Secundarios que nos traumatizaron: Quique de Verano Azul

A lo largo de la historia de la televisión, en multitud de series, programas o películas nos encontramos con una gran variedad de personajes. Con unos, nos identificamos, con otros nos reímos, de otros nadie se acuerda, y por último hay una pequeña parte de ellos que nos marcan de por vida. En ese apartado podríamos incluir al barón Ashler, a Falconeti o a Fernando Esteso presentando La ruleta de la fortuna. Pero hay un personaje, que debido a la sobreexposición que TVE nos ha sometido con la serie a la que pertenece, que nos ha traumatizado especialmente. Me refiero a Quique (Gerardo Garrido), de Verano Azul.

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Recordemos, aunque no hace falta, de cuál era el argumento de “Verano Azul”. En un pueblo malagueño veranean una serie de familias, cuyos hijos forman una pandilla que a su vez encuentra en el viejo pescador Chanquete y la pintora “loca” Julia sus padres ficticios. En el grupo los hay de todas las edades, condición social y sexo: Javi, chulito niño pijo, Pancho chulito niño pobre, Bea “la guapa” y Desi “la fea”, de padres separados, Quique (ahora hablaremos de él), todos de la misma edad, más o menos. Más pequeños Tito, hermano de Bea, y el Piraña, Manolito, el gordito que bien podía haber salido en Los Goonies.

Digamos que todos estos personajes estaban bien perfilados, tenían su papel asignado e incluso gozaron (menos los más pequeños) de un capítulo propio. Unos impulsivos, otros bonachones, presumidas unas, resignadas otras… Todos menos uno: Quique. ¿Cómo diablos era Quique? ¿Qué pintaba en la serie? Era el típico personaje comodín, que servía para hacer bulto, que en las situaciones comprometidas siempre huía. ¿Era cobarde? Tal vez, pero no sólo. También él, sin venir a cuento pronuncia algunas de las frases míticas de la serie. El misterio del papel de Quique en Verano Azul todavía hoy permanece oculto, al igual que otros hechos de similar magnitud, tales como ¿quién mató a Kennedy? o ¿Qué rayos era Don Pimpón? Centrémonos en el enigma que nos ocupa.

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Quique no sabe bucear

Empecemos desde el principio. Si os acordáis, en el primer capítulo (“El encuentro”), en el que la pandilla conoce a Julia y a Pancho, que es del pueblo, los chicos van al puerto donde encuentran pescando al joven de la lechería. Pues bien, a Bea no se le ocurre otra cosa que dejar caer su pulsera, esa tan importante, al mar. Ni corto ni perezoso, Javi (SuperJavi) se lanza al agua para encontrarla. Enseguida, se suma a la búsqueda Pancho, en un duelo que no tendrá fin hasta que termine la serie y todos salvo Pancho se marchen de Nerja. ¿Y por qué no se tira Quique? Estaba allí, está sano, e incluso tenía más sentido que se tirara al mar que Pancho, que no conocía de nada a Bea. Es más, Tito llega a decirle “Ahora tú, Quique”. Atención a la respuesta de Quique: “Es que yo no se bucear”. ¿Cómo que no sabe bucear? ¿Qué tipo de respuesta es esa?

Sigamos. Otro momento cumbre de la serie: un cantante de moda, Bruno, (el Bisbal de aquellos días) va a dar un concierto al pueblo y decide rodar un video-clip en cala chica, subido encima de una roca. En un momento del rodaje el cantante se cae al agua y cómo este no sabía nadar, los tres chicos: Javi, Pancho y Quique, que estaban allí, van a salvarle. Pero ¡oh milagro!, al final sólo acuden a ayudar a Bruno, Pancho y Javi. ¿Por qué? Respuesta de Quique: “Es que me ha dado un calambre”. Pero bueno, ¿Se esconde un anciano bajo la apariencia sosa del joven Quique?

Aquí, imitando a Bruno
Aquí, imitando a Bruno

El padre de Quique

Como dije, a todos los chavales les corresponde un capítulo propio. Ejemplo de ello serían “La bofetada” (Javi), “Pancho Panza” (Pancho) o “El visitante” (Desi). Quique también tuvo el suyo, aunque hay que decir que se trata más bien del capítulo de “El padre de Quique”. Es aquel en el que el autoritario padre del joven decide hablar más con su hijo y trata de participar en los juegos de la pandilla, persiguiéndola por todo el pueblo. Ni que decir tiene que todos pasan de él, sobre todo su hijo. Sin embargo, en este capítulo conocemos algo más a ese gran desconocido, Quique. De esta manera, su madre, limpiando en su habitación encuentra una carta que iba destinada a un amigo en la que utiliza un lenguaje incomprensible (que además no vuelve a utilizar en toda la serie, cosas de Quique), se trata de expresiones del tipo “demasié para mi body” ó “he conocido a una chica que está de vicio”. También descubrimos algunos de los problemas existenciales de Quique, un chico que siempre va con un polo a rayas negras y rojas (como Freddie Krueger) y que habla poco. Transcribo un diálogo fundamental entre padre e hijo:
-”Quique, ¿por qué estás así, es porque no te compro la moto?
– Es por eso y por otras cosas. Los jóvenes tenemos problemas, algunos más graves que los vuestros”.

No es textual (imposible copiar a Quique) pero nos da una idea de la inquietud del joven muchacho.

En ese capítulo además sorprendemos al chaval leyendo El principito de Saint-Exúpery, prestado por Julia claro, en la que reproduce la famosa pregunta de “¿Qué ves? Un sombrero. No, es una serpiente que se ha comido a un elefante”. Quique en plan intelectual… ¿desde cuándo? Más allá de ese capítulo no se verá al joven leyendo ni un Don Miki.

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Quique y el sexo opuesto

Otra de las razones por las que pensamos en la indefinición de Quique es porque no se le tiene en cuenta ni para ligar. En el capítulo dedicado a Desi, la “fea”, ésta se resigna porque Pancho y Javi van detrás de Bea, que en ella nadie se fija. ¿Y Quique, no cuenta???? La chica de las gafas ni siquiera le nombra. De hecho, en el capítulo “Las botellas”, en el que Bea recibe mensajes de un desconocido, nadie piensa en él. Por su parte, el propio Quique no está interesado en Bea, pero tampoco en Desi. ¿Ninguna de ellas es “demasié para su body”? (Nota de Viru: creo que Quique era gay y estaba enamorado de Javi, gran chulazo de la serie).

En general, Quique es el pelotilla de Javi (siempre es él el que va a buscar a Javi a su casa), tiene poca personalidad y es algo cobarde. Recordemos el capítulo de “La navaja” en el que unos gamberros destrozan una cabina ante los ojos del joven, que se queda petrificado, sin decir o hacer nada. Al final estos le dan el auricular roto, y una señora al creerle amigo de los vándalos, empieza a pegarle. El pobre huye, claro.

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A pesar de su papel de segundón, noble y bonachón, pero soso, algunas de las frases míticas corresponden a Quique. Como muestra un botón: cuando han rescatado a Bruno, el cantante, del agua, que por cierto casi se ahoga, el joven del polo a rayas dice: “Mira, ya no se parece al de los posters”. Reflexión profunda ésta que alude a la caída del mito de plástico, ídolo musical de pies de barro, toda una metáfora de Operación Triunfo (Salvo Juan, vale).
Quique nunca está en primera línea. Cuando la pandilla llega a la cueva del gato verde, sólo Pancho y Javi se atreven a entrar en ella. Eso sí, Quique será el encargado de pedir ayuda junto a Desi a la Guardia Civil, cuando Pancho quede atrapado dentro. Sin embargo el pobre no sirve ni para eso. De vuelta en coche no sabe indicar a la Benemérita dónde se encuentra la famosa cueva. En otras ocasiones ni siquiera se sabe dónde está Quique, desaparece sin que ninguna excusa le cubra, pero tampoco se le echa de menos. Sólo en el capítulo de “A lo mejor” plantó cara a sus padres, negándose a hablarles, animado esta vez por sus compañeros. Sin embargo, como era de esperar, se rajó pronto.

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Pocos datos más se conocen de Quique. Se sabe que tiene una hermana pequeña (sale en el capítulo de “A lo mejor”), que a veces fuma (emulando a Javi, por supuesto) y que no le importa volver a ver una película si le invitan (“La bofetada”). Esto da una idea de los pocos fondos del joven. Físicamente es anodino todo él, algo gordo pero sin llegar a destacar como El Piraña, y la chica a la que más se acerca es Desi, tal vez por resignación, aunque tampoco va detrás de ella: cuando a Desi le regalan la moto, éste le pide dar una vuelta; además es frecuente verle dando “ahogadillas” a la chica de las gafas cuando nadie le mira.

El futuro de Quique

De todo el grupo de chavales, pocos acabaron de actores. Tito (Miguel Joven) y Piraña (Miguel Angel Valero) hicieron alguna película de niños: Padre no hay más que dos, Chispita y sus gorilas. Además, el Piraña salía Buenas noches señor Monstruo y en La bola de cristal. Poco después el comilón ganó un campeonato de ping pong y estudió empresariales o algo así. Tito se casó hace poco.

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Sólo Javi (Juan José Artero) siguió en la profesión, realizando más o menos el mismo papel, el de chulito: en este caso, de policía en El comisario. A los otros se les ha visto a veces en programas tributo a Verano Azul. Pancho (José Luis Fernández) y Javi incluso se atrevieron a cantar tras acabar la serie, con un dúo al que llamaron “Pancho y Javi“. De Quique, nunca más se supo, claro. Su trayectoria posterior a la serie de Nerja es tan oscura como su papel en la misma. Desde aquí su merecido tributo, porque nadie, ni siquiera Mercero, se lo tomó nunca demasiado en serio.

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