Rodolfo Chikilicuatre ha dejado en la cuneta a los otros nueve mandangas que han luchado por el nulo honor y la imperceptible notoriedad que produce hoy día el ir a Eurovisión. Miren a Beth, Ramón y las Son de Sol, catapultados a lo más alto gracias a sus respectivas participaciones. Desde el mismo año en que se comenzó a usar el sistema del tele-voto, el festival ha perdido la poca credibilidad que tenía, así que no sé de qué se sorprenden.
Me alegro horrores, no sólo porque esos personajillos que se hacen llamar Eurofans han tenido un detalle de pésimo gusto abucheando al pobre hombre cuando ha salido a cantar, sino porque miles de foreros cabreados se van a preocupar de pronto por «el aspecto que demos ante Europa», algo de lo que nunca se habían preocupado antes. Lo peor es que muchos de los detractores de Chikilicuatre defendían la candidatura de La Casa Azul, cuando los dos visten de forma ridícula y cantan soplapolleces, sólo que uno de ellos lo hace de coña y el otro es así.
Los mejores momentos de la gala:
La tía de Bizarre, demostrando su teoría de que «afinar» es algo que sólo atañe a los instrumentos musicales.
El cantante rubio de D-Vine, que lleva la homosexualidad forzada recalcitrante a un nuevo nivel. Con esa especie de pañuelo palestino amarillo Stabilo-Boss que me llevaba en el vídeo de presentación, madre…
El combinado Ceuta-Almería-Málaga, cantando un rap mezclado con danza del vientre. Cojonudo, teniendo en cuenta que lo mejor de ese estilo son las letras, en un festival en el que nadie más entiende español habrían tenido mucho futuro. Por cierto, ¿ese rollito anti-sistema «soy un tipo malote pero carismático» no se va a pasar de moda nunca?
El bufón de La Casa Azul, quedándose afónico después de cantar (qué duro es dejar los playbacks ¿eh, chaval?), lamiéndole el culo a Raffaella Carrá conjuntamente con Boris Izaguirre, y emocionándose con las alabanzas demagógicas de este. Ah, ese tic que tiene en el párpado izquierdo le hace parecer una muñeca rota.
Ver cómo caían los grupos defendidos por el puñado de parramplas que había como invitados. Todos lamiendo el culo de La Casa Azul y Coral —la típica gritona con vestido en plan Mónica Naranjo o Rosa López— porque se pensaban que iban a ganar.
Uribarri dando jabón descarado a Televisión Española. Debe de ser que la pensión se le queda corta y necesita que le llamen de vez en cuando para programas de estos.
La Carrá empeñándose en llamar Paca Raja a la Pajarraca (qué asco de personaje, por cierto), y no aposta precisamente. A esta señora le pasa como a Michael Robinson, que da igual los años que se tire aquí, nunca conseguirá hablar bien.
La cagada de Uribarri al preguntar a la Carrá por qué Italia nunca va a Eurovisión. La otra ha respondido con un «Living a Celebration» entre dientes, y luego ha soltado una excusa nefasta sobre que tienen el festival de San Remo y ya es demasiada concentración (le ha faltado decir «es un festival de música de verdad»).
Los de Muchachada Nui, como peces fuera del agua entre tanto apolillado, han hecho unas cuantas bromas que no han hecho demasiada gracia. Y eso que iban con pelucas rubias, que siempre da mucha risa. Lo malo es que no han contado con que el recurso de hombres vestidos de mujer no destaca tanto si uno de los invitados es Bibiana Fernández.
La pésima actuación de esas maestras del karaoke que deben de ser Ell*as. No conjuntan físicamente, y cada una cantaba en un tono. Eso sí, el «desde Santurce a Bilbao» lo han cantado a la perfección, lástima que haya que presentar un tema inédito para el festival. Han quedado en un merecidísimo último puesto.
Durante la canción Piensa Gay, el chisposo realizador ha hecho un plano de Boris Izaguirre y Bibiana Fernández. Al terminar la canción, Boris se ha ofrecido como cuarto teletubbie para el ballet de Lorena C. (por cierto, los disfraces eran espantosos, peores aún que los de los mendigos de la Puerta del Sol). Qué risa, los teletubbies gays, qué originales (y con los colores de la bandera republicana: ¿coincidencia o ardid fallido?)
La Carrá sin aliento después de una actuación sosainas y en playback. Ya no está para esos trotes, señora.
Las dos borderías de la Carrá hacia Rosa López. Uno, cuando le preguntaba cuál era su candidato favorito y la otra se ha puesto a divagar sobre lo que ella sintió en Eurovisión («Me han dicho que Rosa no quiere hablar mucho, e alora no termina nunca») y al final, cuando Rosa expresaba su cariño por Rodolfo Chikilicuatre y pedía a todo el mundo que lo tratase bien, que es muy buena gente («Vale» le dice la otra a mitad de frase, y la deja con la palabra en la boca).
La cara del notario al traer los sobres con los resultados. Al principio parecía que el hombre era así de soseras, pero algo me hace sospechar que no le ha hecho mucha gracia certificar la victoria del chiki-chiki.
Una de las bailarinas de Chikilicuatre hostiándose al subir el escenario para repetir la canción (creo que es la que hacía de Ana Rosa Quintana en Homo Zapping).
El propio Chikilicuatre equivocándose al repetir la canción, mezclando dos estrofas y cargándose las rimas. Aún no se cree ni él que vaya al festival.
La cara de decepción del Milkiway, que de verdad se había creído que iba a ganar. Ni siquiera ha quedado el segundo, imagino que en su mente infantiloide eso será un fracaso en toda regla.
En fin, que mis felicitaciones al ganador y a todos los que habéis conseguido que llegue hasta allí. Viendo la caterva de rarezas que se presenta este año, el festival va a ser, por un año, digno de ver y comentar.

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Al habla Viru.
… Ya que Wally me ha pisado el tema, aprovecho y suelto aquí me perorata y así no les damos la lata. Lo que vimos ayer fue uno de los mejores momentos de la TV de los últimos años, a a altura del Préstame tu vida de Charm o las mejores galas de Gran Hermano. Un auténtico desastre que deviene en unas horas inolvidables frente al televisor, un conjunto de factores que por separado conformarían momentos vergonzantes pero que juntos y en caótica sinergia resultan en un programa de los que no se olvidan.
Algunas cosas que le han olvidado al anfitrión de este blog:
–Los cinco elegidos por el jurado quedaron en los peores puestos.
–Uribarri, indignado, diciendo que «no» al resultado.
–Coral, como la diva que es, se negó a subir a bailar con el Roberto. Guille, como icono indie también. Me parece bien, cada uno en su papel.
–Las Charm, digo, Ell*as ante la pregunta de «¿quién os prepara las coreografías?»
Una: YO
La otra: Nosotras
–Rosa López, media hora para contar una anécdota… y al final no la cuenta.
–La aparición de Graciella de Pop Stars con los raperos de Melilla.
–Las sandeces que decían estos mismos. ¿Se dan cuenta de que un grupo «serio» y «malote» pierde toda la razonabilidad?
–Aunque Guille Milkiway tiene talento de sobra para hacer canciones y su grupo me gusta mucho, hay que admitir que se le veía decepcionado… Quizá fue cosa de la gente y los fans del grupo, que hemos dado bastante la coña con él.
-El increíble soniquete a MIDI rancio de Me encanta bailar.
–Las miraditas entre Boris y Arkaitz, que parece salido del Final Fantasy.
Lo único que me apena es que el concursante, vamos a decir «humorístico» haya sido algo teledirigido por otro programa y un líder de opinión como Buenafuente y no algo espontáneo de los votantes, que hubiese molado mucho más. Dicho esto, me parece cojonudo que vaya, probemos con algo en este plan, total, llevamos 3 años de hostiones y seguro que el año que viene manderemos algún «artistazo» como los otros, así que… ¡Aupa el Chikichiki!
Otro año más se demuestra que el concurso sigue vivísimo y coleando, por los motivos que sean (nada más rancio que decir que Eurovisión es rancio) y que tiene la importancia que cada uno le de, y si te da galas tan divertidas como éstas, que viva el ESC y por muchos años. Lo de ayer, de verdad, fue para vivirlo en directo, y toditos, todos los años, el propio festival es divertido, siempre que te guste el pop y tengas cierto sentido del humor. Pero bueno, podría ser peor: podrían ser como el típico que quiere que vayan, grupos de «calidad» (aka gente como Barricada o cualquier grupo jevilón. Toma «calidad»).
O aunque sea, por el foro de ESC y gente diciendo que «ha llorado de la rabia y la impotencia».