Drácula: El helado

Hace
50 años, por estas fechas diríamos "es
Mayo y se acerca el calor". Hoy en día, con
el mundo recalentado como una pizza de ayer y presa del
efecto invernadero ése decimos "es Mayo y
ya hace un calor que te cagas". El personal comienza
a buscarse la vida para refrescarse, unos optan por ir
con poca ropa, o directamente en pelotas, y otros prefieren
bañarse en la fresca sangre de sus víctimas.
Ambas opciones son respetables. Lo que seguro que harán
los dos será tomar algo que les alegre el paladar
y enfríe el cuerpo. Y cuando uno acude a comerse
un helado, es fácil dejarse deslumbrar por los
nuevos sabores que nos ofrecen las casas. Pero también
a veces apetece recurrir a lo familiar, a lo conocido,
a lo que sabemos que nos va gustar. Y ahí entran
en juego los helados clásicos. Los de toda la vida.
O toda la muerte, porque hoy vamos a hablar de el Drácula
de Frigo.

"Conan…
¿qué es lo mejor de la vida?"

Poco
imagianaba el sanguinario conde cárpato que su
leyenda iba a ser convertida en un reclamo infantil para
promocionar golosinas. Al menos le consolaría saber
que su polo goza de un éxito tal que es uno de
los pocos que sobrevive año tras año en
los carteles del puesto de la esquina. Quién sabe,
quizá optase por celebrarlo empalando a un par
de perros turcos. Estos rumanos sí que saben como
divertirse.

Al
acudir a adquirir las muestras para este artículo
contemplé, una vez más, que el envoltorio
clásico ha desaparecido. Al igual que series como
Star Trek o Kung Fu, lo clásico ha
sufrido una remoledación para adaptarlo a los nuevos
tiempos. El nuevo dibujo, es, en todo caso, parecido al
anterior: un amenazante Drácula nos contempla desde
el papel, desafiándonos a comerlo. Ahora el papelote
es negro, que queda más elegante, y el logo más
moderno. Antes era blanco y se veía un tenebroso
castillo a lo lejos. Supongo que es un detalle sin importancia,
pero yo, como Colombo, me suelo fijar en esas pijadas.
Por lo menos no se parece a la musuloca esa que sale en
Blade: Trinitry.

Mi
nueva meta en la vida: empapelar una habitación
con esto. ¿Os lo imagináis?

La
apariencia siempre ha sido la misma, un helado negro,
de apariencia elegante y suave textura, ni muy grande
ni muy pequeño. Está compuesto por tres
capas, cada una de un sabor, y nos recuerdan al conde
transilvano. La primera, la negra, tiene sabor a cola,
y representa la capa del vampiro, pero sin los siglos
de "mierda y talarañas", que diría
Chiquito en Brácula, que debería
haber acumulado la del verdadero Vlad. Una cobertura
se caracteriza por un estupendo sabor y una textura del
hielo muy lograda, que no se despedaza como otros.

El
segundo estrato del producto es rojo, sabor a fresa e
imagino que representa la sangre, el preciado líquido
vital que Drácula o Terelu extraen de sus
víctimas y que nosotros podemos extraer de nuestro
polo. La última capa, la vainilla, supongo que
hará las veces de la carne del conde, pálida
tras siglos sin ver la luz del sol. Como mi propia piel,
más o menos. Tiene la curiosidad de que se acumula
en la parte baja del helado. Y aunque parezca mentira,
en este helado, incluso el palo ayuda a conseguir una
mayor "caracterización". En efecto, el
palo del palo podría representar la estaca, que
inmoviliza al monstruo y permite que nosotros lo devoremos
tranquilamente. Sencillamente increíble.

Estamos
en la era del mestizaje: sí al sexo interracial.

En
el propio helado, por la parte de atrás, en el
listado de ingredientes se indica: "helado con sabor
a vainilla". Según sus fabricantes, el sabor
a vainilla es el principal, marginando así a sus
dos colegas. No me malentendáis: estoy completamente
a favor de la vainilla. La vainilla rockea. Me parece
un gran avance para sus derechos que por fin se reconozca
algún helado como de vainilla. Admiro su causa
y sé que la vainilla lleva décadas de lucha
y movilizaciones. No tengo ningún problema con
ello: algunos de mis mejores amigos saben a vainilla.
Pero no me parece justo que se margine así a los
otras dos capas, que aportan tanto al resultado final
como el sabotr ya mencionado

No
olvidamos lo del Prestige.

La
mezcla de los tres sabores es atractiva y equilibrada.
La cola es de la mejor que se puede probar en un producto
de estos tipos, la vainilla es suave y la fresa del final
es original. Añadamos a esto que durante mucho
tiempo se ha mantenido a un precio bajo y asequible para
los más jóvenes (hasta hace poco, que ya
vale 60c.) y tenemos un producto irresistible: buen sabor,
bajo precio y ¿a quién no le gustan los
monstruos? A todo el mundo, y al que no le gusten que
le largue.

Hoy
por hoy, los nuevos helados de Frigo, Nestle
(Avidesa ya murió ) optan por atraer al
comprador más adulto con propuestas más
sobrias y como de catálogo de Ikea pero
en helado, y así, los que iban dirigidos a los
chavales cada vez ocupan menos sitio en el cartel y son
cada vez menos ingeniosos. En su día teníamos
fantasmas (Nifty), tiburones, y en los restaurantes
chinos había frankesteins. Ahora nos tenemos que
conformar con aburridos carteles donde gente que parece
italiana se come diferentes variedades de cornettos. Que
coñazo.

El
virugato lleva una dieta más sana que yo
y pasó del potingue éste.

Ojalá
hubiera seguido la tradición y hubiéramos
podido probar helados de Aliens, de Depredador,
uno de zombies (sesos de nata y nueces, por ejemplo),
de Nicky, digo, Chucky, de Jaime Bores..
Hay todo un mundo por explorar, pero aquí, como
lo de Halloween tampoco se estila mucho, pues nos quedamos
sin nuestra ración de monstruos. Del Vampiro, hay
cientos de versiones, y esta es de las pocas que permanece
inmutable con el paso del tiempo. Lo único que
nos queda por hacer es apoyar al Drácula, y tomarnos
muchos este verano. Además, así le devolvemos
la jugada por la de siglos que lleva chupándonos
la sangre, el muy cabrón. Las cosas como son.

-Papi,
papi, vamos de excursión a alguna parte – dijo
Bi-Kuh, el pequeño Baby Furby.

-¿Quién
ser tú? -preguntó Lu-Luh

-Ser
tu hijo, Lu-Luh -le increpó Ku-Chai, el furby verde.

-Ah,
ser verdad… el Furby ése.

-Eso,
eso, vámonos todos de excursión a algún
sitio bonito -jaleó Ku-Tai, el multicolor presidente
de los furbys.

-Ya
tuvo que aparecer el cantamañanas este. ¿Y
dónde vamos, so crestudo? -respondió Lu-luh


Al parque de atracciones -dijo el pequeño Bi-Ku

-A
una fábrica de cajas de cartón -sugirió
Ku-Chai

-No,
que ser demasiada excitación para el crío.
Ya saber dónde ir…

..¡A
LA CAMA DE JOSE! -concluyó Lu-Luh entusismado

-Menuda
excursión… No sé que leches haber aquí
que mi tener tanto sueño. Oler raro -advirtió
Ku-Chai.


Hueles a sudor -dijo Ku-Tai.

-Oyeee
túuu, no imitar a Aída -se quejó
Bi-Ku.

-Este
ser un sitio inóspito lleno de criaturas extrañas
-afirmó Lu-Luh.

-Exacto
-dijo un arbusto al pasar.

-Vamos
a explorar a ver que hay…

-¡UAAAAAAAAAA!
¡ES DRÁCULA! – Lu-Luh se moría de
miedo.

-¡MI
MIERDORL! -gritó el verde Ku-Chai.

-¡Y
está bailando ragatton! – observó Ku-Tai

-Oyeee,
que es un helado -apuntó Bi-Ku – y todo el mundo
sabe que los helados solo bailan música Disco.

-Me
da igual… ¡ES DRÁCULA! ¡DRÁCULA!
¡DRÁCULA, DRÁCULA, DRÁCULA!
– ¡Ku-Tai estaba aterrado!

-Por
lo tanto bailaría el Dragostea, que es de la misma
zona -concluyó el inteligente baby Furby..

-Me
da más miedo que los anuncios de Cruzcampo. ¡Huyamos
antes de que nos vea! -Exclamó Lu-luh. Y todos
los furbenses siguieron su ejempló.

-CORREEED
POR VUESTRAS VIDAS – dijo Ku-Tai

-AY,
mi tener poquitas pilas y unas patas pequeñas,
costar correr – jadeó Bi-Ku..

-Huye,
que si Drácula venir, sorber el liquidillo de las
pilas -le avisó el furby blanco.

-Querer
decir lo que produce la sustancia XYZ que hace que poder
hablar.

-Eso
-dijo Lu-Luh pensativo… -Mi todavia no contar al crio
que funcionar a base de mezquindad- pensó.

-¡¡FREEEENAAAAAD!!
¡¡ERA UNA TRAMPA!!


¡AHí ESTÁ DRÁCULA!

-¡Y
un bote de agua oxigenada, con pinta de ser también
muy mala!


¡ESTAMOS PERDIDOS! ¡BUAAAAAA!


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