Cuando llegó a John Byrne a Los Nuevos Vengadores lo hizo con la intención de dar un vuelco al tono de la colección, caracterizado por las maravillosas historias kitch que llevaban un tiempo realizando Steve Englehart y Al Milgrom, y que tuvieron su cúspide en nuestra amadísima ‘Perdidos en el Espacio Tiempo’, a la que dedicamos hace tiempo un jugoso artículo.

 

Sus primeros actos fueron ciertamente polémicos: desmontar a La Visión para volverla blanca y robótica cual prostituta rusa, y que esto sirviera como catalizador para el despertar de la Fénix Oscura…. Digo, de la Bruja Escarlata Oscura. Veréis, ella era la mujer del bueno de La Visión, pero era a la vez, hija de Magneto, con lo cual la “maldad” siempre había estado ahí. Por herencia, parece. Así que solo hacía falta un empujoncito para que Wanda abrazara el mal absoluto y se liara a cruzar semáforos en rojo, troleara en Meneame y hasta se hiciera un videoblog. ¡Maldita!

Obviamente, uno de los puntos más interesantes de esta conversión es ver como se enfretaba a sus antiguos compañeros superhéroes. Entre ellos, al Hombre Maravilla, Simon Williams, un ser compuesto de energía iónica, superfuerte y con un legendario mal gusto en su vestir y su peinar. Al que, por cierto, parece que Wanda siempre le había hecho tilín y hasta tolón, que diría Will Smith.

Y aquí tenemos el momento de ese enfrentamiento. Una malvada Bruja Escarlata confiesa que siempre se ha sentido atraída por el siempre agobiado Hombre Maravilla, y baja al pilón a darse el gustazo de, por fin, catar su iónico miembro viril.

 

¿Y cómo reacciona el hombre maravilla? Pues de la manera más ambigua posible. El tipo no la aparta, indignado y sabedor del estado mental en el que se encuentra la pobre. Y es alguien que en teoría puede levantar 100 toneladas: puede sacarla de la habitación con un mero sacudir del pene, sin ir más lejos.
Pero tampoco os creáis que disfruta de la ocasión, porque ahí le tienen gritando ante lo doloroso de la ocasión. Menudo teatro: el típico “no pero sí, por favor” que tantas veces hemos tenido que adivinar en los ojos de nuestras compañeras.

Y dirá alguno que, en realidad, Wanda no llega al miembro “viril” (¡ja!) de su partnaire, ya que todavía se le ve asomar la cabeza por la viñeta. O el chico calza unas medidas extremadamente largas o aquí hay truco. Va a ser la segunda opción. Byrne comentó que esa cabeza fue un añadido de Marvel para que no pareciese que pasara… lo que estaba pasando.

El muy ladino comenta que él nunca había dicho que fuera precisamente una mamada lo que le hace, y que prefería dejarlo a la imaginación de cada uno. Ahora, vean la página tal y como se hizo originalmente y díganme qué diantres creen que está pasando…

Vamos: que parece que sigue metiéndose el pene en la boca, y encima el Hombre Maravilla queda como un cacao. Ah, por cierto: Magneto y el resto de los Vengadores estaban mirando, paralizados, el discurrir de la escena, e imaginamos, grabándolo con un móvil para subirlo a XVideos o a Forocoches. Te meas.

¿Cómo reaccionaron los fans de la época? Pues parece que ni fu ni fa. Byrne aún tenía mucho crédito y el feedback, que solo aparecía en el correo de los lectores, parecía positivo. Hoy día, que duda cabe, todos diríamos en Twitter que es una mierda sin siquiera leerlo, y que «Batman es el héroe que más mola porque es el más realista», que es lo que se dice siempre en estos casos.

Eso sí: el paso de los años ha puesto este momento donde se merece: en el podio de aquellos que dan vergüenza ajena. a pesar de que desde entonces, se ha establecido que la pobre bruja está chalada perdida y cada poco tiempo le toca perder la cabeza. A mí me da pena, la pobre.