicas, no significa que no haya lugar para el humor grueso, y en un momento dado, uno de los raperos se lía a enumerar sinónimos del pene: Una picha, un cipote, una pililla, una polla, una verga, un bajado, una minga, un nabo, un pito… ¡Que no se diga que la peli es ñoña! La idea sería copiada años después por Leonardo Dantés para su genial composición Tiene nombres mil (el miembro viril) La bruja también protagoniza una escena tórrida con su amante en una casa abandonada (?) ante la cual siempre nos quedará la duda: ¿lo hicieron o no? Toquecillos que la hacían más atractiva para los chavales pero no impedían que se emitiera a la hora de la comida y fuera apropiada para toda la familia. E insisto: ¿LO HICIERON O NO?
¿EH?

La canción I like boys

Uno de los momentos más inolvidables del film llega a los 15 minutos cuando, en el vestuario de las chicas, las chicas populares se ponen a hacer una coreografía sobre un tema: I like boys, Me gustan los chicos y es rara, rara…. Mientras que el resto de “video clips” de la película son escenas oníricas o con grupos tocando “realmente”, esta no tiene justificación alguna. Simplemente, y sin que nosotros lo sepan, las chicas ensayan en los vestuarios trepidantes coreografías, por si acaso a alguien le da por poner una canción en el radiocasete. Y la letra no tiene desperdicio, ya que nos revela como la vida de esta chica gira en torno a gustar a los tíos y tener novio. ¿Pero esto no era de ficción?

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Los americanos no son como en la tele: son todos gordos y feos.
Sus actores secundarios

Aunque parezca mentira, hay montones de caras conocidas para el cinéfilo medio. Zelda Rubinstein, la médium de Poltergeist, hace aquí de mentora de nuestra joven hechicera. Ni es el único miembro del reparto con conexiones sobrenaturales: Dirk Sargent, el padre de nuestra chica, interpretó al segundo marido de Samantha en la clásica serie Embrujada. Al hermano de Louise, interpretado por Joshua Millar, le recordaréis de Los viajeros de la noche. Y a Marcia Wallace, como madre, profesora y vecina en cientos de miles de series de TV. Hasta el cachitas Dan Gauthier tiene un currículo de los más celebrado en esta casa: Camino del infierno, Sensación de vivir, Melrose Place… Diversión extra para los fans del face-picking.

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Máquillate, que nunca podrás esconder la magnitud de tus pecados
La mala idea que tiene nuestra protagonista

En esta película no hay malos. En serio. No hay confrontación. Ni siquiera la rival de Louise por el amor de Brad es mala chica. Sencillamente es más “popular” y tiene más pasta, pero en ningún momento se porta mal con nuestra chica ¡es incluso amable! Sin embargo la pelirroja la putea a ella y a su amiga por pura envidia. Son las malas porque son sus “rivales”, y eso no puede ser. Solo una puede ser la reina del insti.
El resto de personajes que sufren los conjuros de nuestra chica son un nerd que se presentaba a una cita a ciegas y cuyo único delito es llevar un pelo raro y un profesor que le llama la atención en clase muy legítimamente, por escribir poemitas al cachitas objeto de sus deseos. Y es que telita también con los conjuros que hace: convierte en perro a su hermano, fabrica dinero, conjuros de amor, se venga de un profesor, colarse en el backstage de un concierto y hasta se carga al nerd… ¡Scotty lo único que hacía era jugar al basket! Yo me quedo mil veces con una brujita como esta que con los repipis y responsables protas de Harry Potter & Cia.

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Las chicas tenemos que apoyarnos
Su título en español

Una de esas traducciones que por espantosas acaban por resultar entrañables. Del Teen Witch original, la bruja adolescente, a… Una disparatada bruja en la universidad Sus responsables se quedarían a gusto. Lo de Disparatada por si no queda claro que era una comedia. Y lo de Universidad… ¿comorl? Pero si tiene 15 años, va al instituto. Será que a los traductores se les hacía tan raro que un instituto tuviera taquillas y animadoras que lo cambiaban… Lo de siempre. Otra perla que nos colaron en el doblaje la encontramos cuando la amiga de Louise mira al líder de los raperos y dice: ¡Es tan raro… nunca seré una jebi! ¡HOYGAN, QUE SON RAPPERS! Creativa interpretación de “he’s so funky, I’ll never be that hip”.

El trío de raperos blancos que cantan por el instituto

Posiblemente los personajes más patéticos del film, ya que se suponen que tienen que ser los más molones y lo que dan es ascopena. Este trío de rappers blancos se dedican a gritar sus rimas al más puro estilo Beastie Boys mientras visten americanas remangadas y pelo engominado, y no precisamente en plan irónico. Parecen más, no sé, Mr. Mister que Run DMC. El trío protagoniza, la escena cumbre de la película, el rap Top That (LETRA), donde se enfrenta a la amiga judía de Louise, que aparece en escena haciendo unos absurdos aspavientos con la mano que dan bastante vergüencita.
La inclusión de los rappers obedece a los deseos de los productores árabes, que querían introducir algo de rap, ya que era lo que se llevaba entre la juventud. Y triunfaron a lo grande. Vean cosas como esta, o esta. Con referentes así, no es de extrañar que el rap que primero triunfara aquí fuera Mi Abuela y Hey Pijo… Gracias a ello hoy tenemos cosas como el mítico duelo de lerdos… El Arcángel del verso y Diego, el quinto elemento, seguro que tienen esta escena entre sus favoritas.

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Antes de salir a bailar el poki poki
Robin Lively

Esta chica pelirroja con nariz de cerdita me resultaba increíblemente atractiva en su día, y más en esta película. Sobre todo al principio, cuando vestía más “recatadita” y parecía más accesible y daba más morbo. Era ideal para el film, ya que era bonita pero parecía amigable y al no ser un pibón oxigenado de grandes tetas caía bien a las chicas y se identificaban con ella. Robin tenía 17 años cuando hizo la película y además de estar mona creo que está bastante bien en su papel. No es la primera vez que hablamos de ella aquí, ya que fue la “amiga” de Daniel Larusso en Karate Kid III (de la cual ya hablamos en su día), aunque al final no se enrollaba con Ralph Macchio. Quizá será que tengo debilidad por las pelirrojas, o yo que sé, pero a mis doce o trece años, y con dos peliculones y apariciones en Parker Lewis nunca pierde, El coche fantástico o Nuevos policías, en su haber no me quedaba más que declararme “super fan de Robin Lively”. Y hoy en día, también. Robin, if by any chance you’re reading this, please marry me.

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¿El artículo menos leído de esta web en su historia? Bien podrá serlo. Pero, Dios, tenía que hacerlo. Tenía que escribir sobre esta película cuyas imágenes tengo incrustadas en el cerebro, que se me aparecen cualquier día, a cualquier hora. ¿Soy, acaso el único? Espero que no. ¡Manifestaos, fans de UDBELU! ¡Sé que existís! ¡TENÉIS que existir! Lectoras, foreras del Vogue, lectores gays, estoy seguro de que muchos, en secreto, habéis disfrutado con la cinta y cantado estas canciones. Es el momento de hacernos oír. Porque vosotros, como yo, también quisísteis ser la chica más popular.

Como sho te amoooo, como sho te amoooo, convénceteeee…. Os he puesto mi corazón al descubierto. No os riáis. Una vez más, escribir en Virucom me sirve como exorcismo para las cosas que me obsesionan. Hoy podré volver a dormir sin pensar en I like boys.

¿Quieres más? Demenuzamos Teen Wolf,, y también Faldas Revoltosas otro clásico del teen femenino.