Por si no se han dado cuenta, estamos de vacaciones y preparando cositas y buscando ocupación laboral para después del verano. Ah, y viendo mucho, muchísimo los juegos olímpicos. No hasta los extremos de nuestro amigo Pedro, que ahí le tienen, haciendo resúmenes diarios, pero si hasta el punto de ver muchos deportes y pruebas que el resto del año nos importan una mierda. Y a decir verdad, hasta el resto de olimpiadas nos suele importar una mierda. Será que son las primeras que veo viviendo solo. ¿Qué les está pareciendo todo esto? ¿Estamos haciendo el ridi tras la arrancada o la cosa se pondrá a altura de siempre?


Ahora mismo acabo de ver la paliza de los EEUU a Gasol y los suyos, aún peor de lo esperado, y con esos supercomentarios de Romay, que aún así cae simpático. Aunque tampoco era necesario verlo ahora, porque luego lo repiten por la noche y aún otra vez en Teledeporte. La cobertura de TVE está siendo lamentable, con montón de partidos y pruebas interesantes en el olvido y otras repetidas hasta la saciedad. Pero en fin, yo por la noche me trago lo que den, salvo por mi capitulito diario de Everwood en Clan TVE o las partidas al Mario Kart de Wii de Montse con su Baby peach.

Ahora, lo que más mal rollo me ha dado de toda la vida es la halterofilia. Esa sensación de que más de uno se parte la rodilla o los codos me lo hace pasar francamente mal. Ayer vi un poco la femenina, y ante tanto mostrenco se acuerda uno de La sansona del siglo XX. La española, la más «femenina», aunque sea por su adapatación del cannon Jenny al un físico más apropiado para luchar contra Godzilla que para ir a bailar El arrebato a la caseta de las ferias. Pero aquel «Cago en Dios» que lanzó cuando fracasó al levantar 135 kilos nos reconcilia con su condición de ponferradina de pro.
En fin. Una programación ideal para uno de los veranos más perros de mi vida, que se dice pronto. Ellos, representando la cima de la condición física humana, y yo, en bata frente al sofá representando la cima del pasotismo humano. Lo llamaré «las olimpiadas bizarras», en homenaje, claro, al mítico enemigo de Superman.