Del cierre de Superpop ya se ha dicho mucho. En realidad, no se ha dicho más que algunos tweets ingeniosos y un par de artículos en portales de megacorporaciones donde ni siquiera mendionan que han sacado todas y cada una de las imágenes de Todocolección. Me van a permitir, por tanto, que comparta esta galería con un montón no ya de portadas, sino de imágenes de sus regalos y hasta páginas interiores, cortesía de nuestra  lectora Jenn.

Lógicamente, siendo hombre, nunca fui un gran lector de la revista: la ojeabas en clase cuando te la enseñaba la compañera de pupitre, en casa de tu prima o hasta en casa, si tenías hermanas, como es mi caso (aunque a ella le gustaba más la Bravo). Pero a poco que fueras un crío con cierto interés por la música Pop, era inevitable ojearla. En los últimos años, la Loka y la Nueva Vale le arrebataron bastantes lectores, siendo además, bastante más marranas en cuando a tema sexual se refiere y, en el caso de la Loka, tomando una actitud despectiva hacia ídolos mega-moñas tipo Fran Perea y demás. Sucumbieron hace tiempo.

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Confieso que me habría encantado poder escribir algo en cualquier revista de adolescentes: principalmente porque se inventaban la mitad de los contenidos, y eso siempre me ha molado muchísimo. En los 80 había una sección donde Joey Tempest de Europe entrevistaba cada semana a otro cantante famoso, en exclusiva para Super Pop. ¡Viva! Eso sí es creatividad y no el rol o los Loquendos de Naruto.

La revista pasó un momento duro en el que la mayoría de portadas eran para programa de TV: ya se dejaba ver en la época de Gran Hermano y Compañeros y se fue consolidando con cada vez más portadas de RBD, High School Musical, Los Serrano (!), Física o Química, El Internado… Está claro que la música dejó de ser el motor de la cultura pop que fue durante décadas, y los Tokio Hotel, por más que lo intentaron, no lograron reactivar el mercado.

Atrás quedan los cantantes melódicos, los nuevos románticos, Stock, Aikman & Waterman y las boy bands. Las noticias se las dan los blogs, para leer guarrerías, las comentan en los fotos, y para traducir las letras de canciones, utilizan el Bing o el traductor del Google. Sobre todo, se pone más complicado forrar las carpetas y empapelar las habitaciones de posters del pazguato que tienes como ídolo. Nuestra querida Pauli hablaba del asunto con su habitual gracia hace ya algunos años, siendo el perfecto complemento para esta galería.

Esperemos que Justin Bieber logre reactivar el maravilloso mundo de los ídolos, sin los cuales ninguna adolescencia está completa. Seguro que la edición digital de Super Pop lo agradecerá. Va por ustedes, lectoras.