Mirad bien este video. Conocéis la canción. Claro que sí. Igual que este otra. Son los primeros éxitos de la carrera de George Michael. Pero… ¿qué es eso? ¿Quién es el chico moreno que aparece en los videos tocando la guitarra o sonriendo? ¿No era George un solista?

Pues no. Porque Michael, como deberíais saber, comenzó su carrera en Wham!, un DÚO. Es decir, un grupo compuesto por dos (2) personas, que trabajan juntos con un objetivo en común, como Batman y Robin, El dúo dinámico, el gobierno y la banca… o sea que el tipo ese… debía ser la otra mitad del dúo. ¿Pero quién es? ¿Qué hacía? ¿Y por qué nadie se acuerda de él y su papel en lanzar al estrellato a George Michael? ¡Pero existió! ¡No estoy loco! Aunque su existencia sea difícil de probar, como la de Atlantis o la de un ultrasur marica. En viruete.com rendimos tributo hoy a Andrew Ridgeley, el moreno de Wham, uno de los fetiches de esta web desde su nacimiento.

«Pero sin marcionadas eh»

 

Andrew y George Kiriakos Panayiotou se conocieron en el cole. Compartían una pasión común por la música. Andrew ya tocaba la guitarra en el típico grupo escolar. Y ejercía una extraña atención sobre George, puesto que nuestro moreno amigo era una persona divertida, segura de si misma, que caía bien a los chicos y gustaba a las chicas. Justo lo contrario que el joven George, un chico tímido y atormentado, seguramente por su confusión sexual, que le convertía en alguien inseguro, huraño y borde con la mayoría de la gente. Por aquel entonces los jóvenes torturados se daban a las artes, en lugar de a los blogs y foros. Eso que hemos perdido.


El joven Kiriakos superstar se unió al grupo, que poco después se fue al garete. Pero él pretendía hacer carrera en esto de la música. Tenía una serie de canciones que quería grabar y le caía bien Andrew. La inseguridad y el miedo al fracaso atenazaban a George, que decidió formar un dúo con su amigo, y así compartir ideas, trabajo y responsabilidades. Se cambió ese nombre de jugador de baloncesto del Panatinaikos por el más sonoro George Michael. En cuando a la agrupación, decidieron llamarse Wham! así, con exclamación al final, cosa muy copiada por grupos futuros. Juntos grabaron y firmaron unos temillas en los que George llevaba la voz cantante (literal y metafóricamente hablando), pero en los que al menos, Andrew aún aportaba algunas ideas con su guitarra. Duró poco…

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¡Cuántas utilidades tiene la redecilla de las naranjas!

La imagen del dúo en sus primeros días exudaba “amistad masculina”. De eso se trataba. De dos súper colegas que cantaban juntos que ya eran hombres y que eran muy machotes y se iban a ver al Atleti. Claro que en aquellos videoclips, mientras que Michael cantaba… Andrew ¿qué hacía? No hacía coros, no tocaba instrumento alguno, solo salía por ahí y chocaba los cinco con su socio y se ponía a bailar con Pepsi y Shirley (las bailarinas que, en algún momento, hasta eran parte «oficial» del grupo) . El público  lo preguntaba. La prensa  lo preguntaba en las entrevistas. Los gatos  lo preguntaban a sus dueños. Y la respuesta, en realidad había estado ahí desde el principio. Era… su ayudante. El compañero de George Michael. Ya lo decían en el New Musical Express el 18 de Junio de 1983: “Andrew ofrece consejo, apoyo y opinión».

 

 
Cuando hubo que comenzar a componer canciones para el disco, Michael descubrió que Andrew aportaba al proceso creativolo mismo que Paquirrín al desarrollo de la carrera espacial: absolutamente nada. Club Tropicana, el cuarto single del grupo, fue su último crédito como compositor. Sí, sale también en Careless Whisper, la balada bajo cuya influencia se habrán engendrado más niños del mundo, fue un single de Michael en solitario… Pero porque aunque saliera en el segundo álbum, fue uno de los primeros temas que registraron.
 
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La chupa de cuero, como sucede hoy, la prenda de los que no han dado ni media hostia en su vida

 

Ridgeley aportaba “otras cosas” a Wham!. A él le tocaron algunas de las tareas más molestas para un artista, pero para las cuales estaba bastante más capacitado que George, al no tener los prontos tontos que tenía la estrellita. Andrew se encargaba de tratar con la prensa, los managers y los quehaceres de la gira. Además, ayudaba a la promoción del grupo generando noticias para aparecer constantemente en la prensa: sus líos de faldas, su operación de nariz… publicidad que venía bien a unos principantes. Pero su principal misión era apoyar a su socio, y lidiar con sus ataques de inseguridad, sus cabreos y su miedo escénico. Y aún os parecerá poco. Fijaos siempre en la horrorosa sonrisa forzadísima que George suele regalar en sus fotos, contra la genuinamente feliz de Andrew. Las sonrisas no engañan.

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Su otra gran aportación fue idear su look con chupas de cuero, cambiarlo después a los trajes y/o pantaloncitos cortos o la idea de teñirse el pelo de rubio, y luego, intercambiar colegas con su partenaire. El mito de muchos se cae: ¡EL MORENO DE WHAM FUE AL PRINCIPIO EL RUBIO DE WHAM! Ya se sabe que un dúo que merezca la pena no puede coincidir en el color de pelo, como nos demostraron Simon & Garfunkell, Hall & Oates, Los pecos o Modern Talking. Ya: Pereza lo llevan igual. Pero hemos dicho “que merezcan la pena”. Desde luego, en el mundo del pop comercial, acertar con una imagen que atraiga ya es todo un logro, aunque ya ven que su contribución a la historia de la música fue tan grande como la de Fórmula Abierta o Ponzoña musical.

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¿Crisis? Que no hombre, que crisis, jajaja, aterrizaje suave, hombre…jajaja

Tras el exitazo del primer disco, con varios singles de pop absurdo y divertido con toques de rap, como «Young Guns» o «Bad boys» (y que en españa solo imitaron Objetivo Birmania) alcanzando buenos puestos, una gira exitosa, colaboraciones en los eventos clave de la época (Live Aid y demás) y el ego de George reafirmado, éste comenzóva pensar en lanzarse en solitario. Fueron sus managers los que le convencieron para seguir algunos años más, alegando que ahora que la banda empezaba a despuntar era un suicidio irse separarse. Y, además… ¿qué sería de Andrés? ¿Cómo le iba a dejar sólo? Wham! siguió adelante… por miedo y por miedo.

Por si fuera poco, el ya mentado «Careless Whisper» (es escribirlo y me entran ganas de enrollarme con alguien) apareció en USA con un contundente «Wham! Featuring George Michael, cosa que no hacía sino reforzar la confianza de George. Un poco guarrada hacer algo así en uno de los pocos temas que compusieron juntos, la verdad. Lo que estaba clarísimo es que George era un talentazo: algunas de sus canciones son verdaderas lecciones en «songwriting»: estructura, arreglos, letras que refuerzan la atmósfera musical, diferentes partes para hacer las repetidas escuchas más interesantes… Michael sabía componer y producir temazos. ¡Y su carrera acababa de empezar! Las horas de Andrew estaban contadas, y hasta la crítica lo sabía, que comenzó a reírse de él. Los resultados de aquella campaña de desprestigio aún los está viviendo.

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Podrás componer bien, pero nunca podrás… levantar la ceja como yo

La buena estrella con la que comenzó nuestro amigo en el grupo comenzó a apagarse. Los dos fueron invitados a grabar un tema a favor de los niños de África, el famoso en su día ‘Do they know it’s Christmas?’. En la grabación solo participó George. ¿Por qué? Porque Andrew se quedó dormido ese día. El grupo fue nominado también a un Ivor Novello (premio para compositores) a la mejor canción, por Careless Whisper. Y de los dos, solo Michael apareció (ganó en otra nominación, a compositor). Andrew se quedó en casita… Con esta capacidad para perderse los eventos importantes, estaba claro que en el mundo de la música tenía un negro porvenir.

El segundo disco ya empezaba a mostrar más madurez y, como decimos, la participación de Andrew estaba bajo mínimos. El resultado, temas tan acojonantes como Heartbeat o Last Christmas, una de mis canciones favoritas de siempre, o números uno mundiales como la chufletera «Wake me up before you go go». Michael ardía en deseos de lanzarse en solitario, mientras Andrew se dedicaba a comprarse cochazos y pasarlo bien. Eso sí, gracias a él consiguieron un mejor contrato y ficharon a su súper-manager, que consiguió que la banda tocara en la China comunista. Casi na. George, como imagináis, estaba como un flan, pero ahí estaba Andrew para tranquilizarle y… y… Y ya.

 

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Parchís, pese a su mala prensa, fue uno de los grupos más influyentes de la historia

Durante años existieron rumores sobre los verdaderos motivos de la separación. Unos afirman que, cuando jugaban al Street Fighter 2, Ridgeley gustaba de acorralar a Michael en la esquina a base de ayukens. Otros afirman que una vez quedaron todos los colegas para ir a ver Starfighter: la aventura comienza y se les olvidó llamar a George, que era el que más ganas tenía de verla. Hay quien habla, incluso de unos tebeos de Nick Furia que destrozó el hermano pequeño de Andrew y que este devolvió mordidos y manchados de aceite, para deconsuelo de Jorgito…

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FREEDOM FOR ANDREW

 

Mentiras y calumnias, que bien podrían haber provocado que gritaran aquello de «sois destructores. Hiena, víbora, verdugo!». Sencillamente, para Jorge Miguel, su amigo ya no tenía ninguna utilidad. Aunque el líder del grupo fue persuadido para hacer una gira completa, que se saldó con llenazos históricos, la suerte estaba echada, y por mucho que se preocupara por el futuro de su amigo, tenía que ir en solitario. Un conciertazo en Wembley por el que cada uno se embolsó medio millón de libras (!) selló el destino del dúo. 

Del triunfo posterior de Faith poco podemos decir. Recordar, en todo caso, que sirvió de sintonía para el programa Cerca de las estrellas, que plantó el germen de la NBA en España.

¿Y qué hizo Andrew mientras tanto? Pues tiene que ser difícil encontrarse en una situación así tan joven. A pesar de su esperada confusión, decidió tomárselo con calma. Lo primero, descansar unos meses y darse a la buena vida. Como ya sabéis, a Andrew no le costaba disfrutar de su condición de rompecorazones, al contrario que el amargado de Michael. Tras esto intentó dedicarse a las carreras de coches, con desigual fortuna como piloto de Fórmula 2, descubriendo que la cosa no es tan sencilla como la pintaban en el Out Run y el Pole Position. También probó a ser actor en Los Angeles, como Mar Flores. El resultado fue desalentador.

Ya en 1990 decidió volver a aquello que se le daba “bien”: la música. Firmo un contrato con Epic y lanzó su primer disco, Son of Albert. La dirección era más hardrockera, con más guitarra, y la voz de rata del moreno como protagonista. El problema es que, aunque podía tocar y cantar con cierta solvencia sus habilidades como compositor eran nefastas, como habéis podido comprobar. Y si bien en el mundo del rock eso no tiene tanta importancia, los fans de Andrew eran aquellas chicas que habían crecido escuchando a Wham! y que deseaban oír canciones más melódicas, amables y redondas, y no el remedo de Ratt y Poison que parecía su música, un estilo que en Inglaterra tampoco gustaba especialmente. Y con letras que no parecieran de grupo español cantando en inglés. Se olía el fracaso. Esos sí: su amiguete George hizo una aparición en una de las canciones, haciendo coros.

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Escuchado hoy en día, el disco se hace pesado de escuchar hasta a los lectores de rafabasa.com. Por si fuera poco, los clips tampoco le dejaban en buen lugar. Tanto en ellos como en sus apariciones en programas de TV, con un vestuario vergonzante que no se atreverían a llevar ni Bros, y que solo tiene cabida en carnavales, salones del manga o secundarios macarras de series españolas de tv. Eso cuando no iba directamente decamisao.

Tras el tortazo de Son of Albert, George se vio en una encrucijada. Su compañía había optado por no renovar el contrato, y él se había dado cuenta que como solista tenía más bien poco que ofrecer. Tras una década en el showbusiness,y siendo el hazmereir de la prensa musical, decidió retirarse tranquilamente y dedicarse a otros menesteres. Se arrejuntó con Keren Woodward, una de las Bananarama, que curiosamente, había salido una vez con George, y por lo visto a los 5 minutos de cita ya deseaba haber quedado con su compañero guitarrista. Se fueron a vivir a un pueblecito de la costa inglesa y se dedicó a sus negocios, entre los que consta una compañía de de productos para surf y submarinismo en Francia y una granja. También se convirtió en un activista ecológico y un amante del surf.

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Tu tío el del chalet en el la sierra y su nueva novia

Su tranquila vida solo se ve interrumpida cuando un helicóptero hace acto de aparición por los cielos del pueblecito. Y no se trata precisamente de gente huyendo de los zombis, como cabría pensar ante la visión de ese aparato volador. Su tripulante suele ser George Michael, que gusta de hacer esas escenitas. La perniciosa influencia de Elton John. Y sí: los dos siguen siendo amigos y hablan con regularidad. Recientemente ha protagonizado una suerte de comeback en Inglaterra, apareciendo en un reality-show, además de promover un fallido intento de unión a George en directo en una ocasión. Su pinta actual es bastante desastrosa, pero nos da que a él le da igual. Su ambición de fama y gloria quedaron aplacadas hace mucho. Lo único por lo que los fans de Wham desean la reunión es para poder oír en directo temazos como «Heartbeat» o «Young Guns», que el avergonzado Michael se niega a interpretar en directo.

Si recapitulamos, Kiriakos sigue siendo rico y famoso… lo que le ha costado disgustos conocidos por todos, tensiones y depresiones, a las que ya era propenso, al margen de una turbulenta e insatisfactoria vida personal. Y ni siquiera disfrutó de sus años en Wham!, debido a sus dudas, miedos y una enfermiza necesidad de reconocimiento. Andrew, por el contrario, vivió de una manera despreocupada el ser una estrella del pop durante los mejores años de su vida. Se pasó por la piedra a decenas de jovencitas y viajó por todo el mundo con alegría, mientras George se quejaba de absolutamente cualquier trivialidad. Cuando quiso, se casó con una bella mujer, con la que vive tranquilamente y aún cobra más de 200.000 libras en royalties por esas tres canciones que firmaron juntos en aquel grupo que vendió entre singles y discos entre 30 y 35 millones de discos. Todo esto sin apenas aportar casi nada creativamente. Así que siendo así cabe preguntarse… ¿es Andrew un fracasado? Yo creo rotundamente que no. Fue un tío con suerte y un espabilado. Y en España, donde reina el «que inventen ellos» y el «abajo el que suba», deberíamos adorarle como a un Dios precisamente por eso.