Pues no pensarían que iba a esquivar el tema, dejando que Viruete, Mat y Mágicoviaje se llevaran fortuna y gloria y me dejasen al margen. ¡KALIMAAAA KALIMAAAA! vengo gritando, pues ayer tuve ocasión de ver la nueva aventura del hombre que hizo que la palabra «arqueología» fuese un término popular. Como voy a hablar de la película, considero elección de cada uno de ustedes el seguir leyendo, luego no se echen las manos al torrao si desvelo algo.

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Esto es lo que los fans realmente esperaban, no tanto efecto especial. Lucas, pesetero. Spielberg, cantamañanas. Jar Jar es una mierda. Qué nostalgia, el Equipo A.
Mi valoración personal es la siguiente: divertida, en la línea de la saga. Los tiempos han cambiado, la gente ya no quiere héroes gallardos y serios, necesita un chiste cada tres puñetazos (a poder ser, macarra), y la mayoría de los temas están más sobados que la minga de un soltero. También los tiempos han cambiado para Indiana Jones, provocando un cambio sustancial en lo que la cuarta parte de la saga pudo haber sido hace diez años.


La idea primigenia era hacer una saga inspirada en James Bond, con lo cuál tenía que haber una chica distinta en cada película. Sin embargo, esta saga no ha sido tan extensa y continuada, y se ha decidido respetar al actor en lugar de cambiarlo cuando empezaba a pedir mucho dinero, le salían patas de gallo o directamente no funcionaba (George Lazenby, para qué te quiero). Lo mejor que se podía hacer con el envejecido Harrison Ford, si aún queríamos sentir algo de simpatía por el personaje, era juntarlo con un viejo amor, uno que todos conociéramos y que, coño, nos hiciera algo de ilusión ver de nuevo en la pantalla. Por supuesto, Marion Ravenwood sería la elegida, dado que Willie era una plasta y Elsa murió.
El respeto por el tiempo hace que el papel que una vez fue de compañero y asistente, Sallah, Tapón, Henry Jones Sr., se tuviera que elevar hasta compensar el protagonismo. Indy ya no está para tantos trotes (de hecho, se acerca más al Henry Jones Jr. del que tanto huía de joven), así que esta vez su ayudante tendría que ayudarle con el peso de la historia más allá de dar la réplica en los momentos divertidos, cagarla o salvar la situación en un momento crítico en el que el propio héroe estaba vendido. El papel de Mutt (Shia Labeouf, suena a actriz porno tragasables) es, por tanto, el de heredero, el que recoge el testigo para su generación. Y si cuaja, se pueden seguir haciendo películas, pero esta vez con él (porque la otra opción era hacer una trilogía previa, como pasó con La Guerra de las Galaxias, y eso sí que me parece cutre). Lo que pasa es que Indiana Jones ya tenía un claro heredero con saga propia: Rick O’Connell, el protagonista de las dos entregas (y pronto en sus pantallas, la tercera) de LA MOMIA..

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Una vez más, alguien arrebata a Indiana Jones lo que él ha conseguido con el sudor de su frente. Es que no escarmienta.
Respecto a la historia, pues qué quieren que les diga, muy similar a las otras. Sólo que en los años 50 los nazis ya no estaban de moda (hasta los 90 no volverían), y por tanto la histeria esotérica de Hitler tampoco. En cambio, los comunistas, la conspiranoia, las armas nucleares y los extraterrestres marcaron la década estadounidense, junto al rock, los coches y motos y las pintas de gominillas que ya vimos en Grease o Regreso al Futuro. De todo ello se hace eco la peli para intentar situarnos en la época correcta, lejos ya de la trilogía original.
Seguramente, muchos de esos que recordaban El Gran Héroe Americano o Los Electroduendes como algo divertidísimo encontrarán en esta miles de cosas para tirarse de los pelos que en las otras tres pasaron por alto. La principal es, sobre todo, lo pobre del argumento, lo hueco que resulta todo como mera excusa para una escena de acción tras otra. Ya que muchos de los detractores disfrutan con el agravio comparativo, pongamos como ejemplo de buen argumento Indiana Jones y la Última Cruzada:
—Al principio, el joven Indiana Jones huye.
—Años más tarde, huye de un barco.
—Después está dando clase y recibe la visita de un colega (Marcus Brody, en este caso). El malo le cuenta que su padre ha desaparecido buscando el Santo Grial, algo que le obsesionaba desde siempre. La misión de Indy será continuar la búsqueda donde su padre la dejó y, por supuesto, saber qué ha sido de él.
—Encuentra unas catacumbas llenas de bichos (ratas, en este caso). Encuentra lo que quiere y luego huye.
—Sale por las alcantarillas, a las que casualmente va a dar la tumba perdida de un templario. Y un montón de petróleo. Pero nunca nadie lo ha visto, debe de ser que en Venecia como total, los canales ya apestan, no hay trabajadores en las cloacas.
Huye en lancha.
—Va a Escocia porque se ha enterado de que su padre está prisionero allí. Todo es un plan de los malos porque ya que han encontrado lo que quieren excepto el diario del grial, lo mejor es juntarlos a ver si suena la flauta.
—Rescata a su padre.
—Le traicionan y se mete en apuros.
Huyen del castillo.
Huyen en moto.
—Van a por el diario a Alemania.
Huyen de Alemania en dirigible.
Huyen del dirigible en avioneta.
—Van a rescatar a Marcus. El doctor Jones es capturado.
—Indy los rescata, taponando por el camino un cañón con una piedra y sobreviviendo a un tanque que se despeña gracias a un hierbajo seco.
—Llegan a la ciudad perdida de Alejandreta, donde los malos han llegado antes, así que tanto correr no ha servido de nada.
—Resuelve en cuestión de segundos cada prueba que, se supone, dificulta el acceso a un gran secreto. El penitente se arrodilla y rueda por el suelo, luego tira de una palanca.
—Un malo muere por su obsesión con controlar fuerzas sobrehumanas.
—Deduce cuál, de entre cien posibles elecciones, es el grial, porque «es la copa de un carpintero». El interior chapado en oro, qué humilde.
—Un malo (traidor y rastrero) muere por su avaricia.
—Todo se desmorona, así que Indy huye.

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Fíjense qué argumento tan pobre para meter huidas. Y nadie se quejó de ella. ¿Prefieren que hablemos de la profundidad argumental de En Busca del Arca Perdida? ¿O del Templo Maldito? ¿Pero quién cojones busca argumento consistente en una película de aventuras con fondo fantástico? ¿Por qué la magia es creíble y los extraterrestres no?
En cuanto a las estupideces, a los detalles que nadie se cree, la enorme roca y la réplica casi perfecta del medallón a partir de una cicatriz en el arca perdida, el aterrizaje en balsa hinchable o las cabriolas imposibles de las vagonetas en el templo maldito o la ya mencionada historia de tapar un cañón de tanque con un pedrolo (atascado con la mano, encima) no son más justificables que el descenso con el camión a través del barranco y las cataratas.
Porque, amigos míos, como la propia Willie dejaba caer, los arqueólogos de verdad no pasan de ser hombrecillos curiosos. La mayoría de ellos ni siquiera pisan una excavación en su puñetera vida. Así que, para uno interesante y divertido que tenemos, dejémosle sobrevivir a una prueba nuclear metido en una nevera. Es un pequeño precio a pagar a cambio de cuatro divertidísimas películas de aventuras.
La mayoría de las quejas, como siempre, formuladas por esos antiguos niños o adolescentes que las mitificaron y para los que hoy en día son clásicos intocables. O por gente que frecuenta chats o foros de «cinéfilos». O por los que se hacen llamar «frikis» y tienen la importante misión de despreciar cualquier renovación de un mito. O por los que tienen un blog sobre cine y televisión y saben que es más fácil criticar algo que ensalzarlo.
En cuanto a los malos, pues lo de siempre. Gente a la que matan sus propios pecados. Cate Blanchett no es que esté mal en esta, es que como actriz tiene los mismos registros que un muñeco del Cortylandia, pero eso es algo de lo que yo me di cuenta hace ya mucho tiempo.
Y por cierto, siempre quise que Marion y él acabasen casados y tuvieran un hijo que compartiera el genio de ambos y continuase sus aventuras. Mírenlo por el lado bueno: a lo mejor Mutt tiene un hijo, y el nieto de Indiana Jones protagoniza películas ambientadas en los años 80. Quizá le hagan buscar a los Fraggle o el manual de instrucciones del traje alienígena del Gran Héroe Americano. Con lo que molan los 80, qué nostalgia, el Equipo A.