Aún alucino con ver a Ralph Macchio cada poco tiempo protagonizando Cobra Kai. Y seguro que él también (y más tiene que alucinar William Zabka, claro). No hace demasiado tiempo, su carrera prácticamente acabada, y en los últimos años no solo le hemos visto protagonizar esa serie que tanto debe a Ranma 1/2, sino que incluso antes alguien se acordó de él, y de su ascendencia italiana, para hacer un papel en la fantástica The Deuce.

Pero protagonizar su serie no es una circunstancia nueva para él. Lo juro. Yo lo he visto. ¡De verdad!

En 1995, y tras su trilogía marcial, papeles protagonistas y su destacada intervención en Mi primo Vinnie, que siempre hay que sacar cuando se habla de Macchio, el actor estaba en un brete. En los últimos dos años apenas había tenido un par de papeles en producciones de medio pelo. Lejos quedaban sus días de gloria. Y como tantas ex-estrellas buscó refugio en la televisión.

Salió mal. A pesar de rodar algunos episodios, la serie jamás fue emitida. ¡Excepto EN ESPAÑA!

El invento en cuestión se llamó The Ties That Bind. Aquí, Lazos que unen. Y en ella, Macchio era un joven padre de familia que, apurado económicamente, decide trabajar en la panadería italiana de su padre. El resto os lo imagináis: chascarrillos con su mujer, tramas de padres primerizos, chistes de italo-americanos y el alivio cómico del cuñado medio majareta. En este caso, nuestro querido Andrew Dice Clay AKA Ford Farlaine AKA “jajajacomomolaeldoblajePabloCarbonellputoamo”, tratando de reconducir su carrera a terrenos más comedidos.

 

La única imagen que se conserva de Lazos que unen

El actor y también productor, buscaba un cruce «entre Rosseanne y Loco por ti«, y bajo el ala de la NBC, Macchio y su equipo rodaron seis episodios, que por lo que sé, debieron parecer poca cosa a los responsables de la NBC. Por poca cosa entiéndase “puta mierda”. El resultado final fue, en sus propias palabras «una versión más moñas y no tan buena de Padres Forzosos«.

Como la cosa no estaba clara, la NBC organizó quiso testear el material. Algunos hogares seleccionados recibieron un VHS con un par de capítulos, y la petición de enviar feedback sobre la serie, qye No fue muy bueno. Finalmente, esos seis programas, ya grabados, fueron archivados, y la sitcom no se emitió jamás.

¿O quizá sí? Entre 1995 y 1996 TVE, por algún motivo, emitió de madrugada TONELADAS de series de una, o media temporada. Ahí te colaban, casi sin avisar y sin que a nadie le importara, los 27 episodios de El show de George Carlin o los 10 de Apocalipsis, ¿y ahora qué? O el show Lo mejor de lo Peor con Greg Kinnear, entre docenas de series que solo recordamos Pepe Colubi y yo. Madrugadas gloriosas para muchos parados, de jugar al Resident Evil original y ver series raras. Y ahí nos colocaron esos 6 episodios para después desaparecer.

Porque, efectivamente, esta esa una de esas series de las que no ha quedado ni puto rastro, como del Guasap aquel de Dani Martínez. Ni un pequeño clip en youtube, menos aún un episodio. Hasta las cintas que usaron en EEUU en aquel testeo llevaban un mecanismo de autodestrucción: ¡un imán que, al rebobinarla, se encargaba de borrar el episodio para siempre!

Por lo visto, alguno llegó a traspasar la banda magnética a un casete normal… pero las posibilidades de que emerja un mísero episodio son próximas a 0. Un invento diabólico para atentar contra una obra patrimonio de la humanidad. 

Ni Andrew Dice Clay ni Macchio hablan demasiado de esta experiencia juntos, yo ya no me acuerdo de nada más y en internet apenas hay un par de menciones…  así que poco más se puede decir de una serie que ahí queda, en mi memoria, otro recuerdo que nunca volveré a recuperar y que no tiene mucha pinta de que vaya a terminar en el archivo de TVE… ni de ningún lado.

Tendremos que conformarnos con que termine aquí, en Virucom, donde van a morir los sueños.

 

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