¿A quién le importa quién ganó el Nobel de física o el Príncipe de Asturias de literatura, eh? ¿Quién sigue la estela del Premio Planeta para elegir la próxima novela a leer? ¿Quién se guía por los Oscar últimamente? (más después de premios inexplicables como el del viejales de Pequeña Miss Sunshine)

Los únicos premios que se suelen consultar obedecen a las clases CRUELDAD y CURIOSIDAD, esos duendecillos rojo y azul que nos hacen cosquillas en la nuca tan a menudo y que se esconden en menos de lo que se tarda en decir «Yo no veo Gran Hermano, pero me lo han contado en el trabajo». Los Razzie o anti-oscars (que se dejan guiar por la demagogia facilona), los Guinness (que premian la estupidez humana a la hora de cumplir logros como «la pelota de tenis con más capas de pintura encima») y, por fin, los maravillosos PREMIOS DARWIN a aquellos cenutrios que hacen un favor a la humanidad, siguiendo la teoría de la evolución y quitándose de enmedio de la forma más estúpida.

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La selección natural sigue su curso. ¡Pinche pendejo Darwin yaaaa!

 

Como en esta web no queremos ser menos, he aquí los premios Darwin a muertes estúpidas en el cine, concedidos por la prestigiosa academia Coloso de Rodas, filial de Viruete.com:

El Camillero de SANGUINARIO (Halloween II)

Michael Myers es un asesino cabrón, y todo el mundo lo sabe (además, Goldmember es una mierda). Lo bueno es que, como lleva máscara, cualquier actor vale para hacer su papel. Y no sólo eso, además puede revivir una y otra vez con la excusa barata de que «le había puesto su máscara a otro» (¿y de dónde saca las nuevas?). En la secuela de Halloween, continuando con su masacre original, se cepilla a una enfermera en el hospital donde tendrá lugar la persecución de Jamie Lee Curtis, que parece una adolescente lo mismo que yo Míster España. Un empanado camillero se encuentra el cadáver y…

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De chamba nada, tío… ¡XANPA!

 

AL MÁS PURO ESTILO HANNA-BARBERA, se resbala con la sangre que inunda el suelo de plaqueta (o sintasol), se cae, se mete una costalada de órdago y se rompe el cuello y la espalda (suponemos, porque le sale un borbotón de sangre de la boca). De haber sobrevivido, imaginamos que habría ido a buscar al Enano para jugar boliche.

 

Sandra, la Fiestera de VIERNES 13 VII – La Nueva Sangre

Después de flirtear con otros géneros, como el «¿Quién lo hizo?» (Viernes 13: Un Nuevo Comienzo) y la comedia negra (Viernes 13 VI: Jason Vive), la saga volvió a sus orígenes de terror mierdero, esta vez con un sorbete sobrenatural y psicopajero que va dando tumbos intentando que el público la tome en serio, como Tamara/Ambar/Yurena/Hordak. Aún así, algo del entrañable espíritu de la entrega anterior (la mejor, cómprenla en DVD) se filtra, y hay tiempo para guiños salidos de madre como el crimen con…

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Cuántos cuñados graciosos merecen acabar así en nochevieja…

 

UNA TROMPETILLA. Jason le incrusta una trompetilla de cotillón en el ojo a la chica y después la tira a tomar por saco (a ambas, chica y trompetilla, para qué iba a querer una trompetilla un tío que lleva la boca tapada). ¿Pero cómo se puede ser tan cabrón, hombre? ¿Qué horrible eternidad de mofa y befa le espera a esa pobre muchacha cuando explique a los demás en el purgatorio cómo murió?

Julius Gaw (V.C. Dupree), el boxeador de VIERNES 13 VIII: Jason vuelve para siempre

Aquí ya no se sabía quién daba más tumbos, si el pobre Jason, que a fuerza de resurrecciones ya estaba que se desmigaba como el bonito en escabeche, o la saga, que hacía aguas por todas partes. En esta especie de versión del Maniac Mansion pero con Jason dando matarile, los roles están perfectamente repartidos, y la palabra «cliché» alcanza aquí su máxima expresión. Ojo a Julius, personaje heroico, el deportista de la escuela, que sobrevive a la primera mitad de la película y dices «coño, pues al final este se salva», y que es el único que le echa pelotas y se encara con el psicópata. Le infla a ostias, usando sus mejores combos sacados de GameFaqs, y cuando está a punto de hacer el Fatality

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Siempre que se habla de boxeo con un blanco, tiene que sacar a relucir a Rocky Marciano

 

JASON LE ARRANCA LA CABEZA DE UN BOFETÓN. Sin mucho esfuerzo ni nada, un simple mojicón y hala, despachado. Ya se podía pasar Jason, a la vuelta de Manhattan, por algunas ciudades de nuestro país y repartir bofetones justicieros entre los chulitos que te amenazan con «inflarte a ostias» por menudencias como «mirar mal» o «llevar ropa de facha». Ese es el «bofetón a tiempo» del que habla la gente en las charlas sobre fracaso escolar y maltrato psicológico a los profesores. Lo tenía guardado Jason, qué tunante.

Laverne (Jeremy Green), la desparpajera de CREEPSHOW 2

La historia más recordada de esta floja secuela (no hay cojones de ver la 3) es sin duda La Balsa,  en la que cuatro zanganorros se van a un lago ahí, en Ca’Dios, para darse un baño «antes de que recojan la balsa de madera que alguien ha olvidado«. Es decir, una especie de pallet grande con una escalerilla que flota en medio del lago y que no es en sí nada para darse una panzada de kilómetros en coche. Pero en fin, los mozos nadan hasta allí, se encienden unos porros (que siguen secos, la magia del cine) y una mancha negra con pinta de bolsa de basura enorme que flota en la superficie se come a dos de ellos. Los dos que quedan ya saben que la mancha es capaz de meterse bajo la balsa y trepar por entre los tablones de madera, así que alejan los pies de las rendijas y se quedan quietos, hasta que horas más tarde, el cansancio los puede y se quedan fritos. Al despertar, Randy (el chico, algo salido, como su nombre indica) ve que Laverne está sopa y decide que es buena idea…

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No esh nada de qué preocuparshe, shólo una eshpecie de hilillosh negrosh de plashtilina, totalmente inocuosh e inofenshivosh

 

DEJARLA TUMBADA DE CUALQUIER MANERA, DESPECHUGARLA Y AL LÍO. Como era de esperar, la mancha, que despierta exigiendo el desayuno, trepa una vez más, se mete por entre las tablas y le engancha la cara a la pobre chica. Y el otro cabrón encima sale cagando melodías, aprovechando que el engrudo se está dando un festín con su amiga. Encima de salido y violador, rastrero.

Lee (Roxanne Kernohan) en CRITTERS 2

Centrémonos: eres un cazarrecompensas espacial, has sobrevivido a la plaga de la primera parte y, dejando a un lado que te mola cambiar de cara una y otra vez para que el público se ría, eres bastante profesional. Te gusta tanto tu trabajo que eres capaz de meterte en un edificio oscuro con un arma bien tocha a exterminar a las criaturillas de peligrosas fauces…

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Bichos raros y hambrientos asaltando a una rubia tetuda, como en cualquier festival erótico.

 

¿POR QUÉ TE QUEDAS DE PRONTO MIRANDO A UN LADO Y OTRO CON CARA DE PANOLI Y GRITANDO ANTES DE QUE PASE NADA? Es natural que, si no te da por disparar, sino que simplemente sucumbes a la pose que corresponde a la apariencia de rubia tonta que has adoptado, eres pasto de critter. No es que le hagan una emboscada, es que su canto del cisne equivale a ponerse en medio de una carretera y esperar que pase un coche y lo arrolle.

Sirius Black (Gary Oldman) en HARRY POTTER Y LA ORDEN DEL FÉNIX

Es un personaje muy importante en la saga Harry Potter: permite el efectismo del malo malísimo que resulta ser bueno y candoroso, se convierte en perro negro (que eso siempre mola) y cumple el propósito de dar esperanzas al puteado protagonista simplemente para luego desaparecer y joderle aún más la existencia, hundiéndole en la pena. Así dramatiza J.K. Rowling: matando a gente y haciendo que fulanita vaya al baile con menganito. No obstante, Sirius también es un mago poderoso que…

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Axl Rose siempre quiso morir así

 

¡¡SE QUEDA QUIETO CON CARA DE PÁNFILO MIENTRAS LE ECHAN UNA MALDICIÓN!! Aveda Kedavra (qué nombre tan chorras para una maldición mortal), dicho a toda prisa por la histérica Bonham Carter, cara de pazguato y pum, a la puerta chunga de las almas que está ahí por medio. Ni despedida emotiva ni pollas en vinagre: Fin de Sirius, Insert Coin. Pues va a resultar que no, que el personaje no era tan importante. Si no, Dumbledore le habría salvado con uno de sus deus ex machina.

Cabo Dwaight Hicks (Michael Biehn) en ALIEN 3.

Natural que este chico no llegase a nada, si por cada actuación estelar en una saga de éxito le seguía una secuela que se lo cargaba sin miramientos. En Terminator 2 aparecía en plan Frankie Avalon en Grease, para animar a Sarah Connor en sus sueños y tal, y le quitaron el metraje al chaval. Aunque mucho, muchísimo peor fue lo que le hicieron al carismático superviviente de LV-426, y es que…

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No te rías, Frost, que tú te caes al reactor.

 


MORIR EMPALADO POR UNA BARRA DE «SEGURIDAD»
es el colmo de la degradación, es como si al final de El Color Púrpura, Whoopi Goldberg se rompiese la cabeza al escurrirse en la bañera. ¿Qué seguridad aporta exactamente una barra que puede atravesar un cuerpo criogenizado en caso de colisión? ¿Seguridad de que muera instantáneamente y se ahorre el sufrimiento del naufragio, o de una mierda de secuela como la de Fincher? La plataforma de Motoristas contra los Quitamiedos tendrá herederos en el futuro.

Bridges (Alexander Delamere) en 28 DÍAS DESPUÉS

Vergonzoso. Este personaje tiene buenas ideas, como llenar su azotea de recipientes para aprovechar el agua de la lluvia, pero también tiene momentos abominables, como ese empeño suyo en coger el túnel CLARAMENTE ATASCADO y TOTALMENTE A OSCURAS, porque «se va más rápido por ahí» (¿?). Aunque sin duda su peor momento es cuando se cabrea con un cuervo por graznar mientras picotea un cadáver en lo alto, patea la verja para asustarlo y…

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En el colegio, se burlaba de los que tenían gafas. ¿Quién se ríe ahora, eh? ¿Quién?

 

DEL MUERTO ESCAPA UNA GOTA DE SANGRE Y SE LE CUELA EN EL OJO (en bochornosa cámara subjetiva). Con explicar que una sola gota de sangre ya contagia era suficiente, no hacía falta matar un personaje (como si hubiera muchos) para demostrarlo. Aunque como esto es el mundo al revés, seguro que muchos de ustedes consideran ese momento como una obra cumbre del género. Si para mí la película ya iba floja hasta este punto, es aquí cuando se termina de joder, aplicando la conocidísima y manida Ley de Romero para la Amenaza por Plaga: «Cuando tres o más individuos se encuentran atrapados en una situación crítica con amenaza colectiva exterior, pelearán entre ellos hasta destruirse, en lugar de unir fuerzas contra dicha amenaza.»

Ray Collins (Darius McCrary) en VAMPIROS: LOS MUERTOS

Eddie Winslow nunca fue el personaje favorito de nadie en Cosas de Casa. Incluso hoy la gente habla más de Judy o tía Rachel por sus extrañas desapariciones de la serie. Y su intervención en este subproducto protagonizado por Bon Jovi no contribuiría a relanzar su carrera, pues aunque interpreta a un cazador duro y realmente preparado, una vez se junta con el protagonista y le explica en qué consiste su cuidado arsenal…

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Cuando una película se anuncie con la coletilla «Director Conocido Presenta:… «, huyan de ella como de la peste.

SE LO CARGAN Y A OTRA COSA. No es que no llegue a hacer nada importante, es que en los escasos minutos en que aparece, cumple la misma función que Salma Hayek en El Mexicano: salir en el cartel porque les sobraba espacio. Esto no habría pasado si su papel lo hubiera interpretado Waldo Faldo Tío, tu padre é el Sorro!)

Nestor (Richard Marcus), el chatarrero de TEMBLORES

Para los que no conozcan esta pequeña obra de arte, trata sobre un puñado de paletorros en un pueblo en medio de la nada que de pronto son atacados por unos gusarapos gigantes que circulan bajo tierra a toda pastilla y se tragan cualquier cosa orgánica sin apenas masticar. Los asustados personajes intentan sobrevivir mientras buscan algún modo de escapar de la pesadilla, y una de las medidas que toman es colocarse en sitios altos para que los bichos no puedan cazarlos. En cuanto a Nestor

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¡Por mí y por todos mis compañeros!

 

SE SUBE A UN NEUMÁTICO y se sienta ahí como quien se prepara para tirarse por el típico tobogán con donut de los parques acuáticos. Todos le chillan que suba más alto, que eso no es suficiente, pero el otro se queda reposando la almorrana hasta que, lógicamente, uno de los bichos se lo cepilla. Lo único positivo para este actor es que gracias a esta película puede presumir de un 0 en la Six Degrees of Kevin Bacon.

Dr. James Atherton (Julian Sands), el biólogo de ARACNOFOBIA

Una plaga de arañas venenosísimas procedentes de Brasil pone en jaque a una tranquila población estadounidense. Tan tranquila como que Jeff Daniels es el protagonista, con esa cara de zanguango que tiene, que uno se lo imagina en un porche de Arizona tocando el banjo. Julian Sands es un experto en cuestiones de arañas, y de hecho lideraba la expedición que trajo a los bichitos consigo, por tanto el sentido común dicta que sea el más indicado para poner fin a la amenaza…

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Un gran poder conlleva una gran responsabilidad

 

¡PUES NO! He aquí que cuando reaparece, baja al sótano en el que los arácnidos han hecho nido y no se le ocurre otra cosa que dar toquecitos a un hilo de telaraña canturreando «La cena está listaaaaaa» hasta que, cosa lógica, una araña le salta encima y lo mata. ¿Qué pretendía el buen doctor? ¿Quizá cumplir una penitencia por todo el daño sufrido por su expedición?

Bob Peck (Robert Muldoon), el encargado de seguridad de JURASSIC PARK

Ya sé, ya sé que la muerte de Gennaro sentado al retrete y diciendo al tiranosaurio «¡Espera, espera!» es totalmente vergonzosa, pero al fin y al cabo es un abogado de mierda que deja tirados a unos niños cuando más le necesitan (como si el tiranosaurio se fuese a parar ante una demanda o algo). ¿Pero y Muldoon? Es el jefe de seguridad física del parque, es un cazador duro y preparado para cualquier cosa que le echen. Por eso no duda en coger un jeep de gasolina y, cuando divisa a un raptor en lontananza, montar un rifle en el más absoluto de los silencios y…

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Terrorists win

 

 
DEJAR QUE OTRO RAPTOR LE PILLE POR EL COSTADO. ¿Hacía falta que cada dinosaurio carnívoro se comiese a un personaje? Pues ya está. En lugar de quitar el personaje de la novela (que es bastante más importante que, pongamos, Ian Malcolm), lo recortamos al máximo y lo dejamos como carnaza. Y vaya forma de morir, diciendo al raptor  «Qué lista eres». Viendo lo de Julian Sands y las arañas, está claro que ser un experto en algo no sólo no te es útil, sino que te lleva a una muerte segura y vergonzante.

Teo (Enrique Villén), Marcial (Javier Veiga) y la estudiante de medicina de TUNO NEGRO

Esta tiene miga, no ya por la muerte en sí (ni porque la película sea una jena), sino por la sarta de incongruencias que ni el guionista, ni el director, ni el montador ni El Tío Pericles y su Motosierra supieron ver en esta pasada de rosca escena de crimen múltiple. Para empezar, a altas horas de la noche la estudiante se examina de cirugía con un cuerpo en una especie de minimorgue. El profesor la deja sola y le dice que tiene no sé cuánto para terminar. Esta se pone a mirar cuerpo a cuerpo y en la espalda de uno de ellos encuentra, cuidadosamente tatuada, la chuleta de lo que tiene que ir haciendo (TE CAGAS). Entonces, dos de los cuerpos tapados con sábanas se levantan y, después del susto de los chisposos tunos, se levanta otro cuerpo y este sí que es el asesino. Cuando el profesor llega, atraído por los gritos de terror de los tres «mozalbetes» (sobre todo Javier Veiga, que tiene casi cuarenta otoños – como los tunos de verdad, por otra parte)…

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Triste y sola se queda Fonseca
LOS TRES ESTÁN MUERTOS, DESANGRADOS Y UN ENORME SÍMBOLO DEL TUNO NEGRO HA SIDO CUIDADOSAMENTE TRAZADO EN EL SUELO CON LA SANGRE DE ELLOS. Todo eso en el minuto que tarda el profesor en dejar las gafas en el escritorio, chasquear la lengua y dirigirse al aula a ver qué cachondeo es ese. Vamos, que al asesino le falta dejarle hechas unas empanadillas por si le entra hambre mientras llega la policía. Si los asesinos de verdad fueran tan rápidos, no harían falta francotiradores. Con soltar a uno con una pistola, dejarle que se acerque a toda leche al presidente, le meta un tiro a bocajarro y salga zumbando, victoria impecable.

 

Obi-Wan Kenobi (Alec Guinness), el caballero jedi de LA GUERRA DE LAS GALAXIAS

Puede que esto levante ampollas y sean muchos los que intenten chistar acerca de la muerte del venerable (vetusto, más bien) jedi. Tras un duelo ortopédico en el que encajaría perfectamente la yenka como música de fondo (la vueltecita innecesaria que da Obi Wan más que de esgrimista parece de coreografía de El Consorcio), y una maniobra defensiva de «quiiita, quiiita, que no me acerques eso, que me haces daño», el legendario caballero jedi…

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Sólo se me ocurre una forma de empeorar esta escena: ir a verla disfrazado al cine

LEVANTA EL SABLE Y CIERRA LOS OJOS PARA QUE DARTH VADER SE LO CARGUE. Había hueco dramático que llenar y el viejo ya había cumplido su cometido, así que hala, al cesto de la ropa sucia. Y atención… ¡que al final vemos cómo Vader pisotea la capa como si ni él mismo se pudiera creer lo que acaba de pasar! Yo de pequeño pensé que era todo un truquete, y que el viejo iba a aparecer sano y salvo en la nave. No sé cuál es la filosofía exacta de un jedi, pero creo que dejarse matar por un esbirro del reverso tenebroso no es ni honorable ni útil ni caballeresco. Claro que después de la última peliculeja, vemos que el modo usual de morir de un jedi es pillado en bragas, y que después de todo, no son tan listos ni tan sabios.

Trueno (Carter Wong), uno de los 3 Tormentas de GOLPE EN LA PEQUEÑA CHINA

Peli más bien paródica que no se puede tomar en serio, a riesgo de pensar que es una mierda en lugar del peliculón que es. Aunque no por ello se iba a pasar por alto la esperpéntica muerte de Trueno, un ser superpoderoso a las órdenes del malvado Lo Pan. El pobre se lleva tal chasco al ver a su señor muerto que…

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Listerine: acción contra la placa

 

SE INFLA Y ESTALLA. Así porque sí. Porque las reglas dictan que cuando matas al jefe, sus secuaces se mueren y ya puedes pasar a la siguiente pantalla, previo paso por la fase de bonus en que tendrás que romper unos cuantos barriles. De hecho, incluso hasta ahí sería congruente, pero es que el pobre Trueno no muere hasta que no ve el cadáver de su jefe, varios minutos después de que este caiga a manos de Jack Burton.

Halloran (Scatman Crothers), el cocinero de EL RESPLANDOR

«Vamos, no puede ser una película de terror si no muere alguien». Este tipo de planteamientos que uno atribuye al típico dueño baturro de videoclub que te las recomendaba «de mucha acción» o «de mucha risa» (con lo cuál las de Bud Spencer le parecían definitivas) no se le pasa por alto ni siquiera a un supuesto genio como Stanley Kubrick. Menuda pérdida de tiempo la novela de Stephen King, si en seiscientas y pico páginas un tío loco y armado no se carga a nadie. Eso lo resuelvo yo, ea. He aquí que el heroico cocinero, mentor de poderes del niño y poseedor del don del Resplandor

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Yo siento lo mismo al oír el doblaje de esta peli

 

SE LLEVA UN HACHAZO EN EL PECHO EN CUANTO LLEGA AL HOTEL, y santas pascuas.  Ni pelea, ni forcejeo, ni ocasión de escena heroica, y eso resulta el doble de hiriente dado que Scatman Crothers era la voz de Hong Kong Phooey. Eso sí, a Wendy y Danny (siempre hay un puto ídem) les viene genial que les haya dejado un vehículo en perfecto estado a la puerta del hotel. Una vez más, el que parece que vaya a salvar el día muere de la forma más tonta, traicionera y gratuita. Para que luego digan que Kubrick era único.

Valerie Lewton (Kristen Cloke), la profesora de DESTINO FINAL

Cerramos el presente recital con una muerte totalmente fuera de serie, y es que, para más mandanga, es la mismísima muerte «en persona» la encargada de despachar a la desdichada profesora. Ya saben, cuando uno presiente una catástrofe y consigue que unos cuantos la eviten, la muerte se cabrea y los persigue, así que mejor quedarse sentadito en el avión y dejar que estalle. Rápido e indoloro. En cambio, uno se puede exponer a algo tan horrible como que…

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Se sospecha que la muerte pudiera estar vinculada a un ritual satánico o a un macabro juego de rol.

 

(Atención, que esta es de Pepe Viyuela)… SE LE CAIGA ALCOHOLAZO EN EL MONITOR DEL PC, HACIÉNDOLO ESTALLAR Y CLAVÁNDOLE UN FRAGMENTO DE CRISTAL EN LA GARGANTA, que después, al salir corriendo, VAYA CHORREANDO ALCOHOLAZO Y EL MONITOR, que se ha incendiado, LO PRENDA, PERSIGUIÉNDOLE LAS LLAMAS POR LA CASA. Que el fogón, en el que tiene puesta una tetera, salte en llamas también, el fuego alcance la botella de alcoholazo destapada y ELLA SE CAIGA AL SUELO PORQUE PEGUE UN PEDO y, mientras intenta alcanzar un trapo de la encimera para taparse la herida de la garganta, SE LE CAIGA EL REPOSACUCHILLOS y SE CLAVE UNO ENORME EN EL PECHO y, para más coña, el fuego haga que EL HORNO ESTALLE EN LLAMAS Y TIRE UNA SILLA SOBRE EL CUCHILLO, CLAVÁNDOSELO AÚN MÁS. Y porque no tiene gato, que si no, se mearía en su cara.

Como siempre, esto representa sólo una pequeña muestra de lo que podrán encontrar en el vasto mundo de las muertes tontas en el cine, y eso que no nos hemos metido en comedias, que si no, teníamos para vender y alquilar: el pistolero asmático de Crueldad Intolerable, el múltiple apuñalamiento con el juego entero de cuchillos Gynsu de Perdona Bonita, pero Lucas me quería a mí, cualquiera de las muertes de los malos de El Gran Halcón (¡Te vas a ahorrar una pasta en sombreros!)… un sinfín de puntos que, si no morimos de forma estúpida antes, quizá un día repasemos en esta web. De momento, recuerden evitar las telarañas, andar con cuidado si pisan charcos de sangre, no fiarse de los velocirraptores y no levantar mansamente el sable de luz ante su rival sólo porque el guión lo exija.