El Fresquito. Chupa mi dulce dedo.

Fresquito…
Su sola mención produce regresiones sin necesidad de ser hipnotizado por Ricard Bru, salivación descontrolada y, en algunos, un sano e insondable terror. Esta suerte de golosina radioactiva, onanística y cuasinaútica ha estado con nosotros desde el origen de los tiempos y es hoy motivo de homenaje en esta, vuestra web.

Hoy por hoy, el producto es fabricado por Fiesta, situada en esa puerta al infierno que es Alcalá de Henares. Sin embargo, antes su origen no estaba tan claro. Son muchos los que han especulado sobre el origen de tan singular producto. Leyendas babilónicas hablan de como los dioses nos mandaron en una estrella su comida. La reinterpretación moderna y lovecraftiana sería un extraño
compuesto nacido en alguna lejana estrella destina a acabar poco a poco con la humanidad. La inquisición prohibió totalmente el consumo del “alimento”, y las teorías conspiratorias más modernas hablan de un método infalible de mantener a los niños bajo control, aunque al largo plazo es posible que provoque cierto tipo de enfermedades mentales en el futuro.

Observando el envoltorio, esta última teoría, por disparatada que pueda sonar, cobra fuerza. El motivo central del sobre es un individuo enfrascado en la labor de lamer el producto, labor por lo que vemos le está llevando al borde de un ataque nervioso. Su expresión, mandíbula desencajada y ojos nos hacen saber que, indudablemente, se encuentra bajo los efectos de algún tipo de sustancia alucinógena. Su estado es algo parecido al mio cuando vi por primera vez The Octagon (con Chuck Norris). Sospechamos, por lo tanto, que el Fresquito no deja de ser una especie de tripi para niños, no muy diferente del que se toma DJ Neo finde sí finde también.

Además se nos indica que es “Sabor Cereza”. Y es que, efectivamente, existe una variante, el sabor a Cola. A Cola la bebida, se entiende, no a la cola del Virugato o directamente a la Virucola. Nosotros nos concentramos en ese sabor por ser más cercano a un producto natural, porque si un potingue semejante encima tiene un sabor a algo artificial como la cola, más de uno puede optar por comerse un trozo de amianto o algo parecido.

La otra frase que me llama la atención es “Moja edo en burbujas”. ¿Se trata de una orden? ¡Moja dedo en burbujas, pedazo de vago! Debió de escribirlo Grimlock o un jefe indio. Al final he descubierto
que por “moja dedo” (ni siquiera está escrita como una palabra compuesta o una conjunción” quieren decir dedo para mojar. Me niego a hacer chistes fáciles sobre lo de moja dedo. Las burbujas, por
otro lado, brillan por su ausencia. Aquí lo único que hay es un polvillo blanco muy parecido al que consumen en grandes cantidades los jugadores del Real Madrid

Vamos al meollo del asunto. En el interior del envase encontramos un dedo rojo de caramelo y un montón de polvo blanco. Las instrucciones que vienen en el dorso nos indican que debemos de mojar el dedo en los polvos y proceder a ingerirlos. Claro que uno lo puede hacer con su propio dedo. La diferencia es que tus dedos no saben a caramelo, como el aquí incluído, y que seguramente contendrán todo tipo de microbios y bacterias que llevas de tanto tocarte las almorranas. Con lo cual lo mejor será utilizar el dedo aquí incluído. Los fresquitos están cada vez más apreciados en zonas de guerra como Irak o Sierra Leona, ya que son muchos los que, habiendo perdido varios dedos manipulando explosivos, optan por implantarse los dedos del fresquito para poder seguir con su revindicativa labor.

El sabor, ácido y dulce, es más o menos como lo recordamos, y es una mezcla de los propios polvos con el caramelo del dedo. En su día probé en varias ocasiones a disolverlo en agua, como si fuera Tang
o uno de los extraterrestres de Alien Nation, pero el resultado era realmente vomitivo. Lógicamente he tenido que repetir la experiencia con el nuevo Fresquito, obteniendo los mismos resultados. Una porquería, vamos.

Mucho nos tememos que esa vida sana que llevamos los virueteros nos impedirá disfrutar de los placeres químicos que nos ofrecía el Fresquito. Nuestra dieta equilibrada nos impide disfrutar de chucherías, lo cual nos amarga la vida y hace que tengamos la página que tengamos. Aún así, esperamos que Fiesta siga fabricándolo, y que esta golosina sea descubierta por las nuevas generaciones, principalmente de rumanos y chinos, que son el futuro de nuestro país. Un país alimentado con Fresquitos.

Y a todo esto…¿Por qué se llama así? ¡No es que esté especialmente frío ni nada!

Una buena mañana, la oruga Mothra paseaba tranquilamente
por Tokyo, sembrando la destrucción a su paso (pero sin querer).

-¡Oh!¿Qué es esto? -se preguntó el colosal
insecto- ¡Un Fresquito abandonado! ¡Que rico!
Ñam, ñam, ñam…

Peroel Fresquito era radioactivo, e hizo que la oruga mutase
en un abrir y cerrar de ojos y se convirtiera en una enorme
mariposa.

-¡Ya soy mujer! -exclamó nuestra amiga.

De repente, una sombra se proyectó sombre Mothra.
Se trataba de Lu-Luh, el temible furby blanco.

-Oyeeeeeeeeee, que te has comido mi Fresquito, ahora me lo pagas, tú.

-No tengo ni un duro -se lamentó la mariposa.


¡Pues ahora te cazo! ¡Jajajaja! Y luego te
vendo para comprarme el submarino.

-¡BUUAAAAAH!
¡MALDITO FRESQUITO!

-¡Y AHORA LA CIUDAD SER MIAAAAA! ¡DUE! ¡JAJAJAAJ!
-rió Lu-Luh. Y su carcajada heló el corazón
de todos los hombres de la tierra.

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