“Desde que te he conocido quiero ser como tÚUUUuuuu, un robot de veinte metros ¡color rojo y azUUUUuuuuuUUUl!”…  ¡Ah, qué gratos recuerdos trae la letra de la canción oficial no-oficila-pero-ojalá-lo-fuera de los Transformers! ¿Quién no querría ser robot y transformarse en un vehículo? Con los recortes económicos en investigación, desde luego que en España nos queda mucho camino para que la ciencia nos permita hacer realidad ese sueño. Así que no queda más remedio que recurrir a la mejor alternativa para recrear las fantasías pajeras: Los videojuegos.

¿Qué causa tanta expectación? ¿El robot? No, es que está jugando al Gals Panic

En el podcast nº 5 de Virucom abordaron el tema desde las series, los cómics y algo de juguetes, cual mesa redonda de licenciados con máster en Transformológicas. Este artículo se encarga de los llamativos juegos que han aparecido en la presente generación de consolas, un par de juegos que se han colocado en lo más alto en la historia de los robots en este medio. ¿Son más de lo que parecen? ¿ Unos clones de Gears of Wars disfrazados de franquicia ochentera, o algo más? También se han añadido unos cuantos enlaces a archivos de audio para que conozcáis, u os reencontréis con los Transformers clásicos, que son fuente de inspiración para estos juegos, así que, ¡a clickar como locos!

Transformers: Guerra por Cybetron

Cybertron. Un planeta de colores metálicos habitado por robots misteriosamente dotados de vida, inteligencia, un característico poder para transformarse en vehículos y acento español latino. Unos robots divididos por un destino maniqueo: unos malos y otros buenos, como los Masters. Autobots y Decepticons. Distintos, pero ambos bandos necesitan de la misma fuente de energía para funcionar, el Energón. Por desgracia, la energía escasea y por no quedar no queda ni cobre (ahí tenéis un posible origen canónico para el Rumano Robot). Al borde del apagón, y no del tipo inútil como los “ecológicos”, sino definitivo, los robots sólo pueden depositar sus esperanzas en dos alternativas: Pelear o emigrar. Y muy a diferencia de los españoles, que no hacen ni lo uno ni lo otro, los robots, como molan tanto, hacen las dos cosas a la vez. Sin despeinarse. Porque no tienen pelo. Bueno, alguno sí… A los viejos fans de la franquicia Transformers toda esa historia les debe de sonar mucho. El mismísimo primer episodio de la serie de los Transformers, más concretamente los primeros 15 minutos, con Bumblebee y Wheeljack recogiendo migajas de energía de donde bien pudieran. Perseguidos por Starscream y otros Seekers, de vuelta a Iacon… el resto, ya es historia y cientos de juguetes fabricados por esclavos en China. Y hace poco nos llegó esta revisión/resurrección de aquella gran historia, en forma de videojuego de acción moderno.

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High Moon Studio ha apostado sobre seguro a la hora de ponernos al control de los Transformers. El juego se enmarca en el subgénero de la Acción en Tercera Persona. Acción Pasillera según algunos, Tercera Persona Opaca, según un servidor. Lo llamo así porque en este subgénero en alza gracias al éxito de la saga Gears of War, el personaje ocupa la mitad de la pantalla y apenas deja hueco para ver. No, no es cosa de que los robots sean unos cacho cubos enormes, que lo son. Es que últimamente los personajes de este tipo de juegos parecen diseñados por los italianos creadores de Gormiti, con una proporción anatómica “hinchada”. Mucho. Ahí está el mentado Gormitis of War, con  esos humanos que da asco de mirarlos.

Es Ironhide… no, espera, ¿Cliffjumper? ¡Mierda, siempre me pasa lo mismo con «el rojo»!

El modo historia está dividido en capítulos, una decena dividida en mitad y mitad: Una para los Autobots y la otra para los Decepticons. No coinciden temporalmente, pero puedes elegir con qué bando empezar. Y como nadie es tonto, se empieza por lo que más mola: la de los Decepticons. Antes de empezar a jugar, el menú  brinda a los fans una gran alegría: Puedes elegir entre tres robots en cada capítulo. No tienes por qué limitarte a ser siempre uno de los conocidos líderes, sino que puedes fliparlo de la hostia haciendo fases enteritas con Soundwave (aunque sin los cassetes, ¡cagüen!) o Starscream, o si tienes siete añitos, con Bumblebee. Se supone que los robots son de categorías diferentes, y eso se nota a la hora de jugar, pero los que destacan son los de tipo avión: Puedes partir en vuelo cuando te dé la gana, aunque estés en un pasillo estrecho y dar vueltas como una mosca cojonera por el aire. Está mejor pensado de lo que suena, y las fases de los Seekers (los que vuelan, vamos) están adaptadas para ello, y personalmente, son mis favoritas. El trío calavera: Estarcrín, Zonderkaker o Skywarp. Tú decides cuál. Vale que no están toooodooos los Transormers habidos en la historia, pero qué se le va hacer. No todas las franquicias son tan afortunadas de tener su propia adaptación a lo Budokai Tenkaichi. Ni falta que hace.

Yogur es fan de las «mercaderías» de Transformers

Como juego de acción, es algo genérico y pasillero (esta generación será recordada por este adjetivo, que no siempre tiene por qué ser malo). Como juego de Transformers, es una joyita muy a tener en cuenta. Está colmado de referencias para esos fan que miran con lupa a ver si tratan bien a “sus” queridos robots. Frases típicas (como las lapidarias de Megatron…), nombres de los logros, gag, etc. Para el que se conforma con chorradas como cuando dicen “Sayonara baby” fuera de Terminator 2, pues está completito. A mí me gustó ver a Starscream y a Jetfire currando juntos, antes de romper amistad y que el primero se metiera a cansino oficial de los Decepticons. Y como guinda del pastel, este temazo (aunque con años detrás, aguanta el tipo) del que prescindieron los mandamases de las pelis de Michael Bay. Mira que discriminar a Stan Bush a favor de Linkin Park… eso no es maldad Decepticon, es subnormalidad Junkion.

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Transformers: Caída de Cybertron

El pasado agosto llegó la secuela. Tras el final de Guerra por Cybetron, el planeta hogar de los Transformers ha quedado hecho una escombrera gigante, los Autobots han perdido toda esperanza y se han quedado metiditos en el Arca, la gran nave migratoria con la que parten hacia la Tierra. ¡Toma ya! ¡Voy a poder liarla con mis robots de tres pisos de altura y conducir por autopistas junto a Spike, luchar contra los atlantes, ganarle en una carrera al paralítico repelente de Chip … Un momento. Empiezo el juego y Optimus y los demás siguen apalancados en Cybertron. ¿Qué ha pasado? ¿Se les ha caducado el pasaporte? ¿El Arca tiene un piloto de esos huelguistas inoportunos? Vaya, resulta que los de High Moon Studio han estirado los cinco minutos que se tarda en arrancar el Arca para contarnos cosas sobre los Dinobots, los Insecticons, Shockwave, Skeletor, Jon Nieve y otros personajes que se echaban de menos en la primera parte. Y ya de paso reciclar todas las texturas metálicas del juego anterior, en vez de currarse todo lo necesario para manejar a los robots en la Tierra. Roger Corman lo hacía y le llamaban «cutre» y demás…

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Más aún: Es básicamente el mismo juego que el anterior, pero con otras fases y con cambios aquí y allá. Poquitos, pero pueden llegar a provocar alegrías y/o disgustos a los fanáticos de Transformers (no sé si alguien se percata, pero evito a toda costa el término “transfan”. Poned “trans” en las imágenes de Google, ya veréis que sorpresa. Ni el cañón de Megatron, oiga). A mí particularmente me pesa la decisión sustituir lo de elegir personaje por capítulos individualizados. Esto guarda un paralelismo espiritual con la segunda temporada de G1, con aquellos episodios en los que tenías suerte si veías a Optimus y a sus allegados, y las historias giraban en torno a secundarios como Tracks y Blaster investigando misterios en una discoteca, o Seaspray ligando con sirenas (!?).

Destacan como ejemplos de ello, las partes de Cliffjumper yJazz. Dos fases larguísimas, una para cada uno, en el que su protagonismo es absoluto. Juegas más con cualquiera de ellos que con Megatron o hasta Optimus si apuras. Eso sí, a de Jazz se me hizo un poco sosa, sobre todo porque el sistema de “gancho” es el mismo que los de Batman Arkham y no da juego (qué ironía) más allá de tirar pa’lante. Llegado el momento, encadenamos unas cuantas fases con los Combaticons de forma frenética, muy molonas, pero cortas.

Luego está la cacareada inclusión de los Dinobots, que son muy populares entre el fandom, aunque si los ingleses hubieran tenido que soportar el doblaje latino, igual la cosa cambiaba… Pero lo cierto es que la experiencia se reduce a Grimlock y a una fase algo pesadita, la verdad. La parte de los mentados Combaticons es más variada, con eso de que vas manejándolos uno por uno durante un asalto bastante chulo contra los Autobots.

Han pensado hasta en las fans del Yaoi-Slash. Yuck.

En general, comparado con su predecesor, hay un baile de pros y contras, fanservice variado, pero cortísimo. Me callo ciertas cosas por no estropear la sorpresa, pero lo cierto es que se estropean ellas solas al ser tan breves. Es mejor juego, no por mucho margen, pero la mejora en muchos aspectos ahí está. Esta vez no hay alegría en el apartado musical.  Recuperan The Touch, pero ya era más conocida que la anterior. La novedad es una canción de Linkin Park… vale, no, parecen ellos, pero en realidad es Puscifer (¿El nombre estará sacado de algún libro de Harry Potter?), el proyecto en solitario de Maynard James Keenan. ¡Que me perdonen los fans hipsters de Tool! Lo que está claro es que a los Transformers les mola el buen metal. Tron.

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Podemos respirar tranquilos y suspirar de plazierd sabiendo que Hasbro no se olvida de los verdaderos fans al invertir en una alternativa a todo lo relacionado con la MichaelBayxploitation y poner en manos de un estudio cariñoso con la propiedad y con ambiciones de mejorar, aunque sea pasito a pasito. Si eres fan de los robots, o no lo eres pero sí  de los juegos del género descrito, Guerra y Caída son dos juegos notables que te podrán satisfacer pese a no ser un musjave o triple AAAAAAA de esos que se llevan notas de 9 en las webs de prensa luego de cobrar sobornos de las distribuidoras poderosas. Ah, jugadlos mínimo en dificultad normal, o en difícil.

¿Llegaremos a jugar a la tercera parte de esta prometedora saga en esta generación de consolas? Con lo que está durando (a alguno le ha dado tiempo a sacarse Medicina) igual hasta hay suerte y podremos arrancar del siguiente lugar con nuestros pads a la voz  de «Transform and roll out!«:

Algún día, algún día…