En 1999 Billy Mitchell fue proclamado Videogame player of the Century. Invitado por Namco, volo a Japón para  partircipar en “Tokyo Game Show” como estrella absoluta del evento. Allí, aparte del reconocimiento y los agasajos, Billy tuvo el honor de conocer a Toru Iwatani y al resto de programadores que crearon Pac-Man, el juego que llevo a nuestro protagonista al olimpo de los hardcore gamers. Para aproximarnos un poco a la personalidad de Billy, utilizare una frase textual suya, extraida de una entrevista reciente: “La gente dira, ‘Como eres, crees que sabes mas que el tio que creo el juego,’. Yo digo, ‘Sé más que él. Él me lo dijo.’«

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You´re the best, around / Nothing’s gonna ever keep you down!

Su carrera no comenzó, ni mucho menos, ayer, por que como habreis adivinado, nuestro protagonista es fruto de los agitados años ochenta. Billy se dio cuenta a los dieciseis, que la gente se agolpaba alrededor de las maquinas recreativas con el mismo interes que el publico de un partido de baseball de final de liga. Movido por la fama que otorgaban los highscores, terminó grabando su nombre en el libro Guinness para nada menos que Pac-Man, Ms. Pac-Man, Donkey Kong, Donkey Kong, Jr., Centipede, y Burger Time como autor de las mayores puntuaciones jamás registradas. El nivel era altísimo, y las imposibles partidas se extendían a lo largo de horas, incluso días, poniendo a prueba la resistencia física y mental de los participantes, pero Billy siempre estaba por encima de todos ellos. Se convirtio a su vez en el validador oficial de records para  Twin Galaxies,  logrando identificar a todos los que intentaban atribuirse records imposibles (hay que dejar claro que para Billy, cualquier record era imposible, si se trataba de una puntuación mas alta que la suya). Con unas cuantas preguntas sobre el comportamiento de los fantasmas a partir del nivel veintiuno, era capaz de desenmascarar al farsante, revalidando al mismo tiempo sus propios records.

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Tanto Pac-Man no puede ser bueno.

Pero todo tiene su fin, y las recreativas en las que el único interés residia en acumular puntos, dieron lugar a otro tipo de juegos con objetivos definidos e incluso, un final. Los videojuegos cambiaron y se hicieron más sofísticados. El tiempo y la gloria pasaron para Billy, satisfecho al saber de que nadie podria llegar a batirlo ( y sin un desafío a la altura, hasta los poderosos se aburren, cómo bien nos enseñaron los malos de las películas). Comenzo a llevar el negocio familiar, un restaurante que su padre habia abierto hacia años. Tambien lanzo al mercado la marca de salsas para la barbacoa Rickey´s . Sin embargo, todo pareció tambalearse al llegar 1998. El periodo que Billy pasó alejado de los laberintos de Pac-Man, fue aprovechado por sus seguidores para imitarle, hasta el punto de poner en riesgo los logros conseguidos, hacía más de una decada. Tras conocer que un par de canadienses estaban a punto de lograr La Partida Perfecta, tuvo que ponerse manos a la obra para lograrlo antes que ellos. Arañandole tiempo a las jornadas, llevo a cabo unos seis meses de entranamiento, que al imaginarlo con musica de Survivor se me ponen los pelos como escarpias. Tras un par de intentos fallidos, finalmente el logro tuvo lugar en New Hampshire, el 3 de Julio de 1999. La Partida  Perfecta: 3,333,360 puntos. Lo primero que le oyeron decir los fans y los medios de comunicación alli reunidos fue: «Ya no tendre que volver a jugar otra vez a este maldito juego«. 

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Con la maquinaria siempre a tope!

Pero la leyenda de Billy Mitchell no es más que la punta de un iceberg lleno de freaks, dispuestos a encerrarse horas a oscuras con el arcade en cuestión para llegar a batir un record. Tanto Billy como un buen puñado de nerds del high score fueron retratados en el reciente documental Chasing Ghosts: Beyond the Arcade, en el que se muestran las competiciones que tenian lugar en Twin Galaxies y la maña que se daba esta panda en los ochenta. Más recientemente, tenemos el caso de William Carlton, que para lograr la maxima puntuación de Missile Command (ataques de epilepsia asegurados en menos de cinco minutos), tuvo que jugar una partida ininterrumpida durante 48 horas. Su hazaña (que por algún motivo me recuerda a la de Annabel Chong) fue tambien registrada en ¡otro documental!, HIGH SCORE.(¿Superación personal u obsesión malsana?)

No dejes de flipar con Billy Mitchell en Acción!

Cuando nuestro héroe es preguntado sobre la gente con la que compartió fama en aquella epoca es capaz de hacer un retrato espeluznante: “La reputación que tienen los jugadores de videojuegos es la de ser unos nerds. Y la mitad de las veces es verdad. El top 100 de jugadores es la gente mas intelgente que he conocido nunca, pero la mitad de ellos es disfuncional. Encontraras paranoicos, gente con problemas de higiene que se parecen al tío Fetido, tios tan absolutamente introvertidos que no saben tratar con la sociedad. Me ha ocurrido alguna vez que me he quedado hasta tarde y he posteado algo en algún foro a las cuatro de la mañana, y literalmente un minuto despues dos o tres tios de esos que estan encerrados en un sotano han posteado una respuesta.«

La apariencia de Billy Mitchell no puede dejar indiferente. Las distintas fotos que acompañan este artículo, demuestran que es tan sutil en sus declaraciones como en el atuendo. Quiza sea casual, pero el estilo que ha elegido le permite ser reconocido a distancia sin problemas. Un mullet clasico, una barba cuidadosamente perfilada, y una sempiterna corbata con la bandera americana son sus señas de identidad. De esa guisa se pasea por los USA promocionando sus cuatro variedades de salsa y atendiendo a convenciones de retro gamers. A pesar de que nos pueda llamar la atención  su imagen, el proclama la perfección como su leiv motiv vital. «Todavia mantengo lo que yo he llamado ‘obsesión controlada’»- explica– » Ahora lo aplico a la familia y a los negocios. Estoy obsesionado con ser el mejor. Voy a seguir siendo el mejor, salvo que ahora se trata de ser el mejor marido, el mejor padre, el mejor hombre de negocios…«

Pero Billy no puede dormir tranquilo. Recientemente se ha estrenado en los circuitos festivaleros de documentales, la pelicula The King of Kong, en la que se cuenta como Mitchell volvió a ser retado recientemente, esta vez en el que fue su primer gran highscore, el de Donkey Kong. Su competidor, un aburrido profesor de ciencias con ganas de destacar en algo por una vez en la vida. El reto está servido, como tantas otras veces en los últimos años¿Podra Billy Mitchell soltar el joystick alguna vez? ¿Le dejaran concentrarse en su familia y en su floreciente negocio? Creo más bien, que las sombras de Blinky, Inky, Pinky y Clide le perseguiran hasta el final de sus ‘tres vidas’.