Hará como dos o tres años que alguien me puso en su Walkman a los Planetas. Al igual que Bob Dylan al ver a Miguel Bosé en la Expo 92 pregunte extrañado ¿Es de coña? ¿No? Pues no, no lo son, son reales y gracias a ellos ponerse las gafas de Peter Sellers está de moda. Como ya hicimos en nuestro exitoso artículo del tontipop (que causo estragos en la pescadería de mi barrio), vamos a intentar diseccionar porque un grupo de drogadictos fashion han triunfado, y sobre todo porque la cantante de Dover tiene cara de frutera (al igual que Phil Collins y Micky Nadal). Se podría decir que Los Planetas son una síntesis entre Urano (Pulp) y Neptuno (Nirvana), pero como no estamos en el Rockdelux (sobre todo porque guardamos con cariño el primer LP de Emilio Aragón), diremos claramente que éstos son copia cutre hispánica del noise británico. Antes de introducirnos en los procelosos mundos del Festimad o el Calcetín Rock (En definitiva «el Andergraunt»), vamos a hacer un compendio de las razones por las cuales Dover eran necesarios.

El castellano es cutre, pero los sombreros de vaquero más.

El colapso del cutre-pop-rock ochentero

«La movida» es un fenómeno que, por más que se empeñen, acaba al entrar el PSOE en el poder en 1982. No es que Felipe quisiera acabar con Almodóvar o Los Nikis, es que al subvencionar de manera directa a todos los grupos que cantaban o tocaban acabaron con su frescura. Aunque eso no quita que a lo largo de los 80 se hiciera muy buena música, lo rupturista como tal colapsó al entrar dinero en manadas por parte de los socialistas. O mejor dicho, recuerden a The Refrescos «Movida promovida por el ayuntamiento». Así, y aunque surgieron algunos grupos chulos como Mecano o Los Inhumanos (en Viruete nuestro gusto es ecléctico, caben Modestia Aparte y La Velvet), a finales de la década ni dios compraba ya a Los Secretos Al rollo tecno de los 90 los grupos de los 80 no supieron adaptarse muy bien, ya sea por razones de autismo (Loquillo) o autenticidad (Radio Futura). Aunque eso desembocó en que los que optaron por no cambiar se convirtieran en iconos caducos o simplemente se separaran y vivieran del buenrollito cubano-hispano (Sí, me refiero al que imita Pau Donés). Por eso, el noise o el brit-pop nos entró tarde y mal, ya que los fósiles de los ochenta no supieron adaptarse.

¡Quiero ser Santiago Auserón, y salir en televisión!

Aquí divergen tres «reacciones» al buen rollito ochentero de canciones Pop perfectas: El entorno durillo (Post-jebis que compraba discos de Def Con Dos, o de los supervivientes toxicómanos del Rock Radical Vasco o Extremeño), proto-bakalaeros (Que comentamos ya en mi primer artículo) y sobre todo los primeros gafapastas. El fenómeno gafapasta tal cual es muy complicado de datar, puesto que el primer disco de Los Planetas data del 94. En esa época J (cantante del grupo) no estaba todavía entregado a la imbecilidad cósmica, ni se le permitían apologías de las drogas. Era simplemente un pringado que con sus amiguetes granainos intentaba imitar a Pulp y todos esos grupos raros con ojos torcidos del Reino Unido. Su disco recibió buenas críticas de las publicaciones del sector musical, afirmando su innovación y sobre todo riesgo en una España dominada por Don Chimo Bayo. Todos los perilleros que dieron origen al gafapastismo no supieron de este primer disco hasta el Súper Ocho.

La clave del éxito de Los Planetas no fue tanto su virtuosismo técnico ni tampoco hacer noise (Ni dios en España sabía que era eso), sino cantar Pop-Rock en castellano en la gran época de los grupos gunchies que cantaban en inglés. Pero antes de meternos de lleno con J y sus amiguitos noise, vamos a comentar un poco porque se cantaba en inglés y sobre todo que fue del grupo ese del tren donde había un Hare-Krisna.

Canto en Inglés…canto en Ingléeeeees

Es bastante complicado decir el origen de los grupos que cantan en Inglés, pero es bastante más fácil saber el porque se hizo. Todos los grupos de pop-rock consagrados tocaban y cantaban en castellano, siendo algo así como el mainstream de la música. Los artistas ochenteros llegaron a la saturación con los últimos discos de Carlos Goñí, en los cuales ya no se cortaba ni en enseñar sus lorzas ni sus depresiones. Así, con todo el sistema anti-estrella y su himno «Smell Like a Teen Spirit», el inglés se convirtió en el idioma «guay» lo que unido al auge de las discográficas independientes, dinamitó por completo el antiguo Star-System Español (Ana Belén, Manolo Escobar, Zapato Veloz, etc). Aunque eso de las discográficas independientes es un camelo prodigioso y antiguo (Dro existía mucho antes, aparte de las disqueras guarras de los 80), a partir de sellos como Subterfuge, Toxic y demás surgirían grupos de adolescentes atormentados por exceso de lactancia o de casetes de Leticia Sabater.

Fast Shoe ¿El mejor grupo de la historia?

El grupo más paradigmático es Dover, Grunchis de poca monta que se lanzaron al estrellato gracias sobre todo al single «Devil Came to Me». Con Dover pasa lo mismo que con los Ramones: Todos sus álbumes son iguales al primero. Intentaron renovarse con el último, haciéndose más «poppie», pero ante pesos pesados en ese sector como Formula Abierta o Raulito parece que vuelven a su único y reducido público: El adolescente con problemas de identidad (Como el presidente del Club de fans de Dover, al cual tengo el gusto de conocer). A partir de Dover la caterva de grupos que saldrían serían pasto de revistas como Rockdelux. Éstas, usando palabras como axioma, paradoxal o conceptualización, doparían a la mayoría de los grupillos simplemente para ser más «Modennos» y sobre todo rechazar a todo el Star-System de los 80. Que el guitarrista de Hombres G toca mejor que todos los Dover juntos es algo conocido por cualquier músico como Luixi Toledo, pero este supuesto fue ignorado ante conceptos abstractos como el sentimiento de las letras y sobre todo su desprecio al vil metal. Por supuesto, estos dos supuestos eran más falsos que Gemma Nierga en los premios Ondas, y realmente Dover hablaba de bobadas como Diablos que venían (Copiando a nuestro Mesías Miguel Bosé) y sobre todo se montaba en el dólar con toda la tontería del buen rollito. Sobre esto último oigan la maravillosa «Dogmatofobia» de Defcondos, crónica fidedigna de esos años.

Naturaleza Muerta

Pepsi paga

Estos fueron los años también de los grupos de un solo éxito, como los del tren llamados Undrop, y que se hicieron extremadamente famosos por Andorra o Lituania. Este grupo resulta inolvidable para mí, porque supone ya la decadencia del buenrrollismo canutero y sobre todo las campañas de Pepsi. Uno de los del dúo era Hare Krishna (al igual que José Oneto, y los dos Iñaki: Glutamato y Anasagasti), y en las entrevistas iba de super anti-sistema obviando el hecho de que otras marcas como La Casera o Mercadona quizás habrían necesitado más su canción que Pepsi (Mecacola todavía no existía: Alí el Químico aún no la había patentado). Bueno, al lado de esos estaban los lamentables Melon Diesel, que justifican la bomba H en el peñón, o los mega atormentados Australian Blonde y su flequillo de Lucky Lucke (que lo tenían los gloriosos pekeniques antes, ¡Chuparos esa!). O las Deviot aquellas. Y no, Los Planetas no eran diferentes a todos estos, sólo que la jugada les salió bien y ustedes se lo creyeron.

Son los Brincos, pero da igual

Aunque nosotros consideramos que el verdadero fenómeno musical de aquellos tiempos fueron Rebeca y su «Duro de Pelar», parece que este resurgimiento de lo guay desembocó en los famosos macro-festivales de Rock donde el Duque Blanco hacía caja llevando a algunos de sus animales como Iggy Pop. Cualquiera que haya estado en esos festivales habrá olvidado la música, pero no olvidará jamás una de sus características principales: El Olor. Toda la pasta que se iba en pagar la comida para perros (es decir, su comida) de Iggy Pop o los pinchos de Marylin Manson, no se invirtió jamás en unas letrinas decentes con lo cual el ambiente Woodstock era total y la unión del incipiente gafapastismo con la naturaleza era sólo comparable a la María Jiménez y el alcohol. Bueno, dejemos a los Dover en los 40 hablando de «Recreaciones estéticas mal digeridas» y volvamos a los Astros esos.

Mendieta y su puta madre buscan piso en Alcobendas

Los planetas comenzaron totalmente de coña con un EP del 94 en el que salía Hulk en la portada. Este último elemento les podría haber convertido en un grupo Viruetil, y quizás les trataríamos con cariño…pero nos traicionaron vendiendo sus intimidades al medio rosa conocido como Radio 3. En el primer disco venía ya el himno a la pedofilia que es «Mi hermana pequeña», pequeña canción perturbadora y que está posiblemente basada en las experiencias de J jugando a los médicos de pequeño. Desde aquí pontificamos que la letra es bastante tonta, y que puestos a revindicar el incesto preferimos a Michael Jackson o Luís Aguilé (La chatunga…).

La actual novia del cantante de los Planetas


El disco tiene poquita distorsión, y no se les había pirado tanto la pinza, con lo cual es salvable, aunque no comparable en ningún modo a las obras maestras contemporáneas de grupos como el Combo Belga (donde estaba el hermano de Wyoming). El siguiente disco, Super 8, ya es un paso serio en la gafapastización, y aquí J y sus amigos se destapan como Góngoras del Albarracín (o mejor dicho, como Bjorks de la Costa del Sol). Aunque musicalmente es y será su mejor trabajo (todavía no eran drogadictos profesionales), aquí ya hay ínfulas de trascendencia lamentables como «Tú y yo de viaje por el sol, en una nueva dimensión ¿Qué podría ser mejor que estar siempre juntos tú y yo?». Como ven una letra de altísimo nivel, casi igual que la del café para dos de la San Basilio. Toda persona decente sabe que Pato de Goma eran mejores letristas que los Planetas, pero es que la imbécil letra anterior se nos vendió como la aparición de la Velvet o Dylan en el Pop Español. Aparte, con ese chorro de voz del cantante, aquellos que adoramos a los Beach Boys o a las Grecas pensamos seriamente dedicarnos a la canción (y algunos lo consiguieron, miren a Nawja Nimri)

No hacen el Good Vibrations ni de coña

Con el LP del 96 Pop, intentaron convertirse a la mercadotecnia, criticando a las vendidas revistas comerciales con «Una nueva prensa musical». Desde aquí agradecemos a SuperPop no haber sacado nunca a estos tíos en portada: Take That eran mucho mejores. En el mismo disco, es muy interesante el uso de eufemismos de Los Planetas en «Himno Generacional», y demuestra la clase que jamás tuvieron La Polla Records o Eskorbuto. De aquí en adelante comenzarían a creérselo a lo bruto, con una especie de sobrenchulamiento por el hecho de ser independientes. Sobre esto ¿Qué mejor que leer a J sobre el palabro?

La dirección de Viruete.com premiará al lector que sepa descifarnos el párrafo anterior con un single alemán de David Hasselhoff ¡Unidades limitadas!

Una semana en el motor de la entidad cósmica mesiánica

Después de Pop Los Planetas tenían dos opciones para salvar su carrera musical: Acabar en un psiquiátrico (como don Manolo Kabezabolo) o usar nombres raros en sus últimos discos. Todos conoceréis que eligieron la última, y empezaron a repetirse una y otra vez usando títulos absurdos como «El rollo mesiánico de los planetas» o «Unidad de desplazamiento». De hecho estamos deseando que alguien se le ocurra la idea de un generador de nombres de discos de los Planetas en Internet para descojonarnos. Desde aquí propongo cinco palabras para éste: Química, Saxofón, Gua-Gua, Anticonstitucional y Mejilla. ¿Cómo lo harías J?

Propuesta de portada para el próximo disco

Si bien las canciones de Los Planetas son medianamente pegadizas (o lo eran…), las letras ya eran éticamente Nietzschianas alcanzando al Miguel Bosé (tercera vez que lo mencionamos) de «Bajo el signo de Caín» o las rimas satánicas de «Upa Dance». Se les suele citar como coherentes, pero este sentido el Duo Dinámico es mucho mejor, ya que por no cambiar, no han cambiado ni el Jersey. Desde Pop, y quizás a excepción de los loops que usaron en algunos discos de principios de milenio, están más quemados que Loquillo con la constitución europea. Pero, por alguna extraña razón sus discos siguen dopando las listas de éxito del país ¿Qué diferencias hay entre Pop y Encuentros con Entidades? 0. Pero ya se sabe que hablar bien de los Planetas queda como muy guay, y es apoyar la creación independiente. Su falta de innovación ha sido justificada por J con las declaraciones siguientes:

Ana rosa también se quejó de las pocas palabras del diccionario


El plagio en los Planetas

Este párrafo anterior es una justificación ante los plagios que les van sacando, y es que en el fondo a Los Planetas eso del éxito siempre les ha venido grande. Aunque nunca han tenido la cara de Hombres G y la tremenda intertextualidad realizada con At the Zoo y Marta tiene un Marcapasos, Los Planetas han sableado muchos grupos independientes. Aunque es muy habitual en el mundillo gafapastil lo de irse a Londres y comprar 20 discos de grupos que jamás conoceremos, Los Planetas han hecho de esto un arte y muchos de sus grandes éxitos son un remake de canciones. Los cabroncetes plagiaron a los Troggs con » With a girl like you» – Pegado a ti e incluso a grupos más conocidos como ·Jesus and mary Chain con «Something’s wrong» – Mi hermana pequeña. Esto nunca ha sido comentado en las revista de Rock modernas, pero es vox populi entre los fans de los Planetas, que en un ejercicio de mal gusto que les honra les disculpan por estos plagiecillos.

Camerinos de Moby Dick, algo empieza a cambiar en el país

Conclusión

Del 1998 al 2004 hemos sufrido la dictadura crítica de muchas revistas musicales sobre Los Planetas. Que si son lo más, que si somos muy tontos y no les entendemos, que si España no se los merece (Ni Namibia merece tal tortura). Este artículo es un BASTA a un grupo terriblemente sobrevalorado, y que con cierta calidad, ha pasado a ser una especie de Brincos de los 90. ¿Les va a molestar tanto una opinión disonante entre tal mar de elogios? ¿A que no? Cuando los Beatles o Bowie son considerados como grandes, es porque simplemente se arriesgaron a innovar estilísticamente con cada disco. Los Planetas llevas reciclando canciones de otros, creyéndose más listos de lo que son durante bastante tiempo como para que se haga una reseña crítica sobre ellos. Yo he de reconocer, que al igual que con Miguel Bosé, El tontipop y Raphael, tengo una atracción-repulsión hacia ellos, con lo cual reconozco tener sus discos. Pero por dios: ¡Ya está bien de las dioptrías falsas! ¡Los Kalipo A al poder!