El estreno de Ovejas asesinas no hace sino recordarnos la rica y fascinante tradición de animales homicidas con la que cuenta el cine. Desde hace décadas, todo tipo de animales asesinos han hecho estragos con la humanidad, haciéndose eco de esa culpabilidad, que inunda el subconsciente colectivo, por explotar nuestro planeta y ser la causa de todo tipo de calamidades: contaminación, extinción de especies, la vuelta ciclista.. Bien sea en su variedad gigante o unidos en terroríficas manadas o enjambres, la naturaleza contraatacaba para vengarse de los abusos sufridos a las manos del estúpido hombre, que no debía jugar con según que fuerzas.

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A pesar de la inmensa variedad de fauna terrestre, algunas especies fueron claramente más favorecidas que otras. Así tenemos decenas y decenas de películas sobre arañas asesinas, desde Tarántula a Arac Atac. También las ratas han protagonizado muchísimas películas, siendo un animal perfecto para meter miedo en el cuerpo de los urbanitas, ya que ¿acaso no se dice que nuestras modernas ciudades están repletas de ellas? No hablemos ya de los tiburones, que son prácticamente un subgénero en si mismo, debido a la intervención italiana. Sobre pájaros o perros tampoco diremos nada. Incluso las langostas (el insecto) tiene tres o cuatro títulos en su haber.
Por eso mismo centraremos hoy nuestra mirada en otros bichejos que no han tenido la misma popularidad por el motivo que sea. Os presentamos las diez invasiones de bichos más inusuales del cine. Algunos por tratarse de animales comunes y poco amenazadores, incluso adorables para mucha gente. Otros, quizá, por ser criaturas más familiares para el hombre, con lo que no cuentan con la ventaja del miedo natural. Sea como sea, los ataques de estos animales han sido muy escasos, pero merecen la pena ser recordados. «Como advertencia», que diría cualquier personaje de estas películas.


Night of the lepus – Conejos asesinos

Tiene narices la cosa. Aquí hay que suspender doblemente la credibilidad. No somo hay que aceptar la existencia de conejos mutantes gigantes, sino que encima son carnívoros. Dos conceptos absolutamente delirantes. Los conejos se dedican a comerse la cosecha de unos granjeros. Para impedir su reproducción, les inyectan hormonas. Se ve que la cosa no termina de funcionar bien, porque uno se escapa, se aparea con otros y…. ¡bingo! Decenas de conejos gigantes atacan en breve los típicos ranchos y pueblecitos americanos asesinando a varios lugareños en el proceso. Aburridilla y barata, trataron de utilizar la cámara lenta para dar más corpulencia a los bichos, como Inoshiro Honda hizo con éxito en el primer Godzilla. Pero en lugar de incrementar la masa de los conejos, el proceso hizo aún más evidente el uso de maquetas. Por no hablar de la falta de motivación de las liebres: tienen una pinta absolutamente inofensiva y con muy poquitas ganas de atacar. William F. Claxton, su director, no tenía ni de coña el talento de Honda, y así le salió. Lo disparatado del guión, sus momentos gore (que los hay), la aparición de DeForest Kelley (el Dr. McCoy del Star Trek original) y su evidente condición de cinegranza la han convertido en un pequeño título de culto. Por un motivo o por otro, es inolvidable.


Frogs – Ranas asesinas (y otros bichos)

Miren este cartel. Y cuando hayan terminado, vuelvan a mirarlo otro ratito. Puro arte pop, absolutamente maravilloso, potente y evocador. Mil veces más que la propia película, un fracaso en toda regla y un auténtico petardo. Imaginaos como me quedé cuando por fin la recuperé una madrugada en La 2. Lo que parece, por dichas ilustración, parece que va a ser el apocalipsis ranil, se convierte en un vulgar body-count de los 70 en un entorno aislado (nada de apocalipsis: los personajes están en una isla) con los bichos retozando inofensivamente sobre sus víctimas. Y además de ranas, hay todo tipo de animales que se revelan contra el hombre, ese ser despreciable que destroza este bello planeta y encima ha engendrado seres como Melendi. Pero bueno, si que quieren ver ranas asesinas, pues sí, las hay, lástima que no les quepa un hombre en la barriga. Cachis la mar.

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Razorback – Jabalí asesino

Habitual presencia en los videoclubs hispanos de los 80, no falta nunca el compañero que te comenta que la vio en su día y no recuerda su título. Solo que le gustó mucho, y es que la cosa estaba bastante bien. La obsesiva lucha entre un hombre y el gigantesco jabalí en el desierto australiano (????) está bien planteada, el bicho es tremendamente cruel (¡se comía un bebe!), y los efectos especiales cumplían gracias a la pericia del director, que enseñaba lo justo el animatrónico. A mí de crío, al menos, me gustaba y me daba algo de miedo,que ya es decir. Es fácil echar por tierra de una manera cínica su falta de presupuesto, pero la cosa funcionaba y aún somos muchos las que la recordamos como un título recomendable, y el boca a boca provocó su éxito en nuestro país. En video, al menos. Protagonizada, por cierto, por Gregory Harrison, el de la breve serie Un hombre de familia, que le gustaba mucho a mis hermanos. Hoy en día, miles de internautas rinden tributo al jabalí al conectarse a los servidores del eMule del mismo nombre


Centipede horror – ciempiés asesinos

Tiene guasa que haya tantas películas de otros insectos y que estos, que SÍ son venenosos, no se hayan prodigado más en la gran pantalla. Tenían que ser, como no, los chinos los que se encargaran de esta auténtica ida de olla de maldiciones, sacerdotes budistas, magia negra rarísima, profanaciones de tumbas de niños, etc… Un auténtico alucine. Lo más acojonante del tema es que sus responsables se lo tomaron si fuera un programa del Endurance aquel que salía en el 1,2,3, y convirtieron su rodaje en un tour de force para sus protagonistas, que tuvieron aguantar a cientos de verdaderos artrópodos recorriendo sus cuerpos. El colmo llega con la inolvidable escena en la cual aparecen varios de ciempiés de la boca de un desafortunado joven, ante la atónita mirada del espectador que ve que sí, que los bichos están vivísimos y coleando y el tío se los ha tenido que meter dentro y aguantar como un jabato para escupirlos después. Y me quejo yo del dentista.


Killer Shrews – musarañas asesinas

Estos pequeños roedores, que muchos confunden con los gamusinos, son unas criaturas voraces pero inofensivas para el hombre. Y sin embargo, cuando la ciencia se entromete con el orden natural de las cosas, hasta la criatura más inofensiva se convierte en un ser retorcido y homicida, como bien nos ilustra la ominosa voz en off que abre la narración. Lo de siempre, vamos, pero que no nos cansamos, como no nos cansamos de algo que ha ayudado a conformar todo un género que amamos. Este es uno de esos casos donde las carencias de la película la elevan por encima de la media de la época: sus perrillos disfrazados de monstruos, sus diálogos horrorosos, sus situaciones que atentan con el sentido común… El grueso del metraje película consiste en los chuchos, digo, roedores acechando a base de escarbar a unos individuos encerrados en una casa. Y no, no copia a La noche de los muertos vivientes, que llegó diez años después.

pigs.jpg Pigs – cerdos asesinos.

Lo de «Cerdos asesinos» ya no es sólo una frase de Charles Bronson en El justiciero de la noche. Es una realidad. Los cerdos de pigs comían gente, y les encantaban, además. Es más, como se acostumbraban al sabor de la carne humana, ya no querían comer otra cosa. Claro que luego el dueño mataba a los cerdos y se los comía… Digno de un publireportaje de El pozo con Chechu, «el reportero más salchichero», que decía La Juani, explicándonos todo el proceso con la musiquilla esa de fondo… A ver, en Pigs, la culpa de casi todo lo tenía, obviamente el propietario de la granja de marras, pero hey, luego los bichos se revolucionaban ante la presencia de gente en su corral y pegaban unos bocados de cuidado. Un título que ha conseguido cierta aureola de culto con el paso del tiempo, lo cual provocó la compra de sus derechos por parte de Troma, que por una vez ha servido para algo: que el film salga en DVD. El Blue-ray, eso sí, parece que queda lejos.


Attack of the crab monsters – Cangrejos asesinos

Ok. pongámonos en situación. Piensa en la pescadería Hermanos Rodríguez, esa en la que regalaron a tu madre horrible camiseta de 20 aniversario y que tienes debajo de casa. ¿Te imaginas que esos cangrejos frescos, que tienen en el apestoso mostrador cargado de hielo, se rebelaran y atacaran a los clientes? Menuda escena. Y más aún si se tratara de crustáceos gigantes. Si es que llena más el ojo que la tripa, tanta ansia por coger el cangrejo más grande en año nuevo y luego mira…. El inefable Roger Corman en sus primeros años fue el artífice de esta baratija con descomunales cangrejos atacando las costas norteamericanas. Como en la mayoría de títulos de ésta época, los bichos salen poco y siempre tratando de evitar evidenciar su pobre construcción por la falta de presupuesto. Sin embargo no le quita encanto a un título menor de su director que tiene cierta gracia y encima se pasa en un pis-pas. En 1980 llegó La Garra, Island Claw, aunque me quedo desde luego con la Corman, y si sois listos, haréis lo mismo.

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Slugs, Muerte viscosa – Babosas asesinas

La aportación hispana a la lista, y la única película de babosas de la que tenemos noticia. No nos extraña la nacionalidad, teniendo en cuenta que aquí las tapas con sus primos los caracoles son casi un manjar. Sólo nosotros comprendemos la ironía de que ahora sean ellos los que nos coman a nosotros, aunque sean pequeños, frágiles y lentos, y además poco comunes en ciudades. Y aún así se vendió a medio mundo.
Habitual también de videoclubs ochenteros y pasada varias veces por televisión, es uno de los títulos más populares de su director Juan Piquer Simón, al que rendimos un apasionado tributo en esta misma página hablando de Supersonic man. Es un poco tostón, pero algunas de las escenas gore se quedaron incrustadas en la retina de muchos jóvenes impresionables. Además cuenta con la aparición de Concha Cuetos, de Farmacia de mierda, que siempre es un… ¿plus?
El film adaptaba la novela homónima de Shaun Hutson, un jebi inglés especializado en escribir novelas sobre bandadas de bicharracos que atacaban bien Londres bien la campiña inglesa. Todo lo dicho, menos las referencias hispanas, las pueden aplicar a Squirm, otro petardo americano con gusanos asesinos de los de pescar.


Beggining of the end – Saltamontes asesinos

Bert I. GordonL, el rey de las películas de mutaciones gigantes, le hecho bastante morraco con esta película, que nos presenta a un puñado de saltamontes asesinos luchando contra el ejército americano. Por lo visto, la cosa surgió un poco de coña en una animada fiesta a la que acudió el director, al cual le pareció una buena idea llevar la idea a la pantalla. En poco tiempo tenían listo el guión. El propio Gordon comentaba lo complicado que fue conseguir unos saltamontes de buen tamaño para rodar. Encargó la variedad más grandota que hay en américa, que se cría en Texas. le enviaron una caja con casi un centenar de ejemplares, todos machos (lo exigía las regulaciones). Cuando llegaron a su destino en Hollywood, sólo quedaban veinte. Se habían devorado entre ellos al no tener alimento durante días, y cada mañana descubría que se habían muerto unos cuantos más, con lo cual tuvo que apresurar en extremo el rodaje de las escenas del film: en unos días todos habían fenecido. Quizá eso explique la presencia de algunas de las peores transparencias jamás rodadas en la historia del cine. Y nosotros que nos acordamos todavía de lo simpático que parecía Flip, el de La abeja MayaL…


Killer Cats – Gatos sesinos

Durante años miré esta película, que reposaba en las estanterías de uno de los videoclubs de mi ciudad, con una mezcla de miedo y curiosidad (la mejor de la mezclas). Porque ¿cómo se iban a volver asesinos unos gatos? Esos preciosos y mimosos animales, gobernados como todos sabéis por nuestro virugato. Pues Shaun Cassidy pensó que sí, que se podían volver locos y malvados y atacar a la humanidad en «jaurías». Y eso que los gatos van siempre solos, pero aquí iban en un nutrido grupo: otro indicio de su locura. Los felinos se mean en la gente, matan al personal (saltando encima) y hacen la puñeta a una familia americana. Casi mismito que en la vida real. Es una película totalmente virueter por varios motivos: su tema, por la presencia de la siempre encantadora Claudia Christian, Ivanova de Babylon 5, y el guión de,como hemos indicado antes, Shaun Cassidy, actor e ídolo pop de los 70 muy querido por aquí. Y aunque recordamos alguna película suelta de un gatito cabrón, no me viene a la mente ninguna con grupos de mininos. Si alguien tiene una copia, que me avise: se la compro por un dólar.
No faltaron películas de tigres, osos, serpientes… pero claro, esos han matado mucha gente en la vida real. En La noche de la bestia hasta salía un zoo entero, con tigres y leones sedientos de sangre por beber un agua contaminada. En El alimento de los dioses salían gallinas gigantes, aunque no hacían nada, las pobrecillas. Luego tienen las de mediocachondeito como El pollo jurásico o Zadar, la vaca del infierno que honestamente no hemos podido ver. Creo, tras este repaso, todos podemos aprender una valiosa lección: lo mejor será exterminar a todos los animales antes de que ellos nos exterminen a nosotros. Menos al virugato, claro, que está aquí para guiarnos a un nuevo mundo.